La infertilidad y su impacto en la relación de pareja

Irene Micó Cerdán
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La infertilidad es una condición médica que implica la elevada dificultad o imposibilidad de concebir un hijo de forma natural, o bien de completar un proceso de embarazo.

El diagnóstico de infertilidad puede estar presente en uno o ambos miembros de la pareja (hombre-mujer, hombre-hombre o mujer-mujer), y suele establecerse tras un año de relaciones sexuales frecuentes (más de 3 veces a la semana) y en ausencia de métodos anticonceptivos.

La Organización Mundial de la Salud, en esta misma línea, habla de la “imposibilidad de lograr un embarazo clínico tras 12 meses de relaciones regulares sin empleo de protección”.

Es a partir de este punto cuando las parejas que buscan tener un hijo suelen recurrir a servicios médicos para realizar pruebas exhaustivas que les permitan clarificar si existe algún factor orgánico que pueda estar interfiriendo en el proceso de concepción.

¿Qué tipos de infertilidad y qué causas encontramos?

Habitualmente se puede hacer una distinción entre dos tipos de infertilidad: primaria y secundaria.

Hablamos de infertilidad primaria cuando la persona es incapaz de tener un hijo, bien por dificultades para quedar embarazada o para llevar el embarazo a término (aborto espontáneo o muerte del bebé en el nacimiento).

La infertilidad secundaria se diferencia de la primaria porque la persona sí ha podido completar un proceso de embarazo previo, con el consiguiente nacimiento del bebé sano.

Por diversas razones, que pueden estar relacionadas con los órganos sexuales femeninos o masculinos, la mujer tiene serias dificultades o incluso la imposibilidad de volver a concebir.

Actualmente, los estudios demuestran que aproximadamente un tercio de los casos de infertilidad se dan en la mujer, otro tercio en el hombre y el tercio restante equivale a la suma de los casos combinados y, también, a los de difícil explicación.

Tanto en hombres como en mujeres, el retraso en la edad de concepción en la sociedad más occidental tiene importantes implicaciones en la fertilidad, debido a la pérdida de calidad y cantidad de las células reproductoras (óvulos y espermatozoides) y al aumento de probabilidad de vivir un embarazo de riesgo (especialmente, a partir de los 36 años de edad).

En el caso de las mujeres, algunos factores como la diabetes mellitus, problemas hepáticos o el hipopituitarismo, puede influir en la reducción de la fertilidad.

No obstante, el síndrome de ovario poliquístico, la anovulación, la menopausia prematura, la endometriosis, la oclusión tubal, malformaciones uterinas, insuficiencia en la cantidad del moco cervical, o la obstrucción vaginal son algunos de los principales implicados en las complicaciones de este proceso.

También cabe señalar en este apartado algunas condiciones de intersexualidad, como ocurre con el síndrome de Turner o el síndrome de insensibilidad a los andrógenos, que se caracterizan por su imposibilidad para la concepción por su estructura orgánica “a caballo” entre dos sexos.

En el caso de los varones, también la diabetes mellitus o problemas de tiroides, el hipogonadismo o el abuso de drogas o alcohol pueden estar implicados en la disminución de la fertilidad.

Sin embargo, algunos de los factores más relacionados con los órganos sexuales masculinos son: la presencia de defectos genéticos en el cromosoma Y, criptorquidia, infecciones (como la prostatitis), hipospadias, la impotencia, o el defecto acrosomal.

Nótese que se ha mencionado el abuso de tabaco y drogas en este apartado y no en el de factores femeninos, no porque el abuso de tabaco y drogas no afecte negativamente a la mujer, sino porque la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva ha establecido que el acto de fumar se relaciona altamente con un bajo número de espermatozoides en varones.

Por otra parte, en la infertilidad combinada es frecuente encontrar factores de los citados para ambos sexos, mientras que la infertilidad de difícil explicación es aquella para la que las pruebas existentes en la actualidad no han encontrado una explicación ajustada, pese a que se puede afirmar con seguridad que hay una ausencia clara de fertilidad.

¿Cómo afecta la infertilidad a la pareja y en qué medida ayuda un psicólogo?

Aunque a día de hoy hay muchos casos de infertilidad que pueden ser tratados médicamente con técnicas de reproducción asistida (como la fecundación in vitro o la inseminación artificial, entre otras), existen casos en los que estas estrategias pueden no ser una alternativa para los demandantes.

En estos casos, algunos “futuros” padres se plantean opciones alternativas como la adopción. En otros, el desgaste psicológico (y, en muchas ocasiones, también económico) es tal que se opta por renunciar a la paternidad/maternidad.

El psicólogo en un proceso de infertilidad es un apoyo y un acompañamiento de las dificultades adscritas al propio proceso (cambios hormonales, abortos espontáneos, listas de espera de adopción…) que colabora en la exploración de fortalezas y debilidades de la pareja, tratando de potenciar las primeras y encontrar estrategias de utilidad para las segundas.

Es frecuente que la pareja en situación de infertilidad experimente sensaciones relacionadas con la frustración, impotencia, “injusticia”, tras el primer impacto, pero también un intenso temor y ansiedad en los sucesivos intentos de concepción o en la inmersión en la adopción.

Es tarea del psicólogo dotar a la pareja de un espacio abierto y cómodo para la expresión de todas esas reacciones naturales, pero también de recursos para poder enfrentarse a ellas.

La pareja que decide seguir en la búsqueda de un hijo habrá de adaptarse al cambio, y tendrán que construirse como un equipo que pueda acoplarse a las dificultades que vayan a surgir.

Por otra parte, si la pareja decide interrumpir la búsqueda de la paternidad/maternidad, será conveniente ser un soporte para esa decisión y, de nuevo, facilitar la readaptación de la pareja a un proyecto de vida cuyos principales integrantes son ellos mismos.

La infertilidad y su impacto en la relación de pareja Irene Micó Cerdán
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Resumen: No alcanzar la maternidad/paternidad por medios naturales es una causa probable de estrés psicológico. Cuando se acude a tratamiento de fertilidad o se decide renunciar a ese proyecto vital, se pasa por diversas incertidumbres que a menudo hacen necesario el apoyo psicológico.

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