Rigidez mental

Rigidez mental, cómo gestionarla

Las personas mentalmente rígidas temen enfrentarse a cambios, imagina lo difícil que les resulta vivir en una sociedad expuesta al cambio constante. Por ello, en este articulo abordaremos la rigidez mental como una problemática, desarrollando por qué es perjudicial para una persona comportarse de ese modo frente a las ideas de los demás, y proponiendo estrategias para resolverlo.

¿Conoces a alguien mentalmente rígido? ¿Lo eres? Entonces quédate aquí, te diremos cómo podrás mejorar tu vida.

¿A qué se conoce como rigidez mental?

Una persona flexible, sabe adaptarse a los cambios de su entorno de forma favorable. En una sociedad cambiante, como la que vivimos, quien no puede amoldarse a los cambios vertiginosos que suceden, acaba por sentirse “fuera de lugar”. Eso es lo que sucede a las personas rígidas.

La rigidez mental, implica la dificultad, o incluso imposibilidad de adaptación a los cambios del entorno. Para una persona rígida, los cambios son concebidos como problemas, a los que considera no se podrá adaptar. Hablamos de todo tipo de cambio: de trabajo, en la rutina, rupturas amorosas, mudanzas, entre tantos más. El cambio, para quienes son mentalmente rígidos, es un problema, en lugar de un desafío.

La concepción negativa del cambio de las personas rígidas termina por traerles serios problemas en distintos aspectos de su vida. Abarca, su dificultad al cambio, la esfera de la opinión y el pensamiento. Con esto queremos decir que, las personas con rigidez mental difícilmente escucharán abiertamente opiniones diferentes a las suyas, ni aceptarán consejos o críticas constructivas. La rigidez mental acaba por sesgar a las personas, negándolas rotundamente al cambio.

¿Por qué sucede?

La rigidez mental no debe confundirse con la defensa de los ideales de una persona. Alguien que defiende sus ideas, no necesariamente es mentalmente rígido. Una persona con estas características no defiende sus ideales por convicción, sino por negación a aceptar otras perspectivas. Esto llevará a esta clase de gente a la imposibilidad de adaptarse al cambio, en cualquier ámbito de sus vidas.

Para identificar a una persona mentalmente rígida, ten en cuenta las siguientes características:

  • Negación de otras perspectivas.
  • Resistencia al cambio.
  • Terquedad.
  • No reconocer qué sería mejor para ellos, por arraigarse a lo ya conocido.
  • Intolerancia a la incertidumbre.
  • Estrés ante cambios.

Como verán, todas estas características derivan en la misma conclusión: las personas mentalmente rígidas no aceptan el cambio. ¿Eres o conoces a alguien así?

Consecuencias de la rigidez mental

A esta altura ya lo habrás asumido: las personas con rigidez mental se ven perjudicadas en variados aspectos de su vida cotidiana por su terca costumbre de aferrarse a aquello que conocen, de permanecer en su zona de confort, atemorizados por cambiar. Si el caso fuera extremo, incluso podrían tener una reacción patológica al cambio, despertando estados ansiosos o ataques de pánico.

Te mencionaremos ahora algunas de las consecuencias de la rigidez mental, para que comprendas por qué deberías hacer algo al respecto para gestionarla.

Las personas mentalmente rígidas, presentan serias dificultades para adaptarse al mundo social actual en general. Esto aplica desde cuestiones ideológicas, cambios a nivel religioso, de roles de género y patriarcales.

Quien es rígido, tampoco se podrá adaptar a cambios laborales, corriendo la posibilidad de perder su empleo por no amoldarse a las nuevas incorporaciones de personal o a las modificaciones en la modalidad laboral, como ha sucedido con el teletrabajo luego de la pandemia que se está atravesando.

También les resultará todo un desafío enfrentarse a desarraigos emocionales. Una separación de pareja, pérdidas de amigos, incluso el deceso de seres queridos, son situaciones duras para cualquiera, pero para alguien rígido puede llegar a ser incluso más complicado por el hecho de afrontar la pérdida y el cambio que conllevará.

El cambio es inevitable y, en esa línea, la rigidez puede llevar a la generación de síntomas ansiosos. Ante un cambio, alguien mentalmente rígido probablemente se enfrente a síntomas psicosomáticos en consecuencia a lo sucedido: problemas estomacales, desmayos, jaquecas, incluso pueden sufrir problemas sexuales que podrían desatarse por estrés.

Por supuesto, otra importante consecuencia de la rigidez mental es la pérdida de vínculos. Su aferramiento incansable a lo ya conocido los llevará a perder vínculos preciados por no poder aceptar el punto de vista de los demás.

Son personas conflictivas, que normalmente defienden su punto de vista de forma sesgada, sin intentar ponerse en el lugar de los otros. Esto, como es lógico, les traerá serios problemas de índole social.

Haz algo al respecto

Si has leído el artículo hasta aquí y te has identificado con la descripción de una persona mentalmente rígida, recomendamos firmemente que consideres hacer algo al respecto para gestionarlo.

Tu vida está probablemente viéndose afectada por este aspecto de tu personalidad, al menos en alguno de los ámbitos que hemos descrito. Por ello, si eres una persona de mente rígida, proponte cambios, por más difícil que pueda resultar.

Prueba con desafiarte, enfrentar aquello que temes. Una vez que superes el miedo y te des cuenta de que un cambio no es necesariamente malo, verás las cosas de otro modo y tu vida se verá totalmente beneficiada. Mejorarás en tu trabajo, vínculos sociales, en fin: te sentirás mejor contigo mismo. El cambio es inevitable, está en nosotros aceptarlo.

Referencias bibliográficas

  • Froufe Torres, M. (1982). Rigidez mental y su incidencia en resolución de problemas.
  • Riso, W. (2007). El poder del pensamiento flexible: De una mente rígida a una mente libre y abierta al cambio. Editorial Norma.

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