La cruda verdad

La “cruda verdad” que no puedo cambiar, o cómo enfrentar la adversidad

Para este capítulo, te contaré una historia y dentro de ella iré marcando reflexiones que seguramente serán distintas para tu mirada, lo cual es muy enriquecedor para la experiencia colectiva.

Cuentan que hace algunos meses, tal vez años ya, durante un viaje de visita a la familia, un individuo se enteró de la condición de salud de uno de los integrantes, lo que removió algunas cosas dentro de si y por supuesto de las demás personas. En este mismo trayecto, sucedieron cosas divertidas, y qué decir del montón de comidas juntos.

«Ser mexicano y no tener reuniones que incluyan comida, sería negar su naturaleza cálida» Estas delicias culinarias llegaron acompañadas de ricos postres y unos “alipuses” como les dicen en este poblado, aunque son conocidos también como “alcoholitos”, en sus distintas presentaciones: chelas, tequilas, cubas, whisky, vodka y demás.

Al calor de las copas comenzaron a fluir las emociones junto con grandes preguntas acerca del diagnóstico y lo posterior respecto al tratamiento médico de aquel integrante. Momento en el que se manifestó el verdadero estado interior de cada uno respecto a aquella “realidad”.

Por un lado se presentó el enojo, cargado también de regaños sobre la irresponsabilidad del susodicho/la susodicha que no quería hacer nada  respecto a su condición (según su mirada). Acompañando al enojo, llegó el reclamo, pues les parecía egoísta que no quisiera hacer movimiento alguno respecto a su salud (otra vez desde su mirada).

«Si te das cuenta en lo que va del relato, este es un enfrentamiento de perspectivas y decisiones que a su vez genera un choque de expectativas y sobre todo, de necesidades individuales»

Por un lado, la persona con “el problema”, es juzgada por el otro/los otros de una manera singular, reclamando ellos, lo que creen merecer y deben obtener ¿por qué? La verdad, no tengo idea, qué los haga pensar que se debe hacer su voluntad, si se trata de la vida individual de una persona y que además, tiene el derecho absoluto de decidir qué hacer, si se trata de si mismo.

Por otro lado, esta la parte “obvia” que muchas veces es la menos obvia y me refiero a suponer que los demás conocen la decisión propia a detalle, que no se ha comunicado en palabras. Tal vez lo puedas tener más claro con algún ejemplo cercano de un tío, primo, abuelo, familiar que tuvo alguna enfermedad o padecimiento, que le fue demeritando su estado físico, emocional y mental, pero que desconocías el diagnóstico y lo que también deseaba ocurriese consigo mismo.

«Continuando con el relato» estas emociones de enojo y reclamo se vieron confrontadas con una mirada diferente que les mostraría la reflexión. Haciéndoles comprender que, como animales humanos tenemos derecho, como ya también lo dije hace algunas líneas, de elegir lo que queremos hacer y no hacer, si se trata de nuestro cuerpo y vida.

«Sin saber en carne propia lo que significa recibir un veredicto médico acerca de nuestra condición o de lo que será la vida a partir de ese momento» me parece que necesitamos el mayor apoyo posible, pero de la manera que nosotros quienes lo padecemos la requerimos, no como los demás decidan.

También es importante que como “otros” en compañía de la persona afectada, aceptemos aunque nos duela en demasía, que la decisión es la mejor y la única para ellos, lo que merece respeto y aceptación.

Quizá el mejor acompañamiento y apoyo es respaldar su decisión sin creer que lo que nosotros pensamos es “el camino”. Simplemente escuchemos, apoyemos aunque duela y dejemos que esas acciones abran el camino hacia lo próximo.

  • Primero, porque es su vida y su mirada del mundo
  • Segundo, porque ellos son los que se enfrentarán con lo que sigue y serán en carne propia quienes tengas los efectos secundarios
  • Tercero, porque muchas veces el mejor apoyo es mantenernos en silencio, escuchando para entender
  • Cuarto, porque lo que tu ves como salida, quizá no lo es para ellos
  • Quinto, porque es su cuerpo y no el tuyo
  • Sexto, porque tu eres tu y ellos son ellos

Enfrentarse a un diagnóstico médico que cambiará tu vida, no debe ser sencillo, no me parece tampoco que con entrenamiento o con conocimiento de causa se pueda sobrellevar de mejor manera, sin embargo, saber que no depende de nosotros la situación o la noticia, sino lo que hagamos con ella será la manera de mantener la calma y tomar las mejores decisiones en consecuencia, aún con tristeza y dolor.

Dominar la adversidad o los eventos que suceden de manera contraria a la que esperábamos, necesitan de atención, de presencia y de tener la noción de las diferentes aproximaciones acerca de  una misma “realidad”. A lo cual, si deseamos prime la paz y la imperturbabilidad, será necesario que demos toda nuestra presencia.

Es probable que en la historia de estos personajes se haya manifestado también la tristeza, al reconocer la nueva realidad que arropaba no solo al diagnosticado, sino a la familia completa, tal vez una enfermedad mortal, que implicaría una pérdida. Así también, la alegría después de los sagrados alimentos y un rato de risas tras una que otra broma del personaje más espontáneo.

En resumen, las noticias están acompañadas de sabores amargos y dulces, unos termino medio y otros con picores que dejan huella por semanas.

Manejar las emociones es un proceso ciertamente importante, pero no puede aislarse de pensar con sabiduría, ni tampoco de una escucha consciente.

En la medida que uses tu pensamiento sabiamente, podrás no solo tener paz mental y emocional, sino un acercamiento con la verdad y la virtud. Recuerda que hoy más que nunca requerimos usar al máximo nuestros recursos personales.

El reduccionismo y la simplificación que obtenemos gracias a la tecnología o la innovación, esta obstruyendo la elasticidad de nuestras mentes y de paso las capacidades motrices y cognitivas.

Sabiduría significa lograrte imperturbable y actuar en correspondencia con la naturaleza.

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