Síndrome de Diógenes

El Síndrome de Diógenes

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En el presente artículo analizamos un trastorno que, a pesar de suscitar dudas para su consideración como una entidad diagnóstica propia, resulta lo bastante frecuente como para ser tenido en cuenta. Hablamos del Síndrome de Diógenes.

Cabe mencionar que su nomenclatura podría no ser del todo precisa, e incluso parece ser contradictoria. Ésta utiliza el nombre de Diógenes de Sinope, filósofo griego que adoptó un estilo de vida basado en la independencia de las necesidades materiales y en contacto con la naturaleza.

Como veremos a continuación, el síndrome que lleva su nombre no responde exactamente a eso.

En este post hablamos de:

¿Qué es el Síndrome de Diógenes?

Cuando hablamos de una persona con este padecimiento, nos referimos a alguien que tiende al aislamiento social, al descuido personal y de la higiene y a la desmedida acumulación de basura y objetos innecesarios en casa.

Por regla general, estamos hablando de personas de una edad avanzada, o al menos superior a los 65 años, aunque este dato podría no ser del todo correcto dado que se ha descubierto un importante retraso en el diagnóstico.

Según las investigaciones, la pérdida de un ser querido, la soledad o incluso la existencia de otro trastorno concomitante, como es el caso de la demencia o la esquizofrenia, podrían estar detrás de la aparición de este síndrome.

Asimismo, aquellas personas con tendencia al aislamiento social o que muestren dificultades en las relaciones humanas serían más propensas a desarrollarlo (personalidades de tipo esquizoide).

Como nota distintiva en cuanto a la acumulación de objetos, conviene diferenciar entre aquellas personas que buscan basura deliberadamente en el exterior y la traen a casa (Diógenes activo), de aquellas que simplemente dejan que esta se acumule de forma espontánea en sus hogares (Diógenes pasivo).

¿Cómo tratar un caso así?

Como podemos imaginar, el abordaje terapéutico de un problema de este tipo puede no resultar sencillo. Por regla general, suele existir una feroz resistencia al tratamiento, especialmente por la rígida creencia de la persona de que no tiene ningún problema.

Por tanto, uno de los primeros pasos será tratar de contactar con la familia o personas cercanas que nos ayuden a conocer mejor el caso en particular y las posibles causas de su situación.

Una vez resulta posible comenzar a dialogar con la persona en cuestión, será esencial ayudarle a fomentar hábitos de autocuidado y de manejo de la agresividad, muchas veces frecuente en estos casos. Además, puede resultar muy útil un entrenamiento en habilidades sociales para ayudarle a relacionarse mejor con los demás.

Para esto último será muy importante trabajar antes con la persona sus creencias disfuncionales con respecto a la sociedad y las relaciones, las cuales pueden estar muy deterioradas.

En cualquier caso, resulta imprescindible un abordaje multidisciplinar del proceso, en el sentido de que se han de estudiar distintas facetas de la persona que podrían estar influyendo en el problema (aspectos médicos, psiquiátricos, de personalidad, etc.).

Síndrome de Diógenes: ganando perspectiva

No nos gustaría terminar el presente artículo sin realizar una breve reflexión de los componentes de este trastorno desde una mirada más amplia.

En primer lugar, no descubrimos nada nuevo si decimos que vivimos en una sociedad con una especial tendencia a la acumulación. Muchas personas compran decenas de prendas de ropa que posteriormente no utilizan, muchas figuras u objetos decorativos que inundan sus hogares, o incluso monedas u otros objetos que acumulan a modo de afición.

Si bien, en principio, no sería correcto comparar esta realidad con un Síndrome de Diógenes en sí mismo, sí que podría ayudarnos a reflexionar acerca de una condición que parece bastante común en el ser humano: la aparente adicción a tener cada vez más.

En el caso de un Diógenes, no solamente se acumula basura, sino también ocurre con objetos que a los demás nos parecen innecesarios. La nota curiosa la pone el hecho de que a veces parecemos querer envolvernos en lo material, apegarnos a los objetos e intentar que nos inunden.

Es como si, de algún modo, esta sensación nos reportase calidez y seguridad. La forma de presentación del cuadro bien podría compararse a la acumulación de alimentos y otros bienes de necesidad, que nos ayudan a vivir con más tranquilidad.

En definitiva, y a modo de prevención de este problema u otros de tipo obsesivo de carácter similar, se hace necesario ayudar a las personas a que pierdan el miedo a vincularse afectivamente a los demás.

Disfrutando de otras personas, de su cercanía y comprensión, lo material empieza a quedar en un segundo plano. De lograrlo, estaremos evitando este y muchos otros problemas futuros.

Referencias:
El mal llamado “Síndrome de Diógenes”. Jiménez Játiva E., Molina Fernández N., Díaz Pérez F., Reyes Taboada A.*

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