Insomnio infantil ¿Por qué no duermen los niños?

Saioa Barredo Canales
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“Mi hijo/a no duerme, ¿Qué puedo hacer…?”

La respuesta a esta pregunta, en muchas ocasiones, se espera que sea una técnica fácil, rápida y eficaz. Que nos suponga el mínimo esfuerzo y que dé resultados lo antes posible… Pero, como una casa se empieza por los cimientos y no por el tejado, solucionar un problema empieza por saber la causa antes que dar pautas a ciegas.

Dormir es una necesidad fisiológica, y desde que somos niños aprendemos a generar hábitos de sueño. Partiendo de la base de que es una necesidad, lo lógico sería que ningún niño/a, incluso adulto, tuviera problemas de sueño. Pero no es así, ya que existen numerosos trastornos del sueño.

Lo mismo que comer es una necesidad y los seres humanos hemos generado múltiples trastornos respecto a ello. Esto sería una buena reflexión: si los animales son capaces de comer y dormir cuando lo necesitan, ¿Por qué las personas, dotadas de “capacidades superiores” a veces no consiguen hacerlo de manera adecuada?

Pues bien, en el caso de los niños/as, puede haber numerosos motivos. Enumero alguno de los más importantes:

1. Características genéticas: Por ejemplo, tener un tono muscular elevado.

2. Características de la personalidad: Niños/as muy nerviosos a los que les cuesta relajarse.

3. Hábitos incorrectos de sueño: No marcar un horario, dormir de día en exceso, dormir en el sofá o con los padres…

4. La etapa del desarrollo en la que se encuentra: Por ejemplo, la etapa de los 2 a 3 años es una etapa en la que reafirman su personalidad llevando la contraria por sistema. Se niegan, quieren ir al baño, tienen sed…justo en el momento de tener que irse a dormir. En estos casos se recomienda establecer normas y llevarlas a cabo mediante “juegos educativos”.

Por ejemplo, pintar una estrella en el calendario el día que cumpla con lo acordado, que se encuentre una pequeña recompensa debajo de la almohada cada día que duerma sin quejas…

5. La ansiedad por separación: Niños/as que reaccionan con ansiedad ante la separación, momentánea o duradera, de sus padres. En muchos casos puede deberse a la propia ansiedad que los educadores transmiten al separarse de sus hijos/as.

Esto puede indicar excesivas atenciones o una educación sobreprotectora.

6. Niños/as demandantes de atención: Todo niño/a es experto/a en demandar atención. Y a este respecto, puede haber niños/as más demandantes o necesitados de ella. Toda atención es poca, y un buen momento para buscarla es la hora de ir a dormir.

7. Por aprendizaje: Puede ser que en alguna ocasión se hayan visto reforzadas las conductas de llamadas de atención anteriormente mencionadas. Esto es, que al haber demandado atención la hayan conseguido, ya sea porque se ha acudido a su llamada o se le ha reprendido por ello.

El niño/a aprende que, a pesar de crear conflicto, consigue atención, lo que valora como recompensa a su esfuerzo. Toda conducta que se vea reforzada tendrá una fuerte tendencia a repetirse. Al igual que, toda conducta que se ignoré tenderá a extinguirse.

8. Falta de atención o sentimientos de abandono: El caso de educadores que pasan poco tiempo con sus hijos/as ya sea por trabajo, desinterés, excesivas extraescolares de los niños/as, poca programación de actividades en familia…

Sea por lo que sea un niño/a necesita atención. Si éste percibe no recibirla, además de reflejarlo en otros problemas emocionales y de comportamiento, es posible que lo exteriorice con trastornos del sueño. El tiempo, en estos casos, es preciso que sea de calidad y en cantidad.

9. Ambiente familiar estresante: Todo niño/a está influido por su entorno. El entorno en el que viva, resulta un factor determinante en su mundo emocional y aparición de conductas.

Por ello, si vive en un ambiente agitado, negativista, conflictivo…el niño/a será el reflejo de todo ello. Lo que puede llevarle a tener conductas desorganizadas en el sueño.

Una vez detectada la causa, dar con la solución, será más sencillo.

Insomnio infantil y medicación

Pese a la eficacia de los tratamientos contra el llamado insomnio pediátrico, basados principalmente en higiene de sueño y terapias cognitivo-conductuales, son muchos los pediatras que utilizan fármacos como tratamiento de elección.

Según una reciente encuesta realizada a 700 pediatras de Atención Primaria  de EEUU (2014) se constató que más del 75% empleaba medicamentos para el insomnio, todos ellos sin indicación terapéutica reconocida.

Nota del Editor

Completamos el artículo compartiendo para su descarga en PDF el documento “Reeducación de los hábitos de sueño de una niña mediante técnicas conductuales”, firmado por Gala Márquez-Pérez (Universidad Miguel Hernández). Un texto que describe el caso clínico de una niña de cuatro años, con problemas de insomnio de inicio y mantenimiento provocado por una carencia de hábitos de sueño adecuados.

Se trata de un estudio de gran interés práctico, que muestra el caso desde su evaluación, pasando por el análisis topográfico y funcional de la conducta y terminando con el tratamiento conductual programado y sus resultados.

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Insomnio infantil ¿Por qué no duermen los niños? Saioa Barredo Canales
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Resumen: El insomnio es el trastorno de sueño infantil más frecuente, de ahí el especial interés por encontrar estrategias eficaces para su abordaje terapéutico.

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