Miedos al iniciar una relación

Miedos comunes al iniciar una relación

Hay miedos comunes al iniciar una relación y esto es normal, lo difícil es que dichos temores lleguen a paralizar la posibilidad de disfrutar de una buena compañía.

Entre los miedos más comunes al iniciar una relación se encuentra el miedo al rechazo o a sufrir un desengaño.

En este asunto de los miedos habituales al iniciar una relación también entran en liza las vivencias anteriores. Por ejemplo, algunas personas han tenido experiencias negativas en el amor que les impiden iniciar una nueva relación con confianza.

Miedos comunes al iniciar una relación

Existen muchos miedos que pueden surgir cuando se asoma la posibilidad de comenzar una relación, sobre todo cuando se trata de una persona de la cual no se tienen referencias ni amigos en común, es decir, de alguien totalmente extraño.

Esta situación, por muy romántica que pudiese parecer al inicio, puede llegar a provocar que la persona desarrolle ansiedad o estrés, aun cuando se sienta a gusto con la compañía del otro, pues, la incertidumbre del futuro también influye, especialmente al preguntarse si la relación funcionará o no.

El miedo que surge puede considerarse como una forma de defensa que adopta la persona, debido a que no desea quedar vulnerable ante un posible escenario de sufrimiento, más aún si ha vivido experiencias dolorosas en el pasado.

Hay quienes logran gestionar estos temores y seguir adelante. Sin embargo, cabe resaltar que algunos de ellos son los siguientes:

  1. Temor a fracasar: muchas personas no consideran que, al terminas las relaciones, quedan aprendizajes, sino que las califican en términos de fracasos, por lo que, al querer buscar una nueva pareja, las expectativas son altas. Además, antes de iniciar la relación, quienes sienten temor a fracasar comienzan a pensar en todas las posibles causas por las cuales nada funcionará. Algunas de estas personas no querrán ni ser vistos en público con sus parejas, porque dudan del futuro de la relación y luego no quieren tener que dar explicaciones.
  2. Miedo a no tener espacio personal: muchos tienen miedo a perder una parte esencial de su vida personal, la cual incluye tiempo para sí mismo. Esto ocurre sobre todo cuando las personas han vivido largos períodos de soledad y saben convivir consigo mismos, así que la llegada de una nueva persona les asusta. También es posible que la persona haya tenido una relación de dependencia con una pareja anterior, por lo que en el presente tema recaer y perder el espacio que había ganado nuevamente.
  3. Miedo a la intimidad: esto sucede con frecuencia en personas que han estado mucho tiempo solas y no saben cómo lidiar con los encuentros íntimos. Muchas de estas personas sienten inseguridad y vergüenza.
  4. Miedo a que no exista compromiso en ambas partes: y que solo uno de los componentes se involucre. Hoy día las relaciones fugaces son una tendencia, por lo que, una persona que desee forjar un futuro con alguien, hacer planes y mirar juntos hacia la misma dirección puede sentir miedo de que la otra parte no se quiera involucrar tanto y las ilusiones se vean desvanecidas. Pues, muchas personas no tienen definido qué desean en una relación, mientras que otros sí tienen claridad de lo que buscan en la pareja.
  5. Miedo al engaño: muchas personas temen que jueguen con su confianza y les engañen. Este fenómeno es más común ahora, en la era digital, pues hay muchas formas de ser infieles, incluyendo las microinfidelidades.

Detén tus miedos

En algunas ocasiones, el instinto puede ser muy fuerte y es bueno escucharlo, sobre todo cuando hay razones para creer que la otra persona no es conveniente, pero, si no hay nada fuera de la mente, entonces es una buena idea gestionar los temores para no perder la experiencia de vivir en compañía y ser amado.

Para ello, vale en primer lugar no negar el temor, sino reconocerlo, mirar el miedo de frente y darle un nombre: miedo a ser abandonado/a, a perder la libertad, a ser rechazado, ¿miedo a qué?

Asimismo, se debe considerar que los miedos no significan que quien los experimenta está mal, porque tener miedo es algo natural e iniciar una relación implica cambios en la vida.

Otra buena idea es compartir con esa otra persona los temores, así también ambos pueden dilucidar si caminan hacia el mismo horizonte, o si tienen expectativas diferentes en la relación. Nada mejor que comenzar con claridad.

Evitar sentir miedo no es la solución, pues, el miedo nos alerta para protegernos, por lo que debemos ser pacientes. Tampoco se debe buscar una pareja por el simple temor a la soledad, o porque el resto de las amistades la tienen, ya que este es un paso importante en la esfera vital.

Por último, se debe tener en cuenta que los miedos son parte de la vida; estos pueden aparecer cuando se comienza un nuevo trabajo, una nueva carrera, cuando alguien se replantea su vida, o cuando inicia una nueva relación, por lo que es aconsejable tenerse paciencia y ganar confianza en sí mismo para que estos temores no terminen siendo paralizantes.

Bibliografía

  • Jericó, P. (2010). No miedo. Alienta editorial.
  • Santos, B. D. S. (2016). La incertidumbre: entre el miedo y la esperanza. América Latina: la democracia en la encrucijada, 161-169.
  • Virilio, P. (2016). La administración del miedo. Madrid: Pasos perdidos.

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