¿La ansiedad se cura?

Jose Manuel Garrido
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Cuando hace unos meses publiqué “¡La ansiedad no se cura con pastillas!” no podía ni imaginar que se convertiría en el post más leído y más compartido de Psicopedia. Ha habido muchas reacciones a ese artículo, tanto públicas como privadas, pero quizá la más recurrente ha sido la pregunta que sirve de título a este artículo: Pero…¿la ansiedad se cura?.

La respuesta más rápida y más fácil a esta pregunta es que la ansiedad se cura, desde luego, aunque sólo a veces. Claro que esta afirmación necesita de una explicación más extensa que intentaré dar a continuación.

Para empezar y despejar algunas dudas ya desde el comienzo, sería más exacto decir que hay un tipo de ansiedad que se cura (casi siempre), y otro tipo de ansiedad que no se cura (casi nunca).

La ansiedad es un estado de conmoción interior o malestar descrito a menudo como “nerviosismo”. La preocupación excesiva, la sudoración, el ritmo cardíaco acelerado, la respiración rápida y otras sensaciones y síntomas físicos acompañan normalmente a la ansiedad, que llevada al extremo altera y perturba la conducta mediante la reducción de la concentración de la persona, llegando a afectar a su control muscular.

Una distinción habitual, descrita inicialmente por Spielberger (1972), y que nos servirá para ilustrar este artículo, es la que establece dos tipos de ansiedad: La “ansiedad estado” y ” la “ansiedad rasgo”, que básicamente nos permite considerar la ansiedad bien como un estado emocional temporal que casi todo el mundo experimenta en determinadas situaciones, o bien como un atributo estable y consistente de la personalidad.

¿Qué es la “ansiedad estado”?

La ansiedad-estado se caracteriza por un estado de intensidad emocional que se desarrolla en respuesta a un temor o peligro en una situación particular. Se trata de una alteración que puede contribuir a un cierto grado de parálisis física y mental, afectando de manera importante a la ejecución de tareas y al rendimiento esperado. En general está muy presente en situaciones de presión.

En algunos casos, este tipo de ansiedad puede llegar a ser un motivador importante, por ejemplo en deportes de contacto como el rugby, mientras que otros deportes, como el tiro con arco por ejemplo, requieren un muy bajo nivel de ansiedad para una ejecución eficaz.

La “ansiedad estado” surge cuando la persona hace una evaluación mental de algún tipo de amenaza puntual. Cuando el objeto o la situación que se percibe como una amenaza desaparece, la persona ya no experimenta ansiedad. Por lo tanto, podemos concluir que la ansiedad-estado se refiere a una condición temporal en respuesta a alguna amenaza percibida.

¿Qué es la “ansiedad rasgo”?

La ansiedad-rasgo se refiere a un nivel general de estrés que es característico de un individuo, es decir, un rasgo relacionado con la personalidad, que varía en función de cómo cada individuo ha sido condicionado para manejar y responder al estrés, y que establece su mayor o menor tendencia a experimentar un estado de ansiedad en respuesta a una amenaza.

Al igual que la “ansiedad estado”, la “ansiedad rasgo” surge en respuesta a una amenaza percibida, pero se diferencia en la intensidad, la duración y la diversidad de situaciones en que se produce.

Las personas con un alto nivel de “ansiedad rasgo” experimentan estados más intensos de “ansiedad estado” ante situaciones específicas y hacia una gama más amplia de situaciones u objetos que la mayoría de la gente. Por tanto podría decirse que la ansiedad-rasgo describe una personalidad característica en lugar de una sensación temporal.

¿Cómo saber qué tipo de ansiedad estoy sufriendo?

Desde el punto de vista profesional, existe una medida conocida y estandarizada de la ansiedad estado-rasgo. Se trata del STAI (Cuestionario de Ansiedad Estado-Rasgo), del que existe una versión debidamente normalizada en habla hispana (puede adquirirse en TEA Ediciones por un precio muy asequible).

Esta prueba te ofrecerá una medida precisa de ambos tipos de ansiedad, aunque para distinguir una de otra de un modo menos exacto basta recurrir a algunos ejemplos:

Muchas personas experimentan ansiedad cuando tienen que hablar en público. Para la mayoría de la gente, estos sentimientos de ansiedad comienzan antes de empezar a hablar, continúan durante el discurso, pero desaparecen inmediatamente después de que éste termine. Este es un ejemplo claro de ansiedad-estado.

Las diferencias individuales que encontramos en el grado de ansiedad que cada persona experimenta ante el hecho de hablar en público constituye una medida de la ansiedad-rasgo. Por ejemplo, una persona puede sentir sólo un poco de nerviosismo mientras que otra puede sentirse débil y con náuseas. También constituye una medida de la ansiedad-rasgo el número de situaciones diferentes que provocan ansiedad en una determinada persona y no en otras.

Desde un punto de vista clínico, que tal vez pueda ser más descriptivo, una fobia o miedo que se asocia con un evento u objeto específico representa un tipo de ansiedad-estado. Una vez que el evento u objeto temido no está presente o es olvidado, la persona ya no experimenta ansiedad.

Por otra parte, un Trastorno de ansiedad generalizada o TAG, es un trastorno en el cual la persona experimenta ansiedad por muchas situaciones diferentes durante un periodo de tiempo de al menos 2 años. El TAG representa una manifestación clínica de la ansiedad-rasgo.

Conclusiones

Con la información que tenemos ahora, podemos responder a la pregunta planteada (¿La ansiedad se cura?) con algo más de precisión.

Sin duda, la ansiedad se cura, pero como hemos visto a lo largo del artículo, dependiendo de si hablamos de un episodio vinculado a un estresor muy concreto, o si hablamos de una característica estable de la personalidad las expectativas de curación varían considerablemente.

Simplificando, podríamos decir que a mayor ansiedad-rasgo peor pronóstico, o lo que es lo mismo, podría concluirse que las expectativas de curación son inversamente proporcionales al nivel de ansiedad-rasgo presente en el individuo.

Ahora bien, conviene dejar claro que, aunque en muchos casos no sea posible una curación en el sentido literal de la palabra (remisión total de la enfermedad), en la gran mayoría de los casos, y con una intervención terapéutica adecuada, es posible llegar a convivir con la ansiedad sin que se vea alterado de manera sustancial el día a día del individuo.

Si quieres ampliar la información sobre este asunto, te dejo para su descarga un interesante documento titulado “Relaciones entre ansiedad-rasgo y ansiedad-estado en competiciones deportivas”, en el que sus autores (Francis Ries, Carolina Castañeda, María del Carmen Campos y Oscar Del Castillo) se plantean “comprobar la teoría de la interacción de Spielberger (1972) en el ámbito de la competición deportiva, analizando las relaciones entre ansiedad-estado y ansiedad-rasgo según las dimensiones somáticas y cognitivas de la ansiedad”.

Imagen cortesía de SaSha7 vía morguefile.com

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Resumen: ¿Se cura la ansiedad? Para responder a esta pregunta se hace un repaso por el constructo ansiedad estado-rasgo y su implicación en la superación de este trastorno.

3.5

De utilidad


Opinión del lector: 3.9 (24 votes)

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  • Eugenia Diaz

    Y mi comentario?

  • Ana

    A lo mejor la clave sería decir: “la ansiedad se cura… cuando hace falta”…

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