Psicología de la intervención social y comunitaria

Qué es la Psicología de la intervención social y comunitaria

Desde el siglo XIX la Psicología ha tratado de mejorar las condiciones sociales del ser humano, aportando conocimiento científico y herramientas para paliar o evitar riesgos vitales que afectan especialmente a los grupos más desfavorecidos, como son los inmigrantes, las personas del colectivo LGTBI, las etnias minoritarias y las clases sociales más empobrecidas.

¿Qué hace un psicólogo de la intervención social y comunitaria?

Para la consecución de los objetivos que se plantean desde este ámbito de actuación psico-social, el profesional de la psicología suele involucrarse en alguna de las siguientes áreas:

  • Se dedica a la intervención externa enfocada en la comunidad en su conjunto y no en los individuos como unidades independientes.
  • Su finalidad es la prevención de los problemas de salud mental que se dan en un contexto grupal.
  • Pretende la participación de los grupos para enfrentar las dificultades, siendo sujetos activos en su resolución y no meros pacientes que requieren un tratamiento para su mejora.
  • Por eso es más apropiado hablar de “acción social o comunitaria” cuando hay conciencia de un problema y es la propia comunidad la que utiliza las herramientas que la intervención externa ha facilitado para solventarla.
  • Fomentan la conciencia social de los problemas para poder abordarlos activamente y conseguir la transformación de la realidad social.

Objetivos de la Psicología Social y Comunitaria

Rappaport en 1997 definió los componentes esenciales de la psicología social:

  1. El desarrollo de los recursos humanos para trabajar en el fomento del bienestar social de los individuos más necesitados.
  2. La acción política necesaria para paliar los problemas inherentes y generar los cambios redistributivos que se requieren.
  3. La utilización del método científico psicológico para generar el conocimiento que palie las desigualdades y al mismo tiempo extender el mensaje para corregir las situaciones precursoras de los problemas.

El objetivo principal de la intervención social y comunitaria es el cambio social participativo, en el que la psicología trabaja como activadora social que propicia el cambio sin protagonizarlo, más bien actúa como catalizadora del proceso de mejora priorizando la iniciativa de la comunidad y su participación.

Las siete funciones de la Intervención Social y Comunitaria

Como consecuencia de los objetivos establecidos desde el paradigma de la intervención social, se proponen una serie de funciones básicas que se detallan a continuación:

  1. Evaluar los problemas que existen en un entorno social determinado, los recursos que se podrían emplear para mejorarlos y los factores que impiden que esos problemas tengan solución y los mantienen.
  2. Diseño, organización e implantación de programas de cambio social participativo para encauzar los problemas detectados en la comunidad.
  3. Asesoramiento de las comunidades evaluadas y consulta de las sugerencias que puedan sumarse a los programas implantados.
  4. Mediación y auxilio de los grupos si necesitan negociar con las instituciones u otros grupos para alcanzar aproximaciones de posturas o acuerdos que faciliten la resolución de los problemas detectados en las fases anteriores. Recalcar que la intervención no supone una intromisión, sino que se trata de tener un papel facilitador.
  5. Asesoramiento social para la tramitación con las organizaciones, administraciones u organismos públicos necesarios.
  6. Dinamización de grupos que pueden alcanzar metas teniendo una organización estable empoderando así al colectivo implicado.
  7. Desarrollar los recursos personales y comunitarios de los miembros a través de la formación, ampliando conocimientos y aportando soluciones.

Las cinco fases de la Intervención social y comunitaria

Al objeto de estructurar el proceso de intervención, se han establecido una serie de fases que nos ayudan a entender el proceso y a convertirlo en mucho más eficiente. Estas fases son:

1. Definición del problema y primer contacto con la comunidad

En esta fase se establece el objeto de la intervención y el grupo social o colectivo específico al que va dirigida. Los criterios de elección deben ser socio económicos como el nivel de conflictividad, la necesidad, el nivel de exclusión, pero también valores morales que buscan solucionar los mayores problemas sociales, favoreciendo siempre a los más débiles y al mayor número de personas posible.

2. Evaluación inicial técnica y relacional

Se trata de analizar el objeto de interés en el contexto donde se produce, la implicación de los miembros para buscar soluciones, el grado de conciencia social que tienen. Una vez que se tienen unos datos iniciales se utilizan tres estrategias de recogida de información: la observación directa, la comunicación con la comunidad a través de entrevistas y cuestionario y los indicadores sociales que se detectan a través de la relación social con la comunidad.

3. Planificación y diseño de la intervención

Una vez evaluado el problema llega el momento de diseñar una estrategia de intervención a través de un programa de acción con objetivos claros, medibles y alcanzables. Además, se planifican los medios necesarios y el método que se empleará para alcanzar los objetivos del programa.

4. Aplicación del plan de intervención

En esta fase se aplica el programa diseñado teniendo en cuenta que previsiblemente se tendrán que realizar adaptaciones y modificaciones para que sea eficiente. Para detectar los errores e introducir los cambios precisos se requiere un contacto permanente con los representantes de la comunidad que participan.

5. Finalización del proceso y evaluación de los resultados

Se evaluará la eficacia, la satisfacción subjetiva de la comunidad con el programa y los efectos reales que ha tenido la acción. Es fundamental mantener un seguimiento a lo largo de varios meses o anual para confirmar y corregir la evaluación inicial que se efectuó al finalizar el programa.

Como decíamos al principio, es fundamental el liderazgo y promoción de algunos miembros de la comunidad para mantener en funcionamiento los objetivos alcanzados y evitar el retroceso de la comunidad una vez finalizado el proceso de intervención.

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