propósitos de año nuevo

Cómo conseguir tus propósitos sin morir en el intento

Para muchos, el cambio de año es una oportunidad para empezar a realizar esas buenas acciones que tenemos en mente; supone un punto de partida para dar comienzo a esos asuntos que durante el año vamos postergando a sabiendas de que un día tendremos que hacerlos.

Ahora que termina el año, toca pensar en los propósitos; hacer balance de aquellos que escribimos el año pasado por estas fechas y confeccionar la lista de propósitos para este nuevo año que entra.

Pero, ¿cuántos de esos propósitos que nos propusimos el año pasado hemos cumplido? Ahora que toca sacar la lista y hacer recuento, es muy probable que nos demos cuenta de que muchos de ellos no se han cumplido, incluso ni se han llegado a intentar.

Emocionalmente, esto puede pasar factura; no solo en términos de autoestima (“No soy capaz de cumplir lo que me propongo”), sino en términos de indefensión aprendida (“No voy a proponerme nada más; ¿para qué, si no lo voy a conseguir?”) e incluso en nuestra idea de la Navidad (“Antes me gustaba, pero ahora me doy cuenta de que todo lo que la rodea es una mentira”).

En el momento en que nos sentamos a confeccionar una lista, estamos demostrando una predisposición a trabajar por y para los objetivos que vamos a incluir en ella. Entonces, ¿Qué está fallando? Muchos de los propósitos que no cumplimos son fruto de una mala elección y/o una mala gestión.

Mejorando estos dos aspectos, nuestros propósitos serán más accesibles, podremos realizarlos más fácilmente y una vez conseguidos nos quedará una sensación de fuerza y valía que nos servirá para conseguir, posteriormente, otros retos más complicados.

¿Qué podemos hacer para elaborar nuestra lista de buenos propósitos de manera sencilla, fácil y realizable? Aquí van 5 consejos:

1. Que sean propósitos claros y concretos

Los propósitos que vamos a incluir en nuestra lista deben ser claros, específicos y bien definidos. Si usamos términos generales dificultará nuestra tarea. Por ejemplo, “ser feliz” no sería un buen propósito, porque es demasiado ambiguo para saber qué es exactamente lo que queremos conseguir y cómo lo queremos conseguir. Es mejor pensar en objetivos concretos que tengan que ver con la felicidad, como por ejemplo “disfrutar más de mi tiempo libre”, “pasar más tiempo con esa persona que me hace feliz” o “sacar dos aspectos positivos de cada situación negativa”.

2. Que sean propósitos realistas

Los propósitos son para cumplirlos. En este sentido, los objetivos que nos propongamos deben estar a nuestro alcance. Proponerse “ser rico”, “comprarme un chalet en la playa” o “tener un coche lujoso” no son beneficiosos, porque sabemos de antemano que no vamos a conseguirlos por mucho esfuerzo que le pongamos. Es mejor fijarse objetivos que podamos conseguir por nosotros mismos; de esta manera, trabajaremos por un objetivo y nuestro trabajo se verá recompensado.

3. Que sean propósitos fáciles

Empezar a proponer propósitos fáciles puede ser una muy buena idea si no hemos cumplido ninguno de los propósitos que nos propusimos el año pasado. Si el propósito que queremos conseguir no nos parece fácil pero cumple con todos los puntos, podemos dividirlo en submetas de fácil realización, hasta conseguir el objetivo por completo. De esta manera, estaremos diseñando un plan de acción con pequeños pasos que nos servirán de peldaños para subir la escalera que contenga la consecución de nuestro objetivo.

4. Que sean acordes con tu momento personal

No tiene sentido proponernos cambiar de coche si no nos lo podemos permitir; casarnos si ni siquiera tenemos pareja o no es el momento; independizarnos si no tenemos los medios necesarios para ello…

5. Compromiso de realización

Sabemos que los propósitos son para cumplirlos, pero el simple cambio de año no es suficiente para ello. Cualquier propósito, por fácil que sea, necesitará de nuestro trabajo y colaboración; por ello es fundamental que trabajemos por ello. Por ejemplo; si nos hemos propuesto dejar de fumar, deberemos estar dispuestos a intentarlo y a buscar ayuda si es necesario; si nuestro propósito es estudiar más, deberemos saber que para ello deberemos mostrar más interés por los estudios; si nos hemos propuesto ser más ordenado, deberemos saber que nuestra habitación no se ordena sola, sino que seremos nosotros quien deberemos de llevar el control.

Con estos 5 consejos podremos saber cómo diseñar una buena lista de propósitos y cómo trabajar para conseguirlos. Una buena denominación, así como un buen plan de acción son fundamentales para poder sentir la satisfacción personal de haberlos conseguido. ¡No dejes pasar la oportunidad de aplicar estos sencillos consejos e intentar aquello que te has propuesto!


Recursos:
Los secretos de la motivación
Fuentes:
Imagen cortesía de Víctor Peña vía Flickr.com

¿Qué quieres aprender hoy?

Lecturas recomendadas

Lecturas recomendadas

Comparte

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp