Adaptación hedonista

La adaptación hedonista, o por qué nunca es suficiente

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La adaptación hedonista o adaptación hedónica es la capacidad que tiene el ser humano para adaptarse a las diversas circunstancias de la vida, sin importar si estas son positivas o negativas.

Sin embargo, la adaptación hedonista puede ser considerada como una capacidad positiva, cuando se trata de adaptarse a circunstancias adversas, así como también podría considerarse como negativa, en el caso de sentir siempre insatisfacción.

Quien se compra un vehículo nuevo, se muda a un nuevo apartamento o es promovido en el trabajo puede sentir mucha felicidad, sin embargo, luego de que transcurra un tiempo y la persona se adapte a la situación, ya esta no le proporcionará la misma felicidad que al inicio, sino que volverá a su estado anterior.

Adaptación hedonista y felicidad

Siguiendo la forma en la que opera la adaptación hedonista, un sujeto puede experimentar mucha felicidad luego de un evento gratificante en su vida, pero, al final, retrocederá hacia donde se encontraba su satisfacción justo antes del evento. 

Para ello, es importante analizar el concepto de felicidad. De acuerdo con la autora Magdalena Trujano, en su estudio titulado: Del hedonismo y las felicidades efímeras, la felicidad es un conjunto de aspiraciones construidas y legitimadas de manera sociocultural.

Esto lleva al hecho de que la felicidad está modelada por las prácticas sociales, así como por los discursos que emergen de las relaciones de poder y de saber. En otras palabras, hay una mitificación de la felicidad, un estado que termina siendo eventual, superfluo e itinerante.

Quien vive situaciones negativas en su vida, aunque al inicio le causen un impacto profundo en su sentido de vida, más tarde superará la angustia y podrá seguir adelante, pues, se adaptará. En este sentido, la adaptación hedonista resulta positiva.

Esto se debe a que el cerebro del ser humano está capacitado para que, por medio de la adaptación hedónica, el hombre pueda sobrevivir a las situaciones más complejas que se le pueda presentar.

Pero, ¿qué sucede cuando la adaptación hedonista lleva a una persona a un círculo de insatisfacción? Por ejemplo, comprar no hará más feliz a las personas, incluso, quien gana la lotería, luego de un tiempo, ya no sentirá la misma euforia inicial, sino que después de haber obtenido lo que desea, otra necesidad ocupará ese espacio, por lo que el sujeto volverá a estar insatisfecho.

Es por ello que a la adaptación hedonista también se le denomina rueda hedónica, según la cual se compara al comportamiento humano con el de un hámster que corre en el interior de una rueda, no importa cuán rápido avance, nunca saldrá del mismo lugar.

Para ejemplificarlo de otro modo, podría decirse que la adaptación hedonista funciona como las adicciones, cuando el mecanismo de gratificación queda satisfecho, bien sea consumimiento azúcares o comprando muchos objetos, luego llegará otro deseo a ocupar el lugar del anterior y el ciclo iniciará nuevamente. 

Es por ello que, tal como se señalaba, conseguir un ascenso en el trabajo, iniciar un romance o tener un nuevo coche, pueden proporcionar una alegría que es temporal, pero que no definen o cambian en absoluto los niveles de felicidad que se viven de forma cotidiana.

De este modo, la adaptación hedonista puede ser beneficiosa cuando ofrece protección ante las situaciones negativas, pero también puede ser negativa cuando se cae en un círculo de insatisfacción continúa.

¿Cómo manejar la adaptación hedonista en la vida?

Se recomienda que las situaciones se vivan con calma; quienes reciben buenas noticias pueden celebrar y disfrutar, pero sin considerar que ello implicará un cambio radical en la vida que llevará a la felicidad suprema –cuestión que tal vez no exista-; y, si ocurren sucesos negativos, tener la esperanza de que todo pasará y será posible adaptarse a la nueva situación.

Muchos consideran que la adaptación hedonista tiene lugar por la repetición de experiencias. Por ejemplo, ver todos los días la misma hermosa vista, en un momento, ya puede no parecer tan asombroso; así que, para evitar que la felicidad se evapore, se sugiere variar los elementos de las experiencias positivas para que no sean tan repetitivos. 

De igual manera, se puede hacer un esfuerzo por prestar atención a las cosas más pequeñas y tratar de disfrutarlas al máximo, sin esperar que ocurran eventos extraordinarios cada día para poder saborear un poco de felicidad.

Bibliografía

  • Lecoq, T. (2011). Economía de la felicidad. RUPTURA, 107.
  • Trujano Ruiz, M. M. (2013). Del hedonismo y las felicidades efímeras. Sociológica (México)28(79), 79-109.

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