Síndrome del caracol

Síndrome del caracol, una consecuencia del aislamiento social

El aislamiento social al que llevó el intento de poner un freno a la propagación de contagios producto de la pandemia recientemente atravesada, sin dudas, no nos ha dejado libres de consecuencias. El síndrome del caracol es una prueba concreta de ello.

En este artículo te induciremos este trastorno emocional, intentando comprender cuáles pueden ser sus desencadenantes y consecuencias. Sigue leyendo si quieres conocer más al respecto. 

¿Qué se comprende por “síndrome del caracol”?

Se conoce por “síndrome de caracol” a una afección psicológica que produce cambios en el comportamiento. Esta condición, si bien no es nueva y muchos casos existentes de ella se remontan a décadas atrás, sí es cierto que el aislamiento social al que obligatoriamente por medidas gubernamentales llevó la pandemia de COVID-19 ha secundariamente desencadenado un notorio aumento de afecciones de esta clase.

Se trata este síndrome de una alteración emocional que, de no detectarse y ayudar a quien lo atraviesa a hacer algo al respecto, puede derivar en un aislamiento patológico. Los principales signos que acompañan implican malestar social, irritabilidad, aislamiento y hábitos nocivos (tales como el descuido de la higiene personal, o desórdenes de los ciclos de sueño).

El síndrome del caracol se destaca por implicar desgano respecto a actividades que antes una persona disfrutaba, reclusión, apatía y uso excesivo de tecnología como una forma de evadir aquello que acontece en el entorno más próximo.

Cabe destacar que, durante los peores momentos de la pandemia recientemente acontecida, cuando los altos contagios obligaban a las personas a mantenerse en sus casas para su resguardo, fueron en aumento la cantidad de casos de estas características.

¿Una afección exclusivamente de jóvenes?

Estadísticamente, son los jóvenes adolescentes quienes manifiestan en mayor medida esta afección, sin embargo, no debemos caer en el típico error de considerar al síndrome del caracol como exclusivamente propio de los adolescentes. O, aún peor, creer que los adultos no podrían padecerlo.

En realidad, esta alteración emocional podría afectar a cualquiera. Son especialmente vulnerables los jóvenes por sus características propias de la edad, que los hacen depender en mayor medida de las personas de su entorno, especialmente de su grupo de pares.

La adolescencia es una etapa fundamentalmente atravesada por cambios que inician a partir de la pubertad, a nivel físico, y también psíquico. El grupo de pares es para los jóvenes un espacio referencial, de pertenencia, donde forjan lazos de dependencia e identificación.

La separación del grupo (como sucedió en muchos casos durante los aislamientos para evitar la propagación del virus) vuelve a los jóvenes más vulnerables de sufrir trastornos emocionales, y el síndrome del caracol es uno de ellos.

Sin embargo, y retomando lo dicho anteriormente, no debe perderse de vista el hecho de que los adultos también pueden padecer del síndrome del caracol. No es esta una afección exclusivamente adolescente.

Síndrome del caracol, principales causas

Ya hemos comentado, en lo que va del artículo, que el aislamiento puede llevar a la contracción de este síndrome. Sin embargo, no existe una causa única ni privilegiada que funcione como detonante del síndrome del caracol. Generalmente, acontecen una serie de eventos que derivan en este.

En las evaluaciones psicológicas individuales de estos casos, acaba por descubrirse que tras los motivos desencadenantes de los síndromes subyacen la sensación de soledad, baja autoestima e inseguridad. También, el miedo ha sido un desencadenante protagónico durante la pandemia recientemente acontecida, el temor al contagio y contagiar a quienes viven con ellos, llevó a muchas personas al aislamiento y reclusión, manteniendo contacto con sus vínculos sociales solo a través de medios digitales y desencadenando trastornos emocionales, como el que da título a este artículo.

Abordar el síndrome del caracol, cómo hacerlo

Si acaso eres padre de un adolescente, o si tienes un amigo o amiga de quien sospechas que puede estar padeciendo de este síndrome, tú puedes ayudarlos a superarlo y atravesar su aislamiento y malestar emocional. Es muy difícil para quien se ve inmerso en una situación de estas características, tener el discernimiento necesario para poder hacer algo al respecto.

Por ello, si eres cercano a alguien que podría estar sufriendo de este síndrome, te daremos una serie de consejos para poder brindarles tu ayuda y permitirles superar su malestar.

Fomentar el diálogo será la clave. Probablemente no se sea tarea fácil, pero si alguien cercano a ti se encuentra demasiado recluido, intentar acercarte y establecer conversaciones será una excelente idea. Las personas con este síndrome encuentran dificultades para expresar sus emociones, que acaban por derivar en aislamiento y reclusión, por ello, darles espacio para hablar, demostrando interés en lo que les pasa, será una gran medida.

Ten paciencia, la necesitarás y será importante. Alguien atravesando una crisis emocional como esta, necesita de acompañamiento y apoyo. Saber respetar, esperar y acompañar les servirá, y mucho. Por eso, también será importante que tú (en caso de que estés acompañando a alguien a atravesar un síndrome tal como este) cuentes con apoyo, amigos o familia con la que puedas hablar para desahogar tú mismo la tensión que probablemente la situación se esté generando.

Es posible acompañar a alguien a atravesar una crisis como la del síndrome del caracol. Deberás saber que, aunque el proceso pueda resultar largo, podrán dejarla atrás si cuentan con el apoyo y ayuda necesarios. En adolescentes es algo típico, por ello recomendamos a los padres de adolescentes prepararse para trastornos de este estilo, ya que sus hijos serán propensos a sufrirlos.

Esperamos que este artículo te haya resultado de utilidad, y haya permitido comprender las implicancias del síndrome del caracol, con sus desvaríos a nivel emocional.

Referencias bibliográficas

  • Laursen, B., & Hartl, A. C. (2013). Understanding loneliness during adolescence: Developmental changes that increase the risk of perceived social isolation. Journal of Adolescence, 36(6), 1261-1268.
  • Liu, J. H., You, Q. L., Wei, M. D., Wang, Q., Luo, Z. Y., Lin, S., … & Gao, T. M. (2015). Social isolation during adolescence strengthens retention of fear memories and facilitates induction of late-phase long-term potentiation. Molecular neurobiology, 52(3), 1421-1429.

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