Soy Gay - Salir del armario

Soy gay, ¿y ahora qué?

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp

La orientación sexual ha sido objeto de debate y controversia en muchos ámbitos y escenarios cotidianos, como la política, el deporte, la moda o el arte, y por supuesto también en el contexto científico y de la propia psicología.

Es necesario recordar que  la Organización Mundial de la Salud (OMS) no retiró la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales hasta 1990, después de que  la APA la hubiera eliminado definitivamente de sus manuales en 1986 (DSM-III R).

Con el paso del tiempo se han ido normalizando diferentes tipos de inclinaciones sexuales humanas, que van más allá de la habitual dicotomía heterosexualidad – homosexualidad, no tan bien conocidas, pero cada vez más presentes, como la bisexualidad, la pansexualidad o la asexualidad.

En este artículo trataremos de matizar una problemática que es vivida con mucha angustia y preocupación por aquellas personas que cotidianamente se enfrentan a ella.

Hablamos de aquellas que se hacen conscientes de su inclinación homosexual y se ven sumidas en el profundo dilema de dar a conocer su situación abiertamente u ocultarla para ser aceptadas.

La homosexualidad y el temor al rechazo

Aunque no hay una edad específica para que una persona perciba que siente una atracción romántica y sexual hacia personas de su mismo sexo (ya sean hombres o mujeres), suele ser en la adolescencia cuando estas percepciones aparecen con más claridad.

Debe tenerse en cuenta que se trata de una etapa de continuos cambios, ya sean físicos, emocionales u hormonales, y a través de ellos resulta frecuente que aparezcan dudas y preguntas acerca de los propios deseos.

En el caso de que una persona comience a sentir atracción por otra de su mismo sexo, es relativamente común que lleguen a su cabeza toda una serie de pensamientos y emociones confusas.

En general (aunque por suerte cada vez menos), la sociedad nos enseña un concepto de “normalidad” según el cual debe haber un deseo heterosexual. De esta forma, comienza a generarse en la persona un sentimiento de miedo y angustia, basado en su temor a ser diferente y al qué dirán.

Cabe mencionar que hoy en día aún existen países en los que la homosexualidad está tremendamente mal vista o incluso penalizada legalmente.

Por poner solo algún ejemplo, en Nigeria están prohibidos los contactos sexuales entre personas del mismo sexo, e incluso es fácil sufrir agresiones por parte de tu propia familia si comunicas tu orientación. Por otro lado, en Bangladesh la homosexualidad es ilegal, acarreando en la mayoría de los casos penas de cárcel.

Parece claro que no todo el mundo ve con buenos ojos esta posición y que, como consecuencia de ello, las inseguridades y los miedos con respecto a este tema siguen a flor de piel en muchos casos.

Revelar la homosexualidad (salir del armario)

En la jerga contemporánea, aquellas personas que ocultan su identidad sexual se denominan encerrados o se dice que están en el armarioRevelar la homosexualidad se conoce por tanto como salir del armario.

La experiencia clínica con pacientes homosexuales revela que tanto ocultar como revelar la condición homosexual son comportamientos psicológicamente complejos.

En las historias de desarrollo de hombres y mujeres homosexuales, a menudo se relatan períodos de dificultad para reconocer su homosexualidad, ya sea con ellos mismos o hacia los demás.

Los niños que crecen sintiéndose homosexuales rara vez reciben apoyo familiar para lidiar con los prejuicios homófobos. Por el contrario, ya desde la infancia, las personas homosexuales suelen estar sujetas a las actitudes antihomosexuales de sus propias familias y comunidades.

Los individuos encerrados, con frecuencia no pueden reconocerse a sí mismos, y mucho menos a los demás, sus propios sentimientos, atracciones y fantasías homoeróticas.

Su homosexualidad es tan inaceptable que debe mantenerse fuera de la conciencia y no puede integrarse en su personalidad pública. En consecuencia, estos sentimientos deben disociarse del yo y esconderse de los demás.

El tiempo pasado ​​en el armario puede hacer que la perspectiva de revelar su condición sea una experiencia cargada de emociones encontradas.

Hay que tener en cuenta que el proceso implica algo más que revelarse a los demás: al salir del armario, las personas homosexuales integran, lo mejor que pueden, aspectos disociados de sí mismos.

Herdt y Boxer (1993) clasificaron la salida del armario como un proceso ritual de transición que requiere que la persona homosexual se enfrente a tres cambios diferentes:

  1. Desaprender los principios de la heterosexualidad natural o esencialista.
  2. Desaprender los estereotipos de la homosexualidad.
  3. Aprender las formas de la cultura gay y lesbiana en la que están entrando.

Finalmente, debe tenerse en cuenta que las personas homosexuales tienen que decidir a diario si revelar o no su orientación y a quién lo revelarán, lo que convierte el hecho de salir del armario en un proceso que nunca termina.

El miedo a ser homosexual: la obsesión

No podemos dejar pasar en este artículo la necesidad de diferenciar las dudas comunes o preocupaciones acerca de la propia orientación sexual de aquellas ideas obsesivas y rígidas que causan pavor. Estamos hablando de la obsesión por ser homosexual.

Muchas personas, generalmente a partir de algunos acontecimientos aislados en los que se han sentido cómodas con otra persona del mismo sexo, comienzan a desarrollar ideas negativas acerca de la posibilidad de ser homosexuales. En tal caso, su nivel de malestar puede ser terrible, pues choca muy de frente con la idea de “cómo se supone que deben ser”.

Este problema se hace más grande cuando la persona en cuestión hace denodados esfuerzos por confirmar su orientación sexual. Por ejemplo, una chica puede tratar de forzarse a relacionarse con otros chicos en su deseo de confirmar que sigue siendo heterosexual.

Es importante considerar que estas ideas no implican necesariamente la condición temida. Dicho de otra forma, no se tiene por qué ser homosexual por estar a gusto con una persona de tu mismo sexo, ni tan siquiera por vivir estas obsesiones.

Estos pensamientos suelen tener más que ver con un trastorno obsesivo compulsivo que con un conflicto de índole sexual.

A modo de conclusión…

Salir del armario es una decisión personal., y es necesario tomarse un tiempo para reflexionar sobre cómo, cuándo y con quién hacerlo. En resumidas cuentas, lo mejor será siempre ser fiel a uno mismo y rodearse de personas tolerantes.

La orientación sexual no es algo que deba contarse a todo el mundo (es información personal y de carácter privado), sino tan solo a aquellas personas que de verdad apetezca hacerlo.

Pero sobre  todo, es algo que no debería causarnos angustia y que, una vez integrado, debe ser vivido con verdadera normalidad.

Referencias:
Boxer, A. M., Cohler, B. J., Herdt, G., & Irvin, F. (1993). Gay and lesbian youth. In P. H. Tolan & B. J. Cohler (Eds.), Wiley series on personality processes. Handbook of clinical research and practice with adolescents (p. 249–280). John Wiley & Sons.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

¿Qué quieres aprender hoy?