Pesimismo defensivo

El pesimismo defensivo o cómo esquivar la frustración

Existen estrategias que nos permiten evitarnos el dolor ante una situación que no sale como esperamos. Nos ahorra desilusiones, tristeza y decepciones. El pesimismo defensivo es una de ellas.

En este artículo, les contaremos de qué se trata este concepto: el pesimismo defensivo. Para que así puedan identificarlo, conocer sus ventajas y desventajas y, fundamentalmente, saber si ustedes mismos lo aplican como defensa.

¿Qué es el pesimismo defensivo?

Este concepto en el área de la Psicología hace referencia a una estrategia de defensa o protección en la que, ante una situación determinada, nos ubicamos en el peor escenario que podemos imaginar.  De esta forma, en caso de que el resultado imaginado se vuelva realidad, la persona se asume ya preparada para enfrentar aquel duelo o frustración anticipada.

El pesimismo defensivo ahorra a las personas llevarse una decepción, angustia o desilusión, así parten de la idea de que las cosas no saldrán bien. Esperando lo peor se ahorran la tristeza de ver resultados negativos habiendo esperado otros positivos.

Les propongo un ejemplo para que pueda captarse el concepto claramente. Supongamos que un atleta viene preparándose para una maratón próxima. Sabe que no es cualquier competencia, pues es más compleja y requiere de mayor entrenamiento.

Al principio todo marcha bien, pero en la medida en que la fecha se aproxima, se hace a la idea de que no podrá hacerlo y, efectivamente, luego sucede. Sale en último lugar pues por el miedo dejó de entrenar precipitadamente. Sin embargo, el atleta no se siente decepcionado, pues se dice a sí mismo que ya sabía que eso sucedería.

Lo narrado en el párrafo previo es un claro ejemplo de pesimismo defensivo. También es utilizado como excusa para abandonar alguna actividad por “saber que no resultará bien”.

Pesimismo defensivo y profecías autocumplidas

Podríamos incluir al pesimismo defensivo dentro de las profecías autocumplidas. Ahora bien, ¿a qué se conoce como profecía autocumplida? Robert Merton creó este término para referirse a una falsa definición, predicción o creencia de una persona que evoca un comportamiento y acaba por hacer verdadera esa predicción o creencia inicial.

Es decir, imaginemos que nos preparamos para una entrevista de trabajo, pero creemos que no somos lo suficientemente buenos para ser contratados y, al informarnos que no hemos sido seleccionamos, reaccionamos diciendo: “¡Justo lo que esperaba!”. Muy similar al pesimismo defensivo, en el que, a través de una predicción dramática de una situación, nos ubicamos en escenarios que no nos ilusionarán.

Como ven es razonable incluir al pesimismo defensivo dentro de las profecías autocumplidas. Con él predecimos un escenario (sin evidencia alguna que avale aquella predicción) y, lo que sucede en la mayoría de los casos, es que la anticipación se vuelve real, evitándonos así desilusiones y decepciones.

Relación con la autoestima

Podemos comprender a la autoestima como la valoración, es decir el aprecio, que tenemos hacia nuestra persona. Podemos también hablar de ella en términos de amor propio o valoración personal.

Algunos profesionales en el área sostienen que son más propensos a utilizar como estrategia de defensa el pesimismo defensivo, aquellas personas de baja autoestima. Es posible, aunque muy poco frecuente, encontrar una reacción pesimista defensiva en personas de autoestima alta, pues suelen tener una mejor valoración (más optimista) de ellos mismos.

Generalmente, cuando una persona de baja autoestima recurre al pesimismo defensivo, lo hace porque de esa manera se protege, creyendo evitar una nueva decepción ante un fracaso más. Suelen abandonar actividades a modo de evitar que suceda algo malo, impidiendo que directamente suceda algo.

Como podrán evaluar, el pesimismo defensivo es típico de personas de autoestima baja, y con él buscan resguardarla evitando llevarse lo que considerarían “un fracaso inesperado”.

Estas personas suelen menospreciarse, y evitan situaciones que podrían llevarlas a un fracaso pretendiendo hacerse un bien, pero solo terminan por perjudicarse más. Si nuca te enfrentas a un desafío, entonces no será para nada fácil para ti progresar, y solo estarás nutriendo tu falta de autoestima.   

Cual es la función de esta estrategia

Como ya hemos explicado, el pesimismo defensivo tiene como objetivo protegernos de una situación futura imaginando que su desenlace será el peor que podemos prever. Esto, sin embargo, por intentar “resguardarnos” de un posible fracaso, puede llevar a perjudicarnos ya que abandonaremos objetivos y tareas por miedo a fallar, no enfrentaremos los problemas y solo nos estancaremos en una misma posición.

En el pesimismo defensivo, de igual manera, podemos llegar a encontrar un lado útil, en una medida razonable. Pues verán, un exceso de confianza puede llevar a una persona a creer que, por ejemplo, no necesita ninguna clase de preparación, pues cree en sí mismo.

Ningún extremo es beneficioso, total confianza ni pesimismo excesivo. Sin embargo, de utilizar el pesimismo defensivo en una medida considerable para llevar una visión realista de una situación, probablemente nos beneficie ya que nos llevaremos una mayor sorpresa al prosperar y no nos angustiaremos en caso de que las cosas no vayan acorde a nuestras expectativas.

Esto no implica, por supuesto, abandonar un objetivo o dejar de prepararse por creer que no podrán con algo. Pues así se producirá una profecía autocumplida, y la predicción pesimista se hará real.

¿Te sirves del pesimismo defensivo en exceso?

Si acaso al haber leído este artículo, identificas que eres de aquellas personas que utilizan el pesimismo defensivo con la finalidad de evitar una decepción mayor, verás que este modo de enfrentar las situaciones, si es usado en exceso, no es para nada efectivo.

Todo extremo es dañino, por lo que esperamos que luego de la información aquí presentada, se replanteen si sus pensamientos pesimistas cumplen o no con su finalidad. Lo más probable es que, si te escudas recurrentemente en el pesimismo defensivo, no tendrás bueno resultados, y tu progreso se verá frustrado ya que evitarás desafíos.

La próxima vez en que tengas pensamientos pesimistas, reflexiona acerca de ellos. Verás que, de medir cuándo es útil servirse del pesimismo y cuándo no, lograrás hallar un equilibrio y beneficiarte de él.

Recursos bibliográficos

  • Barragán Morales, S. (2020). Pesimismo Defensivo y Psicología Positiva. Una revisión de la literatura.
  • Fernández, E., & Moreno, J. B. (2001). Pesimismo defensivo, optimismo y dificultad de la tarea: El papel de las expectativas. Revista de psicología general y aplicada: Revista de la Federación Española de Asociaciones de Psicología, 54(3), 371-388.
  • Flores-López, M., Serrano-Ibáñez, E. R., Ramírez-Maestre, C., López-Martínez, A. E., Ruiz-Párraga, G. T., & Esteve, R. (2019). Pesimismo defensivo, optimismo y adaptación al dolor crónico. Behavioral Psychology/Psicologia Conductual, 27(2).
  • Jiménez, E. F., & Moreno, J. B. (2001). Estrategias cognitivas, controlabilidad situacional y estado afectivo: el caso del pesimismo defensivo y el optimismo. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, 6(2), 71-89.

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