La atención como proceso activo del aprendizaje

Bego Tortolero
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Somos conscientes de la información que primero es seleccionada y después es tratada por la percepción, y tenemos memoria sólo de la información seleccionada o atendida.

En el presente artículo se describen diversas definiciones sobre la atención según la importancia que requiere para comprender más adelante el proceso de aprendizaje, siendo el inicio del procesamiento de información en el ser humano.

Es de interés para el estudio de la psicología delimitar el papel de la atención entre los procesos psicológicos. La atención es el proceso por el cual notamos los estímulos importantes e ignoramos los estímulos irrelevantes. Sin ella, nuestras mentes seguramente estarían sumergidas en un agitado y confuso océano de estímulos.

En medio del tráfico, salas de fiestas, reuniones e incluso en un tranquilo paseo por el bosque, nuestros sentidos están desbordados con más información de la que nuestra mente puede manejar a su vez. Nos manejamos en esas situaciones porque atendemos selectivamente a la información importante.

Bien se conoce, los estímulos irrelevantes pueden interferir con los estímulos relevantes. Es difícil concentrarse en una lectura, cuando los estudiantes están susurrando acerca de algo interesante. Sin embargo, a veces, los estímulos irrelevantes pueden ser ignorados.

Ahora bien la atención ha sido concebida en muchas ocasiones como una propiedad o atributo de la percepción, gracias a la cual seleccionamos más eficazmente la información que nos es relevante. García (1997) indica que la atención considerada como propiedad de la percepción produce dos efectos principales:

  1. Que se perciban los objetos con mayor claridad.
  2. Que la experiencia perceptiva no se presente de forma desorganizada, sino que al excluir y seleccionar datos, estos se organicen en términos de figura y fondo.

Siguiendo las ideas previas, el papel de la atención en el proceso de percepción demuestra que el ser humano escucha de forma consciente, que es más que una simple melodía que oye, le da un significado, incluso a niveles intensos, y que el hombre no solo ve, sino que observa y contempla (Rubenstein, 1982).

Definiciones de la atención

Existen diversas definiciones que aportan datos relevante sobre las características importantes a estudiar:

  • “La atención es un proceso básico con el que se inicia el procesamiento de la información y pone en marcha a otros procesos cognitivos, regula y ejerce un control sobre la percepción y la memoria” (García, 1997; Rosselló, 1998; Ruiz-Vargas, 1982).
  • “La atención es un proceso interno, no observable y que por supuesto, tiene algunos componentes conductuales, los cuales en ocasiones no representan un indicador confiable” (Téllez, 2006).
  • La psicología también considera a la atención como una cualidad de la percepción que funciona como una especie de filtro de los estímulos, que evalúa cuáles son las características más relevantes a fin de priorizar el nivel de importancia, lo que lleva a un procesamiento más profundo de información.
  • Se considera a la atención, al proceso mediante el cual se agudiza la conciencia en un estrecho rango de un estimulo o situación (Kaplan, 1996).
  • También, la atención se refiere al proceso de selección que ocurre cuando se escoge el estímulo de interés. Por ejemplo, cuando una persona se detiene ante un estimulo que le interesa. En esta definición se realiza una atención selectiva, importante para el funcionamiento diario y para el proceso de memoria.

A continuación se considera esta última definición con la idea de englobar en general las características mencionadas: Reategui (1999) señala que “la atención es un proceso discriminativo y complejo que acompaña todo el procesamiento cognitivo, además es el responsable de filtrar información e ir asignando los recursos para permitir la adaptación interna del organismo en relación a las demandas externas”.

Características generales de la atención

De las definiciones precedentes puede inferirse que la atención es un proceso activo y dinámico, no es estático, alternante y dividido, que dirige el comportamiento diario y que se caracteriza por:

  • Es un proceso interno, nadie lo puede observar.
  • Tiene componentes conductuales.
  • No es un proceso que se realiza siempre de igual manera, depende si el material es nuevo o si es algo ya conocido.
  • La actividad psicológica de la atención con la práctica se vuelve automática y sufre dos transformaciones: primero, pasa de voluntario a un nivel menos consciente y segundo, la actividad se realiza de forma directa y breve.
  • Ocurre simultáneamente con otros procesos como la percepción y la memoria a corto y largo plazo, de los cuales no es posible desprenderse.
  • Como la atención debe dirigirse hacia alguna información en concreto, implica la percepción, esta información atendida y percibida es mantenida por la memoria a corto plazo y para la selección de la información relevante que se requiere en la memoria a largo plazo.
  • En el momento de prestar atención las personas tienen la capacidad de discriminar qué información procesar.

