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Mi rutina no me permite descansar, ¿qué hago?

Descansar
Isbelia E. Farías

En muchas ocasiones la rutina puede ser extenuante, por lo que no queda espacio para un descanso, ¿qué podemos hacer al respecto?

Hoy día vivimos una etapa de máxima productividad, donde lo que impera es la información y un gran número de ocupaciones que restan tiempo para el descanso. Entonces, al sentirnos saturados, es que nos preguntamos: “mi rutina no me permite descansar, ¿qué hago?”.

Si te estás haciendo esta pregunta ahora mismo, quizá es porque ya has llegado al límite de las ocupaciones y no te queda tiempo para ti misma/o, ni siquiera para tomar una siesta, lo cual va en detrimento de una buena calidad de vida.

En este post hablamos de:

¿Qué pasa si no descanso?

Cuando nos descansamos lo suficiente podemos experimentar los siguientes síntomas:

  • Menor capacidad para manejar la frustración
  • Mal humor
  • Falta de concentración
  • Inquietud
  • Problemas de memoria
  • Irritabilidad, entre otros

Todos estos síntomas por supuesto que van en contra de una buena calidad de vida. Es un tema que suele repetirse, la necesidad del descaso, pero ahora, cuando lo que se busca es la máxima eficiencia y productividad, muchos tienden a olvidar la importancia de este asunto.

Mi rutina no me permite descansar, ¿qué hago?

Si tenemos la sensación de que el tiempo va a un ritmo veloz y nuestro estilo de vida es imparable, vertiginoso y no nos permite descansar, ¿qué podemos hacer?

El mundo nos impacta con estímulos a cada segundo, bien sea con alertas del móvil, ruidos frecuentes, exceso de información por canales muy diversos, etc. Todo esto deriva en un cansancio que no solo es físico sino también mental, y cada uno tiene sus propias consecuencias.

En cuanto al cansancio mental, se pueden experimentar sentimientos de impotencia, de fracaso, desamparo, inquietud, baja autoestima y dificultad para llevar a cabo tareas en las que debemos concentrarnos. Respecto al cansancio físico, las consecuencias pueden ir desde cefaleas hasta trastornos del sueño y padecimientos osteoarticulares.

Muchas personas sienten tanto cansancio que recurren al extremo del consumo de bebidas energéticas, las cuales pueden llegar a ser perjudiciales, cafeína de forma excesiva o fármacos; pero nada de esto puede impedir el bajo rendimiento a nivel académico y personal si la persona no descansa el tiempo necesario.

Pautas para un buen descanso

Veamos algunas recomendaciones que pueden ayudar a obtener un óptimo nivel de descanso:

  • La prioridad eres tú: tu salud física y mental tiene más valor que cualquier otra cosa.
  • Buscar momentos de silencio: para poder sentir tranquilidad y serenidad en la mente. Es difícil evitar estar lejos del ruido, sobre todo si vivimos en grandes ciudades, pero tomar un momento para visitar un parque o ir al campo sería ideal.
  • Apagar la radio: si vas al trabajo, o por lo menos colocar una música verdaderamente relajante que ayude a mantener los pensamientos en calma.
  • Apagar el dispositivo móvil: así sea un par de horas, para dejar de percibir todos los sonidos que provienen de las notificaciones, además, esto hará que el efecto de la luz de la pantalla no te afecte.
  • Examina si tienes asuntos pendientes por resolver que te agobian: Es necesario aprender a soltar algunas situaciones, o incluso hasta perdonar, para encontrar la tranquilidad.
  • Delega tareas en tu sitio de trabajo: quizá pienses que nadie lo hará mejor que tú, pero la verdad es que otra persona puede desempeñar tus mismas funciones y tú estarás menos saturada/o. Solo ten confianza en el equipo.
  • Aplica cambios en la rutina: observa cómo te desenvuelves en el día a día, qué tareas te consumen más tiempo, y aprender a organizar mejor el tiempo.
  • Recurre a los masajes relajantes.
  • Simplifica tu vida: porque muchas veces tal vez quieras hacer varias cosas a la vez, pero esto solo te cansará hasta el extremo y te hará enfermar, física y mentalmente.

Ten presente que cuando descansamos, nuestro cuerpo se reinicia y se recupera, por lo que la memoria mejora, la presión sanguínea baja, el sistema inmune se fortalece, la inflamación del cuerpo disminuye, la concentración y la capacidad mental también mejora y recuperamos energía.

Además, mantenemos un peso saludable, pues el área que controla el sueño también se encarga de regular nuestro metabolismo.

Cuando realices actividades físicas, trata que estas no sean antes de ir a la cama. Apaga los aparatos electrónicos antes de acostarte, trata de dormir y despertar todos los días a la misma hora para que crees una rutina, evita prolongar la siesta por más de veinte minutos, así como también se recomienda evitar ingerir alimentos pesados durante el día, especialmente antes de acostarse. Por último, reduce el consumo del café y el alcohol.

Tener un buen descanso nos va a permitir estar más activos, mejor concentrados y con más energía para disfrutar del día y, sobre todo, con mejor humor y menos irritabilidad. Definitivamente, merece el esfuerzo hacer un espacio para nosotros mismos y no permitir que la rutina invada todos nuestros espacios sin que nos de tregua para descansar.

Bibliografía

  • Cortes Cruz, D. I. (2021). Salud para la salud. Calidad de vida para médicos mexicanos, a través del descanso y el tiempo libre.
  • Molina Zúñiga, R. (1998). El ejercicio y la salud,” la caminata”: beneficios y recomendaciones. Revista Costarricense de Salud Pública7(12), 65-72.

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