Personalidad competitiva

Personalidades competitivas: ventajas y obstáculos

Una persona competitiva disfruta de triunfar en las actividades que realiza, destacándose entre el resto y superando a los demás en su desempaño. Este rasgo de la personalidad trae beneficios en la vida diaria. Pero, sin embargo, también puede traer serios obstáculos y desventajas.

En este articulo les contaremos acerca de las personalidades competitivas. Sobre sus principales características y actitudes típicas, para reflexionar acerca de qué rasgos de ellas son funcionales y cuáles otros no.

Es posible encontrar un equilibrio. Sacar provecho de las ventajas de la competitividad, dejando atrás las actitudes egoístas y perjudiciales. En eso nos enfocaremos en este artículo.

Si quieren conocer cómo aprovechar la competitividad al máximo y dejar de lado los obstáculos que genera, sigan leyendo.

Características principales de las personalidades competitivas

Somos seres sociales y, en sociedad, construimos nuestra personalidad. Alguien competitivo, lo es con otras personas. Desea alcanzar el éxito, superarse en cualquier actividad, y ser el mejor. Por lo tanto, busca desempeñarse mejor que los demás, en cualquier situación.

Nuestra sociedad alienta al desarrollo de este tipo de personalidades. Estamos constantemente expuestos a comparaciones en la cotidianeidad. En la escuela, en el entorno familiar, en el trabajo. Siempre se dan situaciones en las que el desempeño destacado es recompensado.

Una persona competitiva hace de cualquier actividad una competencia. Dan todo de sí para ganar o mostrarse superiores. La satisfacción que sienten al ver que superaron a los demás en una tarea puede llegar a ser desmedida.

Características principales de la personalidad competitiva

Como todo rasgo de la personalidad, la competitividad tiene sus características y comportamientos típicos.  En la base de todos ellos, radica el hecho de que alguien competitivo no teme a los desafíos. Al contrario, busca enfrentarlos y pondrá mucha voluntad para desempeñarse de la mejor manera posible.

Una persona competitiva disfruta de enfrentarse a un reto, y lo hace con gran dedicación. No teme a cambios y busca confrontarlos. Es a partir del deseo de enfrentar desafíos que derivan el resto de las típicas características de una personalidad competitiva.

Superación

Ya les adelantamos que alguien competitivo no teme a los desafíos, busca retos y disfruta prepararse para enfrentarlos. Las limitaciones, por alguien competitivo, son repudiadas. Se esforzarán para superarlas, sin importar su magnitud. Las personas competitivas no consideran a sus limitaciones un impedimento, buscan superarlas y dan lo mejor de sí para hacerlo.

Perseverancia

Las personalidades competitivas se comprometen firmemente con las actividades que realizan. Buscan tener, dentro de un grupo, el mayor desempeño. Esto los lleva a dedicar gran cantidad de tiempo a una actividad, para poder mejorar. Son sumamente perseverantes con lo que realizan, insistirán e insistirán hasta destacarse.

Innovación

El competitivo busca destacar y, para ello, hay que tener innovación y originalidad. Suelen tener ideas diferentes e interesantes, incluso arriesgadas, con las que buscan destacarse entre el resto. Para ello es necesario encontrar soluciones nuevas, que antes no hayan surgido de otros.

Piensan de forma diferente, buscan soluciones innovadoras en la rutina. Así es como logran hacerse visibles dentro de una multitud.

Ventajas y desventajas de ser competitivo

Ahora bien, la personalidad competitiva no es en sí misma “buena” o “mala”. Comportarse de esta forma, tiene sus ventajas y desventajas. De eso hablaremos aquí.

Ventajas de la competitividad

Las personalidades competitivas buscan constante superación, lo que vuelve a este rasgo una ventaja al momento de enfrentar desafíos. No se rendirán, se presentarán ante el reto preparados exhaustivamente.

