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La inteligencia emocional en la vejez

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Resulta curioso pensar que estamos toda la vida preparándonos y mejorando nuestras competencias en numerosos ámbitos para intentar alcanzar el éxito o los objetivos que nos vamos planteando.

Cuando se supone que alcanzamos nuestra madurez personal, tanto a nivel afectivo como intelectual, es cuando nos apartan de nuestro puesto de trabajo para dejar paso a nuevas generaciones.

Es aquí cuando una persona sufre la crisis de la edad madura, ya que se choca de frente con la realidad, y la realidad no es más que “ya no tienes las competencias suficientes para desempeñar tu puesto de trabajo y por eso es necesario que te retires”.

Puede sonar un poco violento, pero no deja de ser así. A partir de este momento empiezan a surgir dudas, se puede dar una crisis de desgaste, el desánimo se hace patente, la desilusión y el sentimiento de incompetencia adquieren fuerza, y de pronto el “anciano” que el día anterior estaba completamente integrado, ahora no es válido para desempeñar su puesto de trabajo y por tanto se siente rechazado o deja de sentirse aceptado.

Llegados a este punto, ¿dónde está la iniciativa, la motivación de logro y la adaptabilidad? ¿dónde está la influencia, la capacidad para liderar equipos y la conciencia política? ¿Dónde está la capacidad empática, la confianza en uno mismo y la capacidad de alentar el desarrollo de los demás?

Parece que de repente, el autocontrol, la responsabilidad, la fidelidad, las habilidades sociales, la capacidad de establecer vínculos y la capacidad de aprovechamiento de la diversidad se los hubiese tragado la tierra.

Hay un término muy bonito que se asocia mucho a los adultos mayores o viejos (como nos suele gustar llamarlos), este término al que me refiero no es ni más ni menos que «sabiduría» y para mí consiste principalmente en acomodar todas estas competencias que poseemos y que hemos desarrollado y alimentado a lo largo de nuestra vida, y dirigirlas hacia nuevas metas, nuevos objetivos y nuevas actividades.

Es comprensible que esto se vea con cierto escepticismo, ya que no es una tarea fácil, pero podemos imaginar que una vez redirigidas nuestras competencias, puede llegar a ser muy reconfortante.

El viejo no debe olvidar lo que ha hecho a lo largo de su vida, y debe nutrirse de ello para seguir creciendo, porque yo me resisto a creer que llega un momento en el que paras de crecer, yo soy de los que creen que sigues creciendo día a día tanto personalmente como socialmente y, esto debe ser el motor y la autoestima que debe guiar a nuestros mayores hacia la autorrealización.

Por tanto, la inteligencia emocional es la oportunidad que tienen las personas para lograr todo aquello que se propongan siempre y cuando se haga un uso eficaz, efectivo y eficiente de los recursos que posee cada uno.

3 respuestas

  1. Excelente articulo, me vi retratada, mi profesión para la cual me prepare en la universidad a esta edad ya no lo podía ejercer, mas durante el ese periodo de ejercicio profesional me seguí preparando en otras áreas como la docencia a nivel universitario hice una maestria en Educacion Superior y luego Experticias en Procesos y Medios Elearning y Manejo y Uso de aulas virtuales hechos que me han permitido seguir estudiando todas estas innovaciones y trabajando a distancia desde mi ordenar en cursos que diseño o como tutor virtual de otros cursos.
    Siento que no ha parado mi actividad laboral y bueno entusiasmo a los jóvenes a que sigan estudiando una vez culminen sus carreras universitarias.

  2. Enhorabuena por el artículo. Simple y refleja muy bien la realidad. Está claro que como en todo hay excepciones; personalmente creo que la inteligencia emocional está intimamente ligada a la motivación y esta a su vez a la satisfación personal. Me gustaría resaltar lo siguiente: ¨ Cuando se supone que alcanzamos nuestra madurez personal,
    tanto a nivel afectivo como intelectual, es cuando nos apartan de
    nuestro puesto de trabajo para dejar paso a nuevas generaciones¨.

    Pienso que esto se debe a la motivación y ambición que uno pierde al acomodarse y al cumplir objetivos. Las nuevas generaciones si algo poseen es interés y ambición; por ello es lógico dejar paso a estas nuevas generaciones que influirán de un modo muy positivo en aquellos que hayan alcanzado la madurez personal.

  3. Interesante artículo, en él se refleja el impacto en la ruptura de la vida laboral y el comienzo de una rutina que bien administrada puede llevarnos a una jubilación tranquila en la podamos realizar actividades que por falta de tiempo nos fue imposible llevarlas a cabo con nuestro horario laboral.Todo ello repercutirá
    positivamente en nuestra estabilidad e inteligencia emocional.

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