Autolesiones

Autolesiones: una realidad silenciosa

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Si un extraterrestre aterrizase de repente en nuestro planeta y le hablásemos de las autolesiones, o lo que es lo mismo, de que algunos seres de nuestra especie se hacen daño a sí mismos, probablemente no nos creería…

Resulta difícil pensar cómo es posible que algunos seres humanos, que tanto han luchado por la supervivencia y por adaptarse al medio durante millones de años decidan autoinfligirse daño. Sin embargo, esto es algo que sucede, y bastante más a menudo de lo que creemos.

Las autolesiones, ¿por qué ocurren?

Antes de comenzar a profundizar en este tema, es importante definir en qué consisten las autolesiones. Para que lo entendamos, comenzaremos aclarando que autolesionarse consiste en hacerse daño a uno mismo de forma deliberada, sin ánimo de quitarse la vida.

Hablamos pues, de aquellas quemaduras, cortes o golpes que una persona se genera en su propio cuerpo y que muchas veces resulta difícil de entender para los que le rodean.

Por aportar solo un dato, se estima que en torno al 30% de las chicas adolescentes se autolesionan. La forma más habitual de hacerlo consiste en realizarse una serie de cortes en determinadas partes del cuerpo, como en los brazos o los muslos, aunque en ocasiones también utilizan velas u objetos punzantes.

Una vez llegados hasta aquí, hemos de hacernos la pregunta obvia. ¿Por qué alguien querría hacerse daño?

Aunque hace algunos años, este tipo de actos estaba asociado principalmente al denominado trastorno límite de personalidad, en el cual existen una serie de peculiaridades emocionales y en el que hay mucho sufrimiento, en la actualidad se observan autolesiones en muchos otros cuadros psicológicos o psiquiátricos.

Para ser claros y concretos, diremos que la gran mayoría de las veces, las autolesiones se utilizan como un medio para expresar el dolor emocional intenso. Tal es así, que los expertos coinciden en que es posible que el dolor físico sea más manejable o tolerable que el emocional, y que muchas personas encuentran alivio en el propio daño.

Por poner un ejemplo, es posible que una persona que esté sufriendo abusos, maltrato o un profundo duelo, solo sea capaz de encontrar consuelo a través de cortarse.

El problema, además del peligro que esta práctica conlleva, es que muchas veces el alivio es solo temporal, y se necesita volver a autolesionarse para encontrarlo de nuevo.

Cortarse para llamar la atención…

Muchas veces se dan connotaciones diferentes en estos actos tan dañinos. Tal y como mencionábamos anteriormente, las autolesiones no buscan en sí mismas acabar con la vida. Muchas veces son solamente una llamada de atención de la persona que sufre, la cual está tratando de decir al mundo que algo está ocurriendo.

Aquí nos encontramos con auténticos problemas de expresión de las propias emociones, llegando el caso en el que muchos jóvenes no son capaces de hablar con sus padres o amigos acerca de sus problemas y no saben qué hacer.

Por otra parte, también puede ocurrir que las figuras más cercanas de la persona afectada no sean capaces de lidiar con la problemática existente. Suele ser el caso de padres que riñen a sus hijos por quejarse, les ignoran por completo o simplemente no se toman el tiempo necesario para escucharles.

Aunque estos problemas se den con frecuencia en la adolescencia, pueden darse a cualquier edad. Es por eso por lo que es tan importante que las personas afectadas sientan que tienen alguien en quien apoyarse para manejar mejor su dolor.

La expresión emocional es la clave

Si existe una forma de prevenir estas situaciones está en hablar. Resulta muy duro que muchas personas elijan cortarse la piel antes que decir al mundo lo que les ocurre. Llegados a este punto, resulta conveniente preguntarnos qué clase de sociedad hemos creado para que esto ocurra…

No debemos olvidar aquí que muchos de los mensajes que se nos lanzan desde los medios o desde nuestros más allegados tienen que ver con “ser fuertes”. Es frecuente que incluso se nos reprenda por quejarnos o por llorar.

Frases del tipo “anda, deja de llorar” o “todo lo que tienes es cuento” no hacen más que aumentar la sensación de aislamiento y malestar que una persona pueda estar experimentando.

Por este motivo, a través de este artículo queremos romper una lanza en favor de la expresión de nuestras propias emociones. Y animamos a todos aquellos que lo estén pasando mal por algún motivo a que lo cuenten, sin miedo. De hacerlo, encontrarán el alivio que tanto están buscando, y lo harán de una manera saludable y constructiva.

Porque nada en esta vida merece que lleguemos a esos extremos: nada.

Autolesiones en la adolescencia: una conducta emergente

Ofrecemos para su descarga el interesante documento «Autolesiones en la adolescencia: una conducta emergente» que, firmado por J. Fleta Zaragozano, nos ofrece un extraordinario recorrido por las variables más relevantes de esta peculiar y a menudo grave alteración del comportamiento.

Entre ellas, su prevalencia, las causas y motivaciones más habituales, los trastornos más comúnmente asociados a las autolesiones, sus factores predictores, y una última sección de gran interés dedicada a la prevención y el tratamiento.

Descarga el documento desde aquí.

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