¿Un mal día? Cambia tus percepciones para cambiar tus emociones

Ángela Gual
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Te levantas y ya estás cansada. Te tropiezas al vestirte, se te cae la tostada, te manchas de café… uff hoy el día será largo… ¿te suena?

Hay veces que la suerte o mejor dicho, la falta de ella,  nos juega malas pasadas. Será eso o la manera que tenemos de ver la realidad, que matiza profundamente la interpretación que hacemos de ella y en consecuencia, lo que sentimos hacia la misma, es decir, hacia nuestra vida. ¿Un día torcido? ¡Pues dale la vuelta!

¿Nunca os habéis preguntado por que hay gente que tiene una vida tan difícil y desgraciada, y sin embargo se siente feliz? Sonríen, como si todo lo terrible que les pasa no fuera con ellos, avanzando entre la penuria y sin embargo, nosotros, que lo tenemos todo, no somos capaces de apreciar la generosidad con la que el universo nos trata.

Definitivamente aquí hay algo que no funciona como debería. Demasiado consentidos, demasiadas ventajas y pocos esfuerzos para merecerlas.

Quizás nuestras gafas sean de diseño, y estén adornadas con bonitos remaches a la última y todo eso, pero obviamente, están sucias, muy sucias. La realidad es la misma pero no todos la vemos igual. No la sentimos igual y no nos sentimos igual.

Entonces, ¿de que depende que mi día sea soleado o sombrío? Incuestionablemente de la luz que TU permitas que pase a través de tus lentes, de cuanto abras los ojos y ya en menor medida, del día que haga.

Hay factores que se escapan a tu control, son las circunstancias externas, en las que no puedes incidir. Hay las que hay y tu objetivo será encajar de la mejor forma posible dicha realidad, mostrándote flexible y adaptable a los cambios.

Sin embargo y aquí está la parte más interesante, la mayor parte de la realidad la conforma la interpretación, es decir, la manera en que vemos, sentimos y vivimos nosotros la vida.

La lluvia es realmente inoportuna cuando te acabas de vestir de punta en blanco, con tu maquillaje nuevo y tu alisado brasileño, pero, ¿y si eres un agricultor a punto de perder la cosecha castigado por un largo periodo de sequía? Seguro que la lluvia no supone tanto drama.

Si quieres permitirte el disfrutar más y mejor de la vida, o mejor dicho, de tu vida, ahí van unos consejillos para darle la vuelta a un día tonto. Espero que los disfrutes:

Enfócate en lo positivo, en lugar de en lo negativo

Parece que cuando las cosas van bien, nadie hace referencia porque es como debería ser. No le prestamos atención ni lo disfrutamos como el momento se merece. Es como cuando un niño trae buenas notas del colegio y le dicen que es su obligación como estudiante. Ahora, si lo hace mal, hay tempestad.

Si nos centramos en las cosas buenas que tiene cada situación, que las tiene, podremos salvar los momentos amargos con mayor soltura, y disfrutar de verdad de los momentos dulces. Te has levantado mal, de acuerdo, pero, aún tienes todo el día por delante, y lo tienes todo para que sea maravilloso así que adelante. ¡Tú puedes!

Existen los retos y las amenazas

En realidad hablamos de lo mismo. Un reto es un proyecto difícil, costoso y a veces agotador, pero vivido con ganas, como un desafío, una provocación a la que queremos responder enérgicamente. Una amenaza es el mismo proyecto, pero vivido con miedo, con intimidación y sensación de incapacidad.

Y digo yo, ¿pero a caso no sobrevivimos todos al final? Hay un proverbio oriental que dice que si algo tiene solución, para que vas a preocuparte, y si no la tiene… ¿para que vas a preocuparte? Así que a preocuparse menos y a mojarse más que al final solo nos quedaremos con lo que hayamos hecho de nosotros mismos.

Mantener la calma es básico

La forma con la que respondas ante cualquier situación será la que la defina como algo terrible o fantástico. Saber que existe un gran porcentaje del momento que depende de ti, sentir que eres capaz de superarlo, de quitarle importancia y centrarse en la solución te ayudará a avanzar hacia una buena salida.

Cuando somos conscientes del poder que tenemos para cambiar las cosas dejamos de depender de lo que pasa a nuestro alrededor para que el entorno dependa de nuestra actuación. Recuerda que lo importante no es lo que pase sino como respondemos ante el problema.

Dormir y reír más

Dormir lo suficiente hace que nos levantemos más descansados, con la mente más clara, y relajados. Gracias a ello, podemos tener más calma ante los problemas y afrontar el estrés con mayor creatividad.  Nuestra capacidad de reflexión y atención también se ven reforzadas con un buen descanso.

Imprescindible tener en marcha la fábrica de endorfinas. Haz ejercicio, diviértete, entretente, comparte momentos cada día con personas que amas, tócalas, abrázalas, bésalas. Todas estas actividades aumentan tus niveles de serotonina, además de otras hormonas que aumentan tu sensación de bienestar y felicidad.

La comida es el reflejo del alma

Cuídate, come bien, y ya sabes a lo que me refiero, menos porquerías y más vitaminas. Porque tu cuerpo es como cualquier otra máquina. Su rendimiento no es el mismo cuando utilizas combustibles de tercera que cuando los nutres con sustancias de alta gama.

Los neurotransmisores que permiten que las emociones fluyan, se sintetizan en su mayoría en el intestino, que curiosamente es el que absorbe los diferentes alimentos hacia nuestro torrente sanguíneo. Si absorbe basura, el funcionamiento neuronal se verá afectado.

Recuerda que no hay noche que no vea el día.

¿Un mal día? Cambia tus percepciones para cambiar tus emociones Ángela Gual
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Resumen: Centrar la atención en lo que importa es clave para alcanzar la felicidad. Y parece claro que lo importante no son las circunstancias, si no la interpretación que hacemos de ellas.

3.5

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  • Chichi la Torre

    Los pensamientos y sentimientos negativos son también reflejo de circunstancias adversas ubicadas en la realidad. No los neguemos, hay que afrontarlos con actitudes y conductas adecuados a esa realidad, no a la fantasía de las buenas vibras ni de las energías positivas.

    • Desde luego. No se trata de ser optimistas sino realistas. En eso se basa el proceso clásico de reestructuración cognitiva.

  • Chichi la Torre

    Les cuento algo, leí bastante sobre terapia cognitiva e hice un cuadro resumen para ayudar a mis pacientes a identificar sus pensamientos negativos (con sus respectivas clasificaciones) y remplazar los pensamientos irracionales. El nudo se producía al constatar que ciertas formas de optimismo (buenas vibras” “energías positivas) eran de lo más irracionales e interferían con el proceso de la terapia.

    • Justo en línea con lo que decíamos en el comentario anterior.

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