La mente absorbente del niño

La mente absorbente del niño según María Montessori

La niñez es una etapa crítica en la vida de un ser humano. Durante este intervalo, el cerebro está presto a la adquisición de conocimientos, a la incorporación de información proveniente del entorno.

Siempre y cuando el medioambiente sea lo suficientemente estimulante, la riqueza de procesos de configuración y desarrollo cerebral de los primeros años de la vida de un niño podrán aprovecharse.

En este artículo, abordaremos el concepto de María Montessori “la mente absorbente del niño”. Esta investigadora dedicó gran cantidad de años de su vida a la investigación del desarrollo cerebral y aprendizaje en niños, y cómo esta etapa vital repercute en el desarrollo general de los individuos.

Si quieres conocer más acerca de las acepciones de este concepto y, fundamentalmente, sobre la importancia de la estimulación temprana en niños, ¡sigue leyendo!

Observaciones de María Montessori

María Montessori, nacida en el año 1870 y fallecida en 1952, fue una relevante figura para la Psicología y para la Psicopedagogía. Educadora de vocación, dedicó gran parte de sus años al estudio de las aptitudes de los niños, sobre todo, a los procesos pedagógicos, de aprendizaje.

La neuróloga María Montessori revolucionó en aquella época los parámetros y métodos educativos. Tras una gran cantidad de análisis, estudios y observaciones, describió a los niños como capaces de ser sus propios maestros.

Innovó con métodos de autoaprendizaje al alcance de los pequeños, demostrando excelentes resultandos y desplazando la visión hegemónica de aquella época en la que la autoridad adulta era la única capaz de transmitir conocimientos, quedando los niños ubicados simplemente como pasivos receptores.

En sus observaciones, Montessori, se asombró por el hecho de que en la edad de entre 0 y 6 años, los niños aprenden prácticamente de manera instantánea. Comparó este hecho, entre la “absorción” de conocimiento de los niños, con la posibilidad de absorción de una esponja. Abrió con estas declaraciones un amplio campo de estudio acera de los niños y sus posibilidades de aprendizaje, el cual hoy ha sido sumamente enriquecido.

Se destaca, respecto a los trabajos de Montessori, su anticipada visión para la época, que rompió con los paradigmas contemporáneos, y abrió el camino para toda una serie de avances en los campos de la Psicología, Psicopedagogía y Neurología. 

La mente de los niños

Siguiendo los aportes de María Montessori, los niños tienen una “mente absorbente”. La denominación que da título a este artículo, “la mente absorbente del niño”, fue acuñada por la investigadora destacando el hecho de la notable capacidad de aprendizaje en niños de entre 0 y 6 años de edad.

Desde el momento de su nacimiento, la atención de los pequeños, fácilmente se ve capturada por los estímulos del ambiente. Su atracción por la novedad hace que puedan activamente atender por largos períodos temporales estímulos novedosos. La autora explica que, esta posibilidad de captar estímulos novedosos y atender por un largo tiempo a ellos de los niños, se explica porque ellos, a diferencia de los adultos, pueden absorber de forma prácticamente involuntaria la información que los rodea.

Este hecho posiciona a estos primeros años de la vida de una persona como períodos críticos donde la estimulación del ambiente circundante es crucial para lograr un correcto desarrollo cerebral y, por lo tanto, físico y cognitivo.

Para Montessori, la estimulación temprana es crucial para un correcto crecimiento y desarrollo en niños. La mente absorbente del niño refiere a la amplia capacidad de aprendizaje en estos períodos tempranos y a la importancia del ambiente como condicionante para el correcto aprendizaje.  

El desarrollo de la mente absorbente

María Montessori postula que la mente no adquiere conocimientos de la misma forma en las diferentes etapas de la vida de una persona. Los niños, en particular, según el momento del desarrollo que se encuentren atravesando, procesarán la información de manera diferente, centrándose más en algunos estímulos que en otros.

Siempre, cabe aclarar, acorde a sus necesidades. Postula así la autora una serie de períodos en los cuales los niños son más sensibles a algunos estímulos en especial. Entre los cuales, podemos mencionar:     

  • Período sensible del orden. De los 0 a los 6 años, donde los niños tendrán predisposición por ordenar el espacio que los rodea.
  • Período sensible del lenguaje. Entre el nacimiento y los 7 años, donde los niños adquieren fácilmente nuevo vocabulario.
  • Período sensible de la vida social. Desde la vida intrauterina y hasta los 6 años, cuando los niños se relacionan con otras personas como estímulo fundante de normas de convivencia, siempre vinculadas con factores culturales.
  • Período sensible del movimiento. Desde el nacimiento a los 5 años. Durante esta etapa los niños muestran especial interés por desplazarse espacialmente, adquiriendo habilidades motrices.
  • Período sensible de los objetos pequeños. Del primer año hasta los 6 o 7. Este período se caracteriza por la atención al detalle. Los niños se dedican a observar objetos pequeños, estimulados por los diferentes aspectos que pueden captar de ellos.
  • Período sensible de las sensaciones. Desde el nacimiento, y hasta aproximadamente los 6 años, se desarrollan los sentidos. Durante esta etapa, los niños atentamente percibirán las sensaciones que lleguen a sus receptores sensoriales.

Como podrás evidenciar, entre el nacimiento y los 6 años (mayormente) se producen una serie de períodos críticos para el desarrollo de distintos aspectos físicos, cognitivos, y sociales de los niños. Su mente, en estos intervalos temporales, absorberá información fácilmente. Un ambiente rico en estímulos donde crecer será crucial para un desarrollo óptimo, en líneas saludables.

La niñez como período crítico para el aprendizaje

Ahora ya lo sabes: los estímulos captados en la niñez tendrán efectos sobre el desarrollo general de su sistema nervioso y corporeidad en su totalidad. La mente de los niños, absorbente cual esponja, debe ser estimulada para aprovechar las ventajas de este período que se presenta como una ventana abierta al desarrollo. Y tú, ¿sabías acerca de la importancia de la estimulación temprana?.

Referencias bibliográficas

  • Montessori, M., & Bofill, M. (1986). La mente absorbente del niño. Diana.
  • Santerini, M. (2013). Grandes de la educación: María Montessori. Padres y Maestros/Journal of Parents and Teachers, (349).

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