Eneatipo cinco

Eneatipo 5 ¿Racional o Esquizoide?

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Abordamos en este artículo una nueva categoría dentro del Eneagrama de la personalidad. Hablamos del eneatipo número cinco, una categoría con unos rasgos bien diferenciados y con una serie de desafíos psicológicos interesantes por descubrir.

Como siempre decimos, la información que vamos a proporcionar debe ser tomada con precaución, toda vez que el Eneagrama no es un constructo científico por sí mismo, y cuenta con importantes dosis de subjetividad.

¿Qué caracteriza a un “número cinco”?

Las personas que pertenecen a este grupo cuentan con una serie de características compartidas, entre las cuales destaca su distanciamiento del mundo.

Se trata de individuos que prefieren el aislamiento social y emocional (rasgo de una personalidad claramente esquizoide), antes que una vinculación con los demás que a menudo tildan de incómoda.

Por tanto, hablamos de personas muy cerebrales, que suelen vivir en su cabeza y que prefieren un retraimiento que les brinde la oportunidad de analizar las cosas sin presiones.

La realidad de esta situación es que el contacto con el otro les resulta a veces molesto, como si de algún modo su presencia les abrumara o les robase energías. En tal caso, muestran una actitud fría y distante que les hace convertirse en completos desconocidos para la mayoría.

Conectando esta realidad con la ya mencionada ventana de Johari, se trataría de personas con grandes dosis de área desconocida, en cuanto a que ni los otros ni en realidad ellos mismos se conocen (aunque su cabeza les asegure que sí).

Para que nos hagamos una idea, un número cinco es una persona que pasa horas estudiando y aprendiendo conceptos. Ante un problema, es capaz de dedicar grandes esfuerzos a estudiar distintas soluciones y a aprender cosas.

El problema viene a la hora de aplicar lo aprendido, momento en el cual las inseguridades y los miedos aparecen.

A este respecto, Rosa López, en su interesante obra Eneagrama para docentes (2010), considera que el dominio intelectual del eneatipo cinco puede convertirlo en «un gurú carismático o en un ermitaño inaccesible que atesora datos precisos».

Según la autora «Aspiran a mantener el control estrecho de su mundo, pero este control es a distancia y sin riesgos ni compromisos».

¿Cómo se forja un eneatipo cinco?

Varios factores pueden hacer que una persona acabe identificándose con estas características. Entre ellas, podemos mencionar el haber vivido una situación de bullying en el entorno escolar, algún tipo de acoso laboral o el haber experimentado relaciones personales demasiado intensas y tortuosas.

En cualquier caso, el motivo que más consenso suscita acerca de su temprana aparición tiene que ver con una crianza excesivamente invasiva. Los padres de un número cinco han solido asaltar demasiado su espacio, tanto a nivel físico como emocional.

Hablamos de padres que leían los diarios de sus hijos, les demandaban excesiva atención inundándoles con sus propios problemas, o no les permitían contar en casa con ningún tipo de espacio personal o privado.

Este asunto resulta particularmente importante, en el sentido de que muchos padres a veces olvidan su verdadero rol y acaban invirtiéndolo, de manera que buscan refugio y atención en sus propios hijos.

Inevitablemente, esta sobrecarga acaba haciendo que éstos se saturen, y busquen oxígeno a través del distanciamiento, ya sea físico o emocional.

¿Cómo se puede equilibrar esta situación?

Aunque en la mayor parte de las ocasiones estos patrones de comportamiento están bastante interiorizados y son rígidos, siempre hay algo que podamos hacer para suavizarlos.

Como siempre ocurre, el primer paso hacia esa flexibilidad tiene que ver con que la persona tome conciencia de hacia dónde le están llevando sus creencias y sus conductas. Ser capaz de ver la total desconexión que le está provocando esa forma de vivir y relacionarse puede actuar como un potente motivador a la hora del cambio.

Uno de los aspectos más importantes a tratar tiene que ver precisamente con aquellas creencias y miedos que la persona ha desarrollado. Se hace fundamental que la persona logre identificar a qué tiene miedo exactamente, si se compromete con los demás, si se deja llevar, si se abre…

Más tarde, se dará permiso para hacerlo. Para lograrlo, va a ser clave aprender a poner límites, algo que quizá la persona nunca supo hacer correctamente. Así, su vinculación al mundo, sus relaciones, se irán adecuando a lo que ella elija y no serán forzadas ni indeseables.

Otro de los aprendizajes tiene que ver con pasar a la acción. No olvidemos que un número cinco vive en su cabeza. Es capaz de elaborar y diseñar planes de lo más complejos, y sin embargo muchas veces no logra dar ni un paso.

Es por esto por lo que es tan importante que poco a poco se abandone el refugio del pensamiento y se tome el riesgo de empezar a vivir.

Para terminar, y como modo de aplicar lo anteriormente mencionado, decir que una herramienta muy útil puede ser la práctica deportiva, y mucho mejor si es en contacto con otros.

Gracias a ella, la persona vuelve a conectar con su propio cuerpo, se mueve, vive. Esto hará mucho más sencillo que pueda estar más atenta a su verdadero ser, que en realidad no está en su cabeza, sino en la interacción con su contexto vital.

Referencias
Eneagrama Para Docentes: Una fuente de conocimiento para mejorar la práctica. Rosa López y Albert Serrat (2010)

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