La atención y su relación con otros procesos

La actividad psicológica del hombre se caracteriza por el funcionamiento conjunto e interactivo de procesos y mecanismos, los cuales tienen funciones concretas, de esta manera la atención no es una actividad aislada, sino que se relaciona directamente con los procesos psicológicos a través de los cuales se hace notar.

Para Rosselló (1998) y Tudela (1992; véase en García, 1997) la relación entre la atención y los procesos psicológicos radica en que la atención actúa como mecanismo vertical, que controla y facilita la activación y el funcionamiento de dichos procesos. Las relaciones que se pueden establecer son las siguientes:

Motivación y emoción

Por motivación se entiende al proceso que de algún modo inicia, dirige y finalmente define una secuencia de conductas dirigidas a una meta, es uno de los factores determinantes del comportamiento, y que tiene que ver con variables que son los motivos (Puente, 1998).

Ahora bien, la motivación y la emoción son considerados como factores determinantes de la atención, de este modo un estado de alta motivación e interés estrecha el foco atencional, y disminuye la capacidad de atención dividida, así como el tono afectivo de los estímulos que se reciben y los sentimientos hacia ellos contribuyen a determinar cuál va a ser el foco de atención prioritario (García, 1997).

Rosselló (1998) señala que atención, motivación y emoción se encuentran relacionadas desde el punto de vista neurobiológico. El Sistema Activador Reticular Ascendente (SARA) que activa el mecanismo atencional, establece estrechas relaciones neuroanatómicas con el Hipotálamo, que es el centro motivacional por excelencia, y forma parte del cerebro de las emociones al estar integrada en el sistema límbico.

La evidencia investigativa lleva a seguir indagando al respecto, los últimos estudios de neuroimagen parecen concluir que la atención, la memoria de trabajo y la motivación son procesos interdependientes y que están relacionadas con la dopamina. La dopamina contribuye a explorar el entorno dándole un valor a cada estímulo.

Un ejemplo seria cuando fijamos la atención en algo atractivo, asi sea un vaso de agua, el solo hecho de la visión del objeto desencadena una serie de emociones que nos motivan a actuar. La percepción de un estimulo que implica algún tipo de gratificación dispara una mayor liberación de dopamina, lo que hace que la corteza prefrontal preste atención. La dopamina  señala a qué debemos prestar atención.

Inteligencia

La inteligencia ha sido entendida de manera general como la capacidad de dar soluciones rápidas y eficaces a determinados problemas. Sin embargo, para realizar un trabajo de manera eficiente se requiere de habilidad, en este sentido la atención sería una de las herramientas que posibilita y optimiza esta habilidad.

García (1997) consideró que la capacidad de un individuo de reorientar su atención con cierta rapidez (oscilación de la atención) y de atender a más de un estímulo a la vez (distribución de la atención) puede ser considerada como componentes importantes de la inteligencia. De esta forma atención e inteligencia se definen en términos de habilidad para manejar gran cantidad de información.

El desarrollo de la atención

La atención es un proceso con varios niveles que evolucionan durante la ontogenia. La atención involuntaria comienza a desarrollarse en las primeras etapas de vida, aunque antes de esto, se observa el reflejo de orientación cuando los niños reaccionan ante estímulos intensos o inesperados.

A medida que el niño avanza en edad, esa atención involuntaria hace que se desarrollen las capacidades orientadoras e investigativas con la manipulación de los objetos.

Durante el primer año de vida el reflejo de orientación adquiere formas diferentes ante la aparición de un estímulo nuevo. Es en el segundo año de vida cuando la atención del niño se hace más selectiva (Luria, 1986).

En el ser humano el proceso de atención progresivamente pasa por las etapas de la infancia hasta la adolescencia, manifestando un gran número de mecanismos distintos que están asociados con diferencias individuales significativas.

Kaplan, H. I., Sadock, B. J. Manual de Psiquiatría de Urgencias. Madrid: Panamericana; 1996.

Luque, M.A (2006). La atención y los recursos. ISSN.1988-6047.

Téllez, L. A (2006). Atención, aprendizaje y memoria: aspectos psicobiológico. Editor   MAD. ISBN 8466549854, 9788466549851. N. º de páginas    192 páginas.

Torres, Tornay y Gómez (1999). Procesos Psicológicos Básicos. Editorial Mc Graw Hill. España, Cap. 10 “La atención” pp.197-214.

Imagen cortesía de Pixabay.com.

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Resumen: La atención es un proceso básico del ser humano que le permite poder discriminar, de entre los miles de estímulos que percibe, aquellos que le son relevantes o necesarios.

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