Autosabotaje ¿Qué te impide conseguir lo que quieres conseguir?

Autosabotaje

Cuando estoy trabajando en consulta, una gran parte del tiempo de las primeras sesiones suelo dedicarlo a identificar las metas de las personas para luego ayudarlas a lograr lo que sea que quieran lograr. No es algo excepcional, de hecho es muy común en cualquier estilo de terapia, o incluso en sesiones de coaching o entrenamiento.

Muy a menudo, como parte de esas primeras conversaciones exploratorias, pregunto al paciente sobre qué podría impedirle conseguir lo que dice que quiere conseguir, lo que en muchas ocasiones saca a relucir el tema del autosabotaje, porque no es raro que las personas reconozcan esa debilidad en si mismas y admitan cierta tendencia a obstaculizar sus propios objetivos.

No cabe duda de la importancia de ese primer paso, porque si quieres cambiar algo en tu vida primero debes ser consciente de que lo estás haciendo. Si no sabes que algo existe ¿cómo podrías cambiarlo?.

Así que siempre es un buen comienzo dar un paso al frente y decir, sí, tengo tendencia a sabotearme a mi mismo, y así es cómo lo hago.

Las dos trampas del autosabotaje

Ser conocedor y dueño de tu comportamiento es imprescindible ante la necesidad de un cambio. Es realmente el primer paso para desarrollar una conciencia clara de lo que sucede, de lo que me ayuda y de lo que no, de lo que me resulta útil para la consecución de objetivos vitales y de aquello que obstaculiza mi crecimiento.

Y en lo que respecta al autosabotaje, este puede tomar muchas formas de conducta. De algún modo, y en mayor o menor medida, todos somos expertos en ponernos las cosas difíciles, y nos empeñamos en ello a cada rato. Considero que hay dos que son especialmente recurrentes:

La procrastinación

Procrastinar, es una de esas conductas saboteadoras habituales, que de forma más o menos consciente utilizamos como excusa para no afrontar tareas o responsabilidades relevantes. Sustituimos esas tareas por otras que consideramos más urgentes, pero que en realidad no hacen otra cosa que apartarnos del camino hacia nuestro objetivo.

Las dejamos para luego y llevamos la atención a la urgencia de lo cotidiano, en un intento infructuoso por retrasar el momento de enfrentarnos a lo importante.

El perfeccionismo

El perfeccionismo, como actitud autoexigente y como conducta, es otra de las formas más habituales de autosabotaje. Nos involucramos en objetivos y estándares tan altos que nos resultan inalcanzables, y eso nos lleva inevitablemente al abandono, la frustración y el agotamiento.

Da igual si finalmente logramos o no el objetivo, un estilo de afrontamiento basado en el perfeccionismo y la autoexigencia acaba siendo devastador para la autoestima.

Lo que está detrás

Y llegamos así a un punto interesante de esta disertación. El autosabotaje, como tantas otras trampas de nuestro pensamiento, es en gran medida producto de la baja autoestima y del modo en que nos hablamos sobre nuestras propias capacidades. Si no crees que mereces tener cosas buenas en tu vida, o que mereces lograr cosas, o te sientes menos capacitado o menos útil, ya estás abonando ese camino hacia sabotaje propio.

Pero también los miedos están en la base del autosabotaje. Miedo al cambio y miedo al fracaso son los más habituales. Miedos que por otra parte se vinculan de manera recurrente a las conductas ya mencionadas de perfeccionismo y procrastinación, y que nos llevan invariablemente al bloqueo, la parálisis, el estancamiento y la evitación de experiencias de crecimiento.

Estos miedos y creencias alimentan nuestras acciones y luego nuestras acciones son las que, de forma a veces imperceptible, construyen nuestra realidad.

Cómo enfrentar el autosabotaje

Siguiendo el argumento que nos llevó hasta aquí, podría decirse que hay dos maneras en las que se puede abordar esta cuestión. En primer lugar, cambiando lo que crees sobre ti mismo y, en segundo lugar, cambiando lo que haces.

Aunque me confieso enamorado de un estilo cognitivo de abordaje terapéutico, debo asumir que la experiencia me llevó a considerar el cambio conductual como un enfoque útil para detener el autosabotaje.

Cambiar el modo en que haces las cosas es una aproximación a priori más fácil y directa, los pacientes la prefieren, básicamente porque nos resulta en general más fácil visualizar lo que hacemos que lo que pensamos. Nos resulta mucho más obvio y más a nuestro alcance. Pero no es suficiente.

Me encuentro muy a menudo a personas que se dicen a sí mismas que solo necesitan una nueva forma de administrar su tiempo, o un portátil nuevo y reluciente, o cambiar de barrio, de trabajo o de pareja, y de repente todo encajará mágicamente en su lugar y dejarán de sabotearse a sí mismos.

Pero esto rara vez funciona. Volvemos a caer en los viejos patrones una y otra vez porque realmente el mejor lugar para comenzar no es ese, la aproximación de verdad curativa tiene que ver con cambiar lo que crees, porque eso es lo que está alimentando todo lo que haces cada día. Si cambias el combustible, cambias el resultado, porque si realmente crees que puedes hacer más, harás más. Esa sí es una realidad que vivo en consulta cada día.

En definitiva, la forma en que piensas sobre ti mismo es la que acaba construyendo tu realidad. Si crees que no vales la pena, que no estás capacitado, que no te lo mereces, ya estás allanando el camino para no conseguirlo.

Todo se trata de lo que crees que vales, todo se trata de tu autoestima. Y esto no es algo que se solucione de la noche a la mañana, pero el cambio es posible. Yo he visto en mi consulta muchos procesos de cambio.

Tienes que ser más consciente de lo que estás haciendo, desde luego. Cuando te tropieces es imprescindible elaborar una nueva estrategia para hacer las cosas de manera diferente. Pero es aún más importante creer en ti mismo como una persona capaz y valiosa. Nunca dejes de decírtelo a ti mismo: Yo valgo. Yo lo merezco. Yo soy capaz.

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