Aprender idiomas

Mejora el potencial de tu cerebro aprendiendo nuevos idiomas

Muchas personas comienzan su aprendizaje de idiomas a una edad bastante avanzada. Y algunas de ellas sin ningún tipo de necesidad, pues no lo requieren para trabajar y apenas lo van a poner en práctica en sus viajes. “Entonces, ¿para que lo hacen?”, se pregunta mucha gente sin entender muy bien.

Hobby o retos personales son algunas respuestas habituales en este sentido. Pero detrás de este empeño hay también muchas ganas de entrenar el cerebro. ¿Sabías que el aprendizaje de idiomas es una muy buena forma de trabajar la mente? En estas líneas te explicamos más sobre ello.

Beneficios contra enfermedades mentales

Como recoge este artículo de una plataforma especializada en la enseñanza de idiomas, varios estudios avalan el aprendizaje de idiomas como método para prevenir enfermedades mentales o, cuando menos, retrasarlas. En especial, el Alzheimer y la demencia, según sugiere un estudio de la Concordia University de Canadá.

Se trata de algo especialmente evidente entre quienes adquieren un nivel bilingüe o incluso plurilingüe, el cual les lleva a ejercitar una parte específica del cerebro que estaría asociada a la prevención de dichas enfermedades.

Mejora de la capacidad lectora

Otro interesante estudio, en este caso elaborado por investigadores de la Universidad de Gante y recogido por Scientific American, indica que la capacidad lectora es notablemente superior en las personas que dominan varios idiomas.

La explicación radica en que estas personas son capaces de distinguir la raíz común de una palabra y que en ocasiones comparten dos vocablos de distintas lenguas emparentadas entre sí. De esta manera, el movimiento ocular que realizan aquellos que dominan varias lenguas es distinto y más breve que el resto, lo que permite reducir los tiempos en la lectura.

Mayor capacidad de razonamiento

El ejercicio que el aprendizaje de idiomas somete al cerebro no solo tiene un componente terapéutico, sino también comunicativo y social. Las personas que hablan dos o más idiomas tienden a razonar de una manera más analítica y a tener un vocabulario más rico, lo que les permite argumentar mejor sus puntos de vista.

Esto, además, está relacionado con una mayor apertura de mente y un mayor grado de comprensión hacia las personas de la sociedad que ha alumbrado esa lengua.

Mayor flexibilidad cognitiva

Este es otro término asociado a menudo al aprendizaje de idiomas, como puede leerse en un artículo publicado hace una década en The Journal of Neuroscience: quienes saben hablar relativamente bien dos lenguas, tienen mayor facilidad para aprender una tercera o incluso más, puesto que su capacidad cognitiva es mayor. Y esto es también aplicable también a otros conocimientos, no solo relacionados con los idiomas.

Mayores niveles de atención

La atención juega un papel clave en cualquier aprendizaje. Y en el de los idiomas, más aún: para dominar un idioma no hay que limitarse a memorizar determinados elementos, lo cual supondría una actividad relativamente pasiva, sino que se realiza un esfuerzo continuo para poner en práctica lo aprendido por medio de la comunicación oral o escrita.

La tarea de comprender un texto en otro idioma también obliga a mantener alta la concentración, pues inconscientemente se realiza una labor de traducción interna.

Una forma de aprender mejor la gramática propia

Algunos estudiantes no entienden por qué han de aprender la gramática de su lengua materna si, al hablar y escribir, todo les sale de manera natural, sin pensar en las reglas de esta.

Pero lo entenderán todo mucho mejor si profundizan en el aprendizaje de idiomas: comparar la gramática de la lengua materna con la de la lengua que se está adquiriendo ayuda a comprender mejor conceptos, estructuras, irregularidades, etc.

En definitiva, aprender idiomas no tiene por qué ser solo una tarea a desarrollar en edad juvenil y con vistas a una mejor inserción en el mercado laboral o a un mayor disfrute de los viajes: también puede ser una magnífica forma de mantener en forma el cerebro, especialmente en aquellas personas que ya han cumplido una edad y desean que su agilidad mental no se vea afectada.

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