Los Mejores Psicólogos
de Tu Ciudad

 

Comparte:

Atención selectiva: el efecto de la fiesta de cóctel

Atención Selectiva
Stefano Gissi Díaz
José Manuel (Pepo) Garrido. Psicólogo clínico y forense. colegiado AN06267

Validación Clínica: Revisión clínica supervisada por Jose Manuel (Pepo) Garrido, Psicólogo colegiado AN06267.

En nuestra vida cotidiana permanentemente prestamos atención a unas cosas y no a otras. Por ejemplo, cuando estamos conversando en un café lleno de ruido podemos seguir la voz de la persona con la que hablamos mientras ignoramos parcialmente otras conversaciones, el sonido de la vajilla o la música de fondo. 

Pero si nuestro interlocutor menciona algo relevante, nuestra atención puede desplazarse rápidamente hacia ese nuevo estímulo.

Cuando caminamos por la calle podemos concentrarnos en cruzar una avenida con tráfico mientras dejamos en segundo plano otros estímulos como anuncios publicitarios, conversaciones de los transeúntes o el ruido del entorno.

La atención selectiva es un proceso cognitivo mediante el cual se priorizan ciertos estímulos o contenidos de información y se reducen o inhiben otros, de modo que solo una parte del flujo sensorial o cognitivo es procesada de forma eficiente. 

Este mecanismo es necesario porque nuestros recursos cognitivos son limitados: en cada momento debemos seleccionar qué información procesar con mayor profundidad.

Un concepto importante para entender este proceso es el de memoria de trabajo. La memoria de trabajo es un sistema cognitivo de capacidad limitada que nos permite mantener y manipular información de manera temporal mientras realizamos tareas como razonar, comprender o tomar decisiones. Por ejemplo, cuando seguimos una conversación en un entorno ruidoso, la memoria de trabajo ayuda a mantener el hilo del discurso, integrar lo que acabamos de oír y actualizar continuamente la información relevante.

En este post hablamos de:

El problema de la fiesta de cóctel

En sus estudios sobre atención selectiva auditiva, Edward Colin Cherry (1953) formuló el denominado “problema de la fiesta de cóctel” (cocktail party problem): ¿cómo consigue una persona seguir una conversación concreta cuando muchas otras voces hablan simultáneamente en el mismo ambiente?

Para investigar esta cuestión desarrolló la técnica del shadowing o seguimiento verbal. En sus experimentos presentaba dos mensajes distintos mediante escucha dicótica —uno en cada oído— y pedía a los participantes que repitieran inmediatamente el mensaje recibido por uno de los oídos mientras ignoraban el otro.

Los resultados mostraron que los participantes podían repetir casi perfectamente el mensaje atendido, pero recordaban muy poco del contenido del mensaje ignorado. Sin embargo, sí eran capaces de informar algunas de sus características físicas, como si la voz era masculina o femenina, cambios en la intensidad o el momento en que el hablante dejaba de hablar.

Estos hallazgos llevaron a Donald Broadbent (1958) a proponer su modelo de selección temprana, que afirma que la atención filtra inicialmente la información en función de características físicas. Solo el mensaje seleccionado alcanza el análisis del significado, mientras que el mensaje ignorado es bloqueado antes de llegar a ese nivel de procesamiento.

Poco después, esta interpretación comenzó a ser cuestionada por los experimentos de Neville Moray (1959). Utilizando la misma tarea de escucha dicótica, Moray introdujo el nombre propio del participante en el canal auditivo ignorado. Aproximadamente un tercio de los participantes informó haber oído su nombre, a pesar de estar concentrados en repetir el mensaje del otro oído.

Este resultado tuvo una gran repercusión, ya que sugería que cierta información especialmente relevante puede ser procesada incluso cuando procede del canal no atendido. A partir de entonces, se habló del “efecto de la fiesta de cóctel” para referirse a la capacidad de detectar el propio nombre en un entorno auditivo ignorado.

Posteriormente, Anne Treisman (1969) propuso su teoría de la atenuación. Según esta propuesta, la atención no elimina completamente el mensaje del canal no atendido, sino que reduce su intensidad. Los estímulos especialmente relevantes, como el propio nombre, tendrían umbrales de activación más bajos y podrían superar esa atenuación, alcanzando un procesamiento más completo.

Investigaciones posteriores añadieron nuevos matices. Conway, Cowan y Bunting (2001) observaron que las personas con mayor capacidad de memoria de trabajo detectan con menor frecuencia su propio nombre en el canal ignorado. Este resultado sugiere que una mayor capacidad de memoria de trabajo favorece el control atencional y la inhibición de información irrelevante.

Sin embargo, usualmente una ventaja en un aspecto supone una desventaja en otro. Parece ser que las personas con peor memoria de trabajo logran procesar estímulos de un campo perceptivo más amplio, incluyendo los estímulos “irrelevantes” que las personas que se concentran mejor en información específica no llegan a procesar.

Conclusión

El estudio de la atención selectiva muestra que la percepción no es un proceso pasivo, sino un sistema activo de selección de información. Lejos de procesar todo lo que llega a nuestros sentidos, el sistema cognitivo organiza continuamente qué información entra en foco y cuál queda en segundo plano. 

Los experimentos clásicos de la psicología cognitiva sugieren que esta selección no es absoluta, sino flexible: incluso información no atendida puede ser procesada parcialmente si es especialmente relevante para el organismo.

Referencias citadas

  • Broadbent, D. E. (1958). Perception and communication. Pergamon Press.
  • Cherry, E. C. (1953). Some experiments on the recognition of speech, with one and with two ears. The Journal of the Acoustical Society of America, 25(5), 975–979.
  • Conway, A. R. A., Cowan, N., & Bunting, M. F. (2001). The cocktail party phenomenon revisited: The importance of working memory capacity. Psychonomic Bulletin & Review, 8(3), 331–335.
  • Moray, N. (1959). Attention in dichotic listening: Affective cues and the influence of instructions. Quarterly Journal of Experimental Psychology, 11(1), 56–60.
  • Treisman, A. M. (1969). Strategies and models of selective attention. Psychological Review, 76(3), 282–299.

💡 Importante: El contenido publicado en Psicopedia es supervisado por psicólogos titulados, no obstante tiene un carácter exclusivamente divulgativo y no sustituye en ningún caso el diagnóstico o tratamiento por parte de un profesional sanitario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Scroll al inicio