Cómo encontrar la felicidad y la estabilidad emocional

Arantxa Pison
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En la búsqueda de la felicidad y de la estabilidad emocional (Ya sea desde el punto de vista del Coaching, de la cuestionada PNL o de la terapia cognitiva de Beck) se observan algunos factores que si se consiguen transformar mejorarían notablemente el bienestar percibido de las personas.

Y a pesar de que Víctor Frank nos anime a buscarle un sentido a la vida, a veces el sentido es ver la belleza y la verdad, la infinitud en el mal moral o físico que estamos percibiendo, cambiar la percepción para determinar que hay belleza en cada momento, depende del observador y de la percepción interna.

No estoy a favor de la “Resignación” a los patrones culturales, médicos y sociales, etc., que nos condicionan a unas circunstancias de la vida como punto de partida y parecen  ejemplo de una adecuada conexión con la realidad.

Las personas confundimos resignación con aceptación, siendo este último vocablo el único aceptable en el desarrollo personal. Ya que esto es el inicio de un proceso y no el fin del camino. La aceptación es cuando “el viaje del héroe” de Josep Campbell comienza.

Cuando nos enfrentamos al mundo nos encontramos con un bagaje que parece inmutable y que hasta ahora ha sido siempre algo determinista y cartesiano.

La incapacidad de modificar lo que nos ha tocado, esa infancia infeliz, un cociente intelectual mediocre, nuestras destrezas y nuestra identidad. Eso que creemos, pensamos, y actuamos, parece algo fijo  como la fisiología que lo acompaña tanto bioquímicamente como en apariencia.

Todo es una creencia y pertenece a nuestro mapa del mundo y de nosotros mismos. Tenemos que ganarnos la libertad de elegir lo que queremos creer y lo que queremos sentir, cambiar ese mapa, cuanto más completo, más flexible y amplio mejor. El mejor es aquel el que ofrece más caminos o alternativas.

La percepción que tenemos del mundo y de nuestras capacidades es sólo una representación del exterior, más no es la realidad misma y si el mapa que tenemos no nos puede guiar en el territorio con el éxito deseado hay que ampliarlo.

Nuestra mente y nuestro cuerpo son interdependientes

Podemos cambiar nuestra fisiología. Hay numerosos estudios sobre qué sucede cuando se cambia la postura corporal. Adoptando una postura de poder se modifica la bioquímica corporal, se eleva la dopamina y la testosterona un tanto por ciento claramente significativo, siendo esta bioquímica positiva y activadora.

También se ha estudiado ampliamente la correlación entre el sistema nervioso neurovegetativo (simpático y parasimpático) y la conexión con el sistema cardiovascular, con los ganglios linfáticos, con la medula ósea y con el bazo, etc…

Cuando generamos emociones de alegría, compasión y amor, mejora la respuesta inmune, el sistema cardiovascular está protegido y la medula fabrica más glóbulos rojos. Esto funciona como algo que se retroalimenta.

Si producimos emociones positivas el cuerpo y el cerebro detecta y mejora nuestra salud, si mejora nuestra salud se producen emociones positivas.

Si fingimos la seguridad, la sonrisa, y la habilidad un número de veces, el cuerpo se adapta y forma parte de nosotros sin necesidad de aparentarlo, modelando e imitando acabamos siendo.

Prestando atención a como nos sentamos, a como nos movemos, al espacio que ocupamos, fingiendo la sonrisa, el poder, la energía, la determinación, el cuerpo nos va ayudar manifestando bioquímicamente aquello que corporalmente escogemos, trabajamos y decidimos ser.

Nuestras creencias se pueden elegir

Para Beck “los esquemas son patrones cognitivos estables que constituyen la base de la regularidad de las interpretaciones de la realidad. Las personas utilizan sus esquemas para localizar, codificar, diferenciar y atribuir significaciones a los datos del mundo”.

Para Beck, los esquemas cognitivos están compuestos esencialmente de creencias. Diríamos que son mapas que permiten a cada individuo ver el mundo, darle sentido y construir estructuras mediante la experiencia.

El mapa que usamos para guiarnos en el mundo, está formado por nuestras experiencias previas, nuestras creencias y el prisma con el cual vemos las cosas. Es evidente que cuanto más limitante sea este mapa, más conflicto se percibe.

Podemos cambiar lo que creemos del mundo y de nosotros mismos. Todos a lo largo de la vida hemos tenido creencias que han ocupado un lugar en nuestra existencia y que hoy por hoy ya no forman parte de nuestra realidad, creencias como: “El tiempo pone a cada uno en su sitio”,” las mujeres no hacen eso”, “a las niñas buenas no les pasan cosas malas”, hoy resultan más fácil de cuestionar.

El “no puedo”, “no valgo”, “soy un inútil”, “no soy suficiente”, son esquemas de la realidad que no ayudan y parecen muy inalterables.

Las creencias son la muerte de la razón, no sobreviven a la confrontación con la realidad, pero anidan en el inconsciente haciendo que operes automáticamente.

Es el significado que estas atribuyendo a lo que te está ocurriendo, (en función de esas creencias) lo que te hace sufrir no el hecho en sí. Busca un significado que te ayude. No hay pensamiento sin sentimiento y este sin emoción y no hay emoción sin proceso corporal, soy lo que decido pensar, sentir y creer. Soy lo que decido.

El lenguaje crea realidad

Dicen que el lenguaje crea realidad, es más que eso, averiguar como la persona se habla a si misma internamente, representa la diferencia entre la paz o la derrota, el miedo o el amor.

También como personaliza lingüísticamente lo que le pasa. “La gente no me quiere” ¿quiénes son esos quiénes? y ¿cómo específicamente te manifiestan que no te quieren? Nos permite hacer inferencias con datos reales y no rellenar huecos con atribuciones y conclusiones falsas, la mente rellena huecos, y dejar que lo haga es una actividad de riesgo

La forma en como nos hablamos determina como nos sentimos y como nos construimos. Si utilizo frases como: “No puedo con esto”, “Soy un desastre”, “Esto es muy difícil”, “Solo me queda este dinero, esta posibilidad….”Tengo que cuidar de mi madre” “Debo asistir a clase”, “Esta herencia es una carga”, “Esta situación es imposible”, nuestra fisiología inmediatamente se adapta a lo que acabamos de declarar, y sentimos esa bajada neuroquímica y de auto capacidad percibida.

Si decidimos cambiarlas por: “¿Cómo puedo con esto?”, “Esto es una oportunidad de probar” ,”Aun me queda este dinero”, “Tengo esta posibilidad”,“Decido cuidar de mi madre”, ”Elijo asistir a clase”, ”Esta herencia es una oportunidad para…”Esta situación es un desafío” ”Esto es una interesante provocación, y me gustan los desafíos…”, la energía de nuestro cuerpo y nuestra mente cambia.

El lenguaje crea realidad porque fabrica emociones, las cuales no son la consecuencia lógica de lo que me pasa, sino que estas interpretan lo que sucede y son las interpretaciones.

No veo lo que es, miro y significo lo que creo ver  y reacciono a lo que interpreto y a lo que me ha sido transmitido, utilizando un lenguaje verbal y uno corporal que manifiesta la emoción, retroalimentándose constantemente y fabricando las “situaciones de nuestra vida”.

Desde el Coaching, desde la PNL, desde la Psicología cognitiva, desde cualquier aproximación, la percepción de un suceso, la calificación del mismo, la gestión de la emoción, su tránsito, y las posibilidades percibidas van a determinar la felicidad o el fracaso, porque es el acto de escoger lo que permite no agredirnos.

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Resumen: La percepción que tenemos del mundo y de nuestras capacidades es sólo una representación, no la realidad misma, que puede y debe cambiarse si no nos conduce a la estabilidad emocional deseada.

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