pasivo-agresivo

El comportamiento pasivo-agresivo o agresión pasiva

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Todos nosotros en algún momento nos hemos topado con una persona pasivo-agresiva o hemos tenido comportamientos de estas características. Si no conocías de su existencia, este artículo te ayudará a identificarlo y, así, dejar de naturalizarlo.

Qué es el comportamiento pasivo-agresivo

Un rasgo básico de las personas que se comportan de manera pasivo-agresiva es que expresan sus sentimientos muy sutilmente a través de sus acciones. Tómense un minuto para pensar en este tipo de situaciones, ocurren frecuentemente.

Aquí van algunos ejemplos: una persona hace algo que nos molesta y, en lugar de expresarle nuestro enfado, simplemente la ignoramos; dejamos a alguien fuera de planes por “caer mal a los demás miembros del grupo” solo que nadie se lo comunica directamente; llegamos tarde a un sitio porque no queremos estar allí en lugar de realmente expresar lo que nos sucede.

Todas estas son formas de reacción, solo que sin hacerlo evidente.

Este comportamiento produce agravios de manera silenciosa y no aspira a resolver situaciones conflictivas. Implica normalmente conductas de naturaleza no verbal, aunque por momentos, podría también tomar la forma de palabras explícitas.

Deriva de no poder expresar el enfado de manera sana. Todos nos enojamos o tenemos sentimientos negativos y, dejarlos salir sanamente, es parte de reconocer lo que nos sucede y ser sinceros con nosotros mismos.

Señales de que estamos ante una persona pasivo-agresiva

Hasta aquí seguramente ya han podido identificar alguna situación en la que gente con la que tratan, o incluso ustedes mismos, se han comportado de manera pasivo-agresiva.

Y, para poder estar alerta ante la aparición de una personalidad de este tipo en nuestras vidas, les comentaré cuáles son las señales más frecuentes de esta clase de comportamiento:

  • Terquedad: una persona terca va a defender su punto de vista rigurosamente. Si bien este rasgo puede ser beneficioso en ocasiones, en otras (como las que aquí buscamos destacar) puede ser una forma de generar enfado en alguien. Quien es terco puede estar defendiendo firmemente su posición solo porque molestará a otras personas.
  • Falta de memoria: “no lo recordaba” es una frase muy común entre gente con comportamientos de esta índole. Evitan responsabilidades, simplemente diciendo haberlas olvidado.
  • No expresar ira o enfado: las personas pasivo-agresivas son complacientes. La ira no es aceptada por ellos. Sin embargo, expresan sutilmente sus verdaderos sentimientos, por lo general, a través de sus acciones.
  • Insultar discretamente: los insultos sutiles son comunes entre personalidades con estas características. En lugar de hacerlo abiertamente, insultan con expresiones aparentemente amables. Así resulta muy difícil darnos cuenta de que realmente fuimos insultados y estas situaciones tienden a ser pasadas por alto.
  • Victimización: un agresivo-pasivo siempre expresa sentirse como una víctima. Se escudan diciendo ser tratados injustamente, sin reconocer sus propias acciones agresivas.
  • Envidia: si bien pueden mostrarse alegres por méritos de otras personas, quien ejerce agresividad pasiva en realidad guarda en su interior enojo o molestia. Suelen recordar los anteriores fracasos de las personas a las que les ocurrió algo bueno o quitarles mérito de aquello que lograron, minimizándolo.

Estas señales, además de ponernos alerta y permitirnos discernir si una persona con la que estamos tratando es un agresor pasivo, también sirven para preguntarnos si nosotros mismos nos estamos comportando de esta forma.

Con ellas podemos hacer conscientes nuestras acciones y reacciones para saber si somos personas que expresan su ira pasivamente.

Causas del comportamiento pasivo-agresivo

Ya les comentamos cuáles son las señales más comunes para identificar comportamientos de estas características, pero también deben estar preguntándose cuáles son los motivos que los desatan.

Si bien no existe una respuesta concreta y hay múltiples teorías sobre las causas de la agresión pasiva, algunos factores fueron identificados como desencadenantes de esta. Se los explicaremos ahora.

Una baja autoestima, que lleva a sentirse no deseado por los demás, puede derivar en la búsqueda de venganza atribuyéndoles a otras personas la culpa de sentirse mal respecto de sí mismos.

También la forma de crianza puede contribuir a desarrollar este tipo de personalidades, sobre todo, si se trató de una crianza abusiva o si se dio en un entorno donde los niños no pudieron expresar libremente sus sentimientos.

Está además comprobado que causas vinculadas a la salud como el estrés, la depresión, adicciones o ansiedad son disparadores para desencadenar este tipo de actitudes en algunas personas.

Conclusión

Quienes hayan leído hasta aquí el artículo han aprendido acerca de cómo identificar actitudes pasivo-agresivas en los demás y en ustedes mismos.

Con pequeñas acciones podemos frenar este comportamiento para no permitir que pase por alto: siendo honestos con los demás y expresando lo que realmente sentimos, reflexionando acerca de las verdaderas intenciones de nuestros actos, pensando antes de actuar.

Por más que no sea explícito, el comportamiento pasivo-agresivo al fin y al cabo es agresión, y es tan grave como un golpe o un insulto. Está en nosotros mismos identificarlo para poder detenerlo.

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