Comparar a los niños

Por qué no deberías comparar a tu hijo con otros niños

Las comparaciones entre niños son comunes cuando los padres buscamos motivarlos para progresar. Sin embargo, son numerosas las consecuencias que una simple frase puede tener en el desarrollo de la personalidad de un pequeño.

Al mostrarle a un niño las diferencias que presenta con sus pares, no estamos más que atacando su autoestima y despertando en él sentimientos negativos de celos y envidia hacia los demás.

Las comparaciones no son la única estrategia a la que podemos recurrir si deseamos dar aliento a nuestros niños. Al contrario, hay muchas otras que posibles de implementar, reforzando su confianza y seguridad.

En este artículo les daremos motivos por los que no deberían comparar un niño con otro. Aunque lo hagan con buenas intenciones, las repercusiones de las comparaciones pueden ser realmente serias.

¿Por qué solemos comparar a los niños entre ellos?

En ocasiones, al estar encargados del cuidado de un menor, lo comparamos con otros casi sin notarlo, incluso con intenciones de motivarlo. Por ejemplo, si queremos enseñar a nuestro pequeño a nadar, podríamos llegar a señalarle a otro niño como él que lo está haciendo, y decirle: “Debes hacerlo así, como hace el niño de allí que es igual a ti”.

Las comparaciones, en muchas oportunidades, las utilizamos para motivar a los niños, para que aprendan a realizar una determinada actividad o adquieran una conducta que esperamos de ellos. Por supuesto, también en otros casos, son utilizadas para regañarlos: “No te comportes así, ¿por qué no te comportas como tu amiga Lucía?”.

Sin saberlo, estas frases aparentemente inocentes, pueden tener serias consecuencias sobre tu niño o niña. Debemos recordar que ellos están en plena construcción de su identidad personal, por lo que estos dichos podrían llegar a afectar seriamente su autoestima.

Criar a un niño no es un proceso para nada sencillo, pero debemos enseñarles valores tales como el cuidado y el amor propio. Cada niño tiene tanto cualidades como habilidades que le son propias. Una vez que nosotros podamos comprenderlo, podremos también explicárselo a ellos, para así permitirles crecer libres de comparaciones y complejos.

Consecuencias de comparar a tu hijo con otros niños

Como ya podrán ver, las comparaciones entre niños pueden seriamente inferir con el desarrollo de su personalidad y afectar su autoestima. Ahora les daremos 5 motivos por los cuales no deberían comparar a sus hijos con otros. Estas son 5 posibles consecuencias de las comparaciones entre niños.

Profecías autocumplidas

Es normal creer que, al demostrarles a nuestros niños las diferencias que existen entre ellos y otros de su edad, se esforzarán y los motivará para modificar sus actitudes o comportamientos. Sin embargo, esto definitivamente no es así.

Una profecía autocumplida se produce cuando, a través de anticipaciones, indirectamente colaboramos para que se dé un acontecimiento. Por ejemplo, si decimos a un niño que a su edad su hermano ya andaba en bici y él debería también poder hacerlo, probablemente este se esfuerce y lo logre, pero generará rivalidades entre ellos y podría llegar a frustrarlo.

Rivalidad con otros niños

Al comparar a los pequeños con sus pares, colaborará con generar rivalidad entre ellos. Los niños verán a los otros con quienes se los compara como más socialmente aceptados, incluso creerán que sus propios padres prestan más atención a los demás que a ellos mismos, lo que los frustrará y afectará seriamente.

Despertará, además, sentimientos de envidia y celos. A nadie nos gusta que nos recuerden lo que no logramos hacer, mucho menos comparándonos con otro a quien conocemos, por lo que comenzarán a ver a ese niño o niña como un rival.

No valorarán logros personales

Si enseñamos a un niño a compararse con los demás, cuando alcancen méritos no sabrán valorarlos. Siempre verán que hubo alguien que lo hizo mejor que ellos, o más rápido, o con mayores reconocimientos por parte de los demás. No apreciarán lo que ellos consigan, sino que se menospreciarán.

Dejarán de hacer actividades que les gustan

Si, por ejemplo, nuestro hijo juega al fútbol y disfruta de ello, pero nosotros no hacemos más que compararlo con sus otros compañeros de equipo, probablemente se sienta frustrado y deje de sentir placer al realizar esta actividad. La verá más bien como una competencia en la que debería destacarse entre los demás.

Su autoestima decaerá

Aunque tengamos buenas intenciones al comparar a un niño con sus pares, lo que él en realidad verá son cosas que no puede realizar, logros que no puede alcanzar, dificultades que no puede superar. Es por eso que se generarán en el pequeño inseguridades que luego serán difíciles de superar y afectará directamente su autoestima.

¿Qué podemos hacer en lugar de comparar?

Las comparaciones son normalmente utilizadas para motivar a los niños, para impulsarlos a alcanzar nuevos logros y metas. Sin embargo, no son la única manera de hacerlo.

En lugar de comparar a tu hijo con otros pequeños, puedes utilizar otras estrategias de motivación. Es fundamental estar alerta para no hacer uso inconsciente de las comparaciones.

En lugar de comparar, puedes mostrarle a tu niño su progreso, mencionando sus propios logros e invitándolo a pensar cómo podrían mejorar aún más, sin sobre exigirle. Refuerza sus cualidades, celebra sus logros, aliéntalos a volver a intentar cuando algo salga mal y bríndales consuelo.

Cada niño se desarrolla a su propio ritmo, compararlos entre ellos podría frustrar a nuestros pequeños. Los niños están en plena construcción de su identidad personal, compararlos y exigirles demasiado en este período crítico colaborará con formar personalidades perfeccionistas y controladoras. Vivirán estresados, ya que la perfección y el control total son imposibles.

En conclusión

Habrán podido observar que una simple comparación inconsciente de un niño con otros podría tener consecuencias gravísimas para ellos. En lugar de comparar, como adultos, destaquemos los logros de los niños, invitémoslos a festejar lo que obtienen, mostrémosles su progreso, alentémoslos cuando se sientan mal por presentar dificultades.

Así se criarán en un entorno donde el propio esfuerzo es valorado, en lugar de desarrollar sentimientos negativos hacia los demás y frustraciones. Antes de comparar a un niño, piensen en la repercusión que una frase aparentemente insignificante puede tener.

Recursos

  • Landen, J. L., & Willems, A. L. (1979). Do you really know how to motivate children?. Education99(3).
  • Martin, A. J., & Martin, A. (2003). How to motivate your child for school and beyond. Sydney: Bantam.
  • Pinedo, 2019. Por qué no debes comparar a tu hijo con los hijos de los demás. El País. Recuperado de: https://elpais.com/elpais/2019/05/31/mamas_papas/1559300816_747485.html

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