Calmar agresividad Alzheimer

Cómo tranquilizar a una persona con Alzheimer

El Alzheimer no es una enfermedad sencilla y, hasta la fecha no tiene cura. Ante esta perspectiva, los cuidadores y familiares se encuentran impotentes ante una falta de curación y mejora, pero también ante el hecho de no saber cómo tranquilizar a una persona con Alzheimer.

Una de las consecuencias de esta enfermedad es la agresividad que puede aparecer de forma sorpresiva cuando nuestros mayores pierden la calma, y hay que aprender a cómo manejar este tipo de situaciones para conseguir calmarlas. En este post te vamos a indicar qué hacer para calmar a una persona con Alzheimer y cosas a evitar.

Agresividad en Alzheimer

Como cuidador, ya seas profesional o un familiar, la agresividad en el Alzheimer es algo con lo que tienes que contar. Antes que nada, es necesario prepararse a nivel emocional, puesto que el ser querido no actúa de forma consciente, sino que es la enfermedad la que provoca este comportamiento.

Esa agresividad hay que tratarla como algo externo y actuar con cierta frialdad. Y, aunque es doloroso y poco comprensible en un principio, hay que evitar reproches, discusiones o, incluso, tirar la toalla. Todo esto puede llevar a que se empeore la situación.

Por lo tanto, ante la agresividad en un paciente con Alzheimer hay que mantener la calma e intentar que la persona enferma reduzca ese estado de alteración.

¿Cómo tranquilizar a un enfermo de Alzheimer?

Algunas de las causas que provoca la agresividad en una persona con Alzheimer pueden ser estas:

  • Dolor debido a otra enfermedad.
  • Alteración en el ambiente.
  • Aparición de un ambiente hostil y tenso.
  • Malos entendidos.
  • Un trato negativo hacia la persona como gritos o cuestionamientos.

Sabiendo ya esto, ahora veremos algunos consejos que te ayudarán a entender cómo puedes tranquilizar a una persona afectada por el Alzheimer.

Actuar con calma

Es importante que, cuando el afectado tenga algún signo de alteración o muestra de agresividad, mantengamos la calma en nuestras acciones y la forma de hablar con el enfermo, puesto que un trato brusco puede empeorar la situación y poner en riesgo la seguridad de ambos.

Para minimizar la alteración, hay que hablar de manera tranquila y directa. Es mejor no realizar muchas preguntas, no evocar recuerdos y centrar la atención en tener una conversación calmada.

Crear un ambiente tranquilo

En las etapas media y final del Alzheimer, el enfermo necesita tener un ambiente sosegado y hay que evitar la aparición de ruidos fuertes, discusiones, cuestionamientos o eventos que puedan detonar la alteración.

Es importante llevar consigo un diario donde anotar el comportamiento del enfermo y el momento en que ocurre, puesto que pueden cambiar en un momento determinado del día y no ser fijo.

Distraer con alguna actividad

Si estamos ante un episodio de agresividad, hay que intentar distraer al enfermo de Alzheimer con alguna actividad como escuchar música, caminar, ver la televisión, leer un libro o hablar tranquilamente.

Con una distracción la agresividad irá disipándose de forma progresiva, ya que la persona se centrará por completo en la actividad que está realizando.

Cosas que hay que evitar

Para reducir la agresividad de un enfermo con Alzheimer hay que realizar ciertas acciones encaminadas a evitar que la situación empeore. Entre ellas:

  • No discutir con la persona cuando esté molesta, ya que no pueden razonar ni ser lógicos en sus planteamientos. 
  • No enfadarse, ya que eso puede empeorar la situación.
  • No perseguir a la persona como si se la estuviera vigilando, eso le molesta.
  • No regañar o castigar, aunque su comportamiento sea de berrinche o un capricho irracional, puesto que no son responsables de lo que hacen.
  • Enfocarnos en lo que esas personas pueden hacer y lograr y no en sus déficits.
  • Intentar no burlarse, reírse ni ser sarcástico.
  • No hacer preguntas que requieran usar la memoria.
  • Nunca hablar de la persona en su presencia.
  • No tomar las cosas a pecho ni enfadarse.
  • Evitar forzar o retener a la persona porque eso aumentará su angustia e inquietud.
  • Nunca poner en riesgo la seguridad propia, por lo que en caso de peligro es mejor pedir ayuda a un familiar, vecino o profesional.

Sabemos que la situación no es sencilla cuando se trata de tranquilizar a una persona con Alzheimer, pero es importante hacer el esfuerzo por la seguridad de la propia persona enferma y del cuidador.

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