Otra ventaja de la competitividad consiste en que esta gente no se paraliza ante complicaciones. Son resolutivos, buscarán diferentes vías a través de las que superar un problema, sin miedo a ello.

Alguien competitivo sale fácilmente de su zona de confort. No temen a romper con la rutina, buscan hacerlo. Un nuevo desafío para ellos implica la oportunidad de destacar entre los demás y, de triunfar, su autoestima se ve elevada.

La competitividad aumenta la seguridad. Estas personas se preparan para enfrentar situaciones de complejidad, conocen bien sus fortalezas y trabajan sobre sus debilidades.

Desventajas de la competitividad

Como verán, ser competitivo otorga confianza y seguridad, cualidades socialmente muy valoradas y que permiten el crecimiento personal. Sin embargo, la personalidad competitiva también puede llegar a ser disfuncional y tiene sus correspondientes desventajas.

Alguien competitivo se guía solo por el resultado de la comparación. De tener éxito, su alegría es inmensa. Pero, de fracasar, la tristeza también puede llegar a ser profunda, llevando en casos extremos a la depresión o a obsesionarse con superar aquella actividad en la que sienten que fallaron.

Son personas hiperexigentes, y la hiperexigencia no es sana. Buscan la perfección y no admiten error alguno. En ningún ámbito de su vida contemplan poder fallar, desean ejercer control total. Esta búsqueda constante de perfección los lleva a vivir estresados ya que es imposible tener absolutamente todo controlado. Tarde o temprano, trae serias consecuencias.

Quien es competitivo no disfruta del triunfo ajeno. No les genera bienestar que alguien más destaque. Alguien así no halagará a sus pares por su desempeño, sino que buscará superarlos. 

La competitividad también perjudica el trabajo en equipo. Quien es competitivo busca a toda costa destacar, lo que hace que el trabajo en equipo se vea desfavorecido. Creerán que nadie hará las cosas tan bien como ellos, buscarán dominar y no sabrán oír las opiniones de los demás. Generan, además, incomodidad entre el resto de sus compañeros, afectando la productividad en el trabajo grupal.

Encontrar el equilibrio

Como verán, la competitividad trae ventajas, pero también puede llegar a perjudicarnos personal como grupalmente. Es posible trabajar sobre los aspectos disfuncionales de la competitividad.

La clave está en dejar atrás aquello que afecta tanto el bienestar individual como el desempeño grupal, conservando las actitudes funcionales que otorgan confianza, seguridad y restan temor a enfrentarse con desafíos.

Si eres competitivo y notas que este rasgo te está perjudicando, reflexionando podrás de a poco aprender a lidiar con ello y solucionarlo. Piensa en qué factores despiertan tu competitividad, evita compararte de manera egoísta, piensa en tus pares cuando les va mejor que a ti y en lo felices que deben sentirse también ellos al triunfar. No será un proceso fácil, pero no es imposible.

Si eres competitivo explota este rasgo al máximo. Piensa en sus ventajas y beneficios, aprovéchalos. Pero también, trabaja sobre aquellos aspectos que te perjudican. Verás que es posible, te sentirás mucho mejor contigo y con el resto.

Fuentes

  • Bogoyavlenskaya, D. B., & Klyueva, O. A. (2012). Discovering the nature of competitive personality. Psychology in Russia: state of the art5, 67-80.
  • Collier, S. A., Ryckman, R. M., Thornton, B., & Gold, J. A. (2010). Competitive personality attitudes and forgiveness of others. The Journal of psychology144(6), 535-543.
  • De Rosa, L., Dalla Valle, A., Rutsztein, G., & Keegan, E. (2012). Perfeccionismo y autocrítica: consideraciones clínicas. Revista Argentina de Clínica Psicológica21(3), 209-215.
  • Xie, X., Yu, Y., Chen, X., & Chen, X. (2006). The measurement of cooperative and competitive personality. Acta Psychologica Sinica.

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