Rumiación psicológica

Rumiación psicológica. Aprende a lidiar con ella

Todos alguna vez nos hemos sentido presos de una idea que ronda nuestra mente. Preocupaciones que nos llevan a imaginar escenarios catastróficos, de difícil solución. Luego, suele suceder que, evaluando las cosas con calma y frialdad, no parecen tan terribles como imaginábamos.

Ahora, imagina que esto es recurrente en tu vida, y que pasas la mayor parte de tus días rondando sobre pensamientos catastróficos. Bien, de eso se trata la rumiación psicológica.

La rumiación psicológica o del pensamiento puede llegar a sumir a una persona en situaciones sumamente angustiantes. Y, en ocasiones, es necesaria la intervención de un psicoterapeuta para poder hallar una solución.

En este artículo hablaremos acerca de la rumiación psicológica. Qué es, cómo enfrentarla y qué podrías hacer al respecto para romper el bucle.

Rumiación psicológica: ¿en qué consiste?

Lo que se conoce como rumiación psicológica, es un fenómeno asociado al pensamiento. Sucede, cuando nuestro foco de atención se queda rondando en un sitio, dando vueltas alrededor de un elemento en particular. Como podrás imaginar, esta situación origina malestar, angustia y estrés, pudiendo llevar a una persona a tener presente el mismo pensamiento o preocupación por horas, incluso días.

La rumiación genera ansiedad. Los rumiadores compulsivos normalmente imaginan escenarios trágicos, desenlaces caóticos a largo plazo respecto a las situaciones que los acongojan. Caer constantemente en los mismos contenidos mentales, altera, genera miedo y tristeza.

Se le asigna a este fenómeno el término “rumiación” ya que la persona que la sufre cae presa de sus pensamientos obsesivos. Al emerger estas ideas en su consciencia, probablemente intente bloquearlas, pero el resultado será exactamente el opuesto. Así alguien caerá víctima de sus propia rumiación, pudiendo esto derivar en una patología.

Motivos que pueden llevarte rumiar

Como para la mayoría de las afecciones psicológicas, no existe una causa exclusiva que pueda atribuirse como causante de la rumiación. Sin embargo, esta suele ser común en personas que padecen de ansiedad. La ansiedad puede llegar a convertirse en un trastorno, implica preocupaciones y miedos intensos y persistentes que se presentan en la vida diaria de una persona.

Quien sufre de ansiedad, probablemente experimente situaciones cotidianas, que objetivamente no son graves y pueden llegar a superarse, como terribles problemas sobre los que se centrará dedicando gran parte de su tiempo y atención a la búsqueda de una solución.

También, imaginará las consecuencias que podrán avecinarse y los terribles escenarios que deparan su futuro. Suena similar a lo que hemos visto hasta aquí como rumiación mental, ¿verdad?

Pues bien, está comprobado que las personas que sufren ansiedad dedican horas y horas a rumiar alrededor de aquello que los preocupa. Todos rumiamos alguna vez, es normal e inevitable. El inconveniente se presenta cuando se vuelve una rutina e impide el normal desarrollo de nuestras vidas.

Rumiación psicológica, cómo sobrellevarla

La rumiación puede ser causante de angustia, hasta desesperante nos atreveríamos a decir. Las personas suelen empeñarse en evitar el surgimiento de estos pensamientos obsesivos sofocándolos apenas surgen. Sin embargo, el resultado suele ser exactamente el opuesto, y en quienes sufren de rumiación el intento por acallar sus pensamientos acaba por llevarlos a dedicarles incluso más atención.

Ahora mencionaremos qué podrías llegar a hacer para detener el bucle de la rumiación. Estos consejos te serán útiles si lo que buscas es quitar ideas obsesivas del foco de tu atención.

Realiza ejercicio

Dedicar tiempo a la realización de actividades físicas te permitirán cambiar el foco y concentrarte en otra cosa. Ir al gimnasio, practicar algún deporte, salir a correr. Estas son solo algunas ideas de lo que podrías llegar a hacer para depositar tu energía en otro sitio. Verás que lograrás despejar tu mente de esta manera.

Habla con alguien de confianza

A veces, eso que imaginamos como terrible, visto desde ojos de otro, puede llegar a ser evaluado de forma mas objetiva, evidenciando que no es un problema tan grave como imaginamos. Contar a otra persona acerca de nuestras preocupaciones que consumen gran parte de nuestros días, puede llegar a ser una buena medida para medir si realmente son merecedoras de tanta importancia.

Recurre a psicoterapia

A veces, si la situación nos excede en demasía, recurrir a un profesional puede llegar a ser la mejor opción. Mediante técnicas psicoeducativas, un psicólogo podrá ayudarte a comprender lo que te pasa. Te orientará hacia soluciones que mejorarán tu calidad de vida y permitirán quitar del centro de la escena esas preocupaciones.

La psicoeducación no es la única opción, la reestructuración cognitiva puede llegar a ser igual de efectiva y conveniente en estos casos. A través de ella, se buscará que el paciente ponga en cuestión aquellas ideas abrumadoras que consumen de su tiempo. Se lo llevará por el camino de la evaluación objetiva del problema.

Practica meditación

Técnicas de meditación como el mindfulness, que se centran en ubicar el foco de atención en el momento presente y en la respiración, pueden llegar a ser ideales en estos casos en que buscas detener la rumiación. Dejar de imaginar un futuro incierto para centrarse en este momento, de eso se trata el mindfulness.

Detén la rumiación psicológica

Esperamos que este artículo te haya sido de utilidad para comprender la rumiación psicológica, qué la puede llegar a ocasionar y cómo detenerla. Como habrás podido ver, cuando se trata de frenar pensamientos obsesivos, lo mejor es centrarse en otra actividad, en lugar de dedicar tiempo a sofocarlos. Así estarás eliminándolos de tu consciencia de forma radical.

¿Y tú, implementarías estas estrategias para poner fin a la rumiación del pensamiento? ¿Se te ocurren otras?.

Referencias bibliográficas

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