Explicar la muerte a los niños

¿Cómo explicar la muerte a los niños?

Muchos se preguntan cómo explicar la muerte a los niños, pues es un hecho doloroso que incluso para los adultos toma mucho tiempo aceptar y comprender.

Sin lugar a dudas, uno de los episodios que implica más dolor en la vida es el de perder a un ser querido. A los adultos les toma tiempo poder asumirlo y continuar con el ritmo de la vida, por ello, cabe preguntarse cómo explicar la muerte a los niños.

Los pequeños, en algún momento, al no poder entender, también pueden sentir angustia, dolor, culpa y miedo ante lo que observan en el comportamiento de los adultos. Además, la curiosidad también les lleva a querer saber qué ha ocurrido.

Es probable que cuando fallece una mascota, por ejemplo, sea más sencillo explicarlo, pero no sucede lo mismo cuando una persona importante, como un abuelo o alguien muy cercano, deja de formar parte de la cotidianidad del entorno familiar.

La comprensión de la muerte y la edad de los niños

Estudios como el de Cristián Zañartu S. titulado La muerte y los niños, indican que la comprensión que se tiene de este fenómeno va cambiando de acuerdo a la edad de los pequeños. Así, a la edad de los dos años, por ejemplo, los niños pueden ya experimentar una sensación de ausencia y de presencia.

No obstante, a esa edad aún el pequeño no tiene la capacidad de formar un pensamiento de tipo operacional, es decir, un pensamiento lógico que le permita integrar el concepto de la muerte.

Siguiendo a Piaget, esto sucede porque en los niños de esa edad lo que predomina es el desarrollo sensorio-motor, basado en los reflejos, por lo que es normal que ante este tipo de dolor ellos se muestran un poco apáticos.

En otra investigación, titulada El duelo en los niños de Amalio Ordoñez y Antonia Lacasta, señalan que hasta los siete años los pequeños todavía tienen la creencia de que la muerte es un evento temporal y que es reversible.

Es por ello que a esa edad los pequeños pueden tener pensamientos mágicos, es decir, llegar a creer que algún pensamiento suyo ha sido la causa de la pérdida.

Aunque es un tema de gran importancia para las familias, no siempre se cuenta con los recursos para dar las respuestas más acertadas a las preguntas que los niños formulan, ya que los adultos, por lo general, buscan una manera de comunicar lo sucedido procurando que los niños no sientan dolor.

Las preguntas de los niños

Es importante tener presente que, si el niño tiene menos de cinco años y ocurre un fallecimiento en el entorno familiar, serán tres los factores que el pequeño no podrá comprender, estos son:

  • Que la muerte es definitiva e irreversible.
  • Que las funciones vitales de la persona que falleció están ausentes y esto es permanente.
  • Y que la muerte es universal, es decir, que llegará para todos en algún momento.

Esto explica por qué los niños pueden comenzar a hacer preguntas como las siguientes: “¿por qué no puedo ver más al abuelo?”, “¿la muerte duele?”, ¿dónde está?”, “¿esto es para siempre?”, “¿nos puede escuchar?”, “¿tiene frío”, entre otras preguntas inquietantes que los adultos deben responder de la forma más adecuada posible.

¿Cómo explicar la muerte a los niños?

Entonces, ¿cómo explicar la muerte a los niños? Cabe destacar que los preadolescentes y adolescentes pueden entender el tema de la muerte como lo hacen los adultos, aunque también pueden sentir el temor del abandono, el miedo a perder a otro ser querido y puede que escondan algunos de sus sentimientos.

No obstante, existen algunas formas en la que los adultos pueden responder a las preguntas sobre la muerte. Algunas pautas son las siguientes:

  • Se debe transmitir calma: si el adulto no se siente en capacidad de dar una respuesta coherente al niño, le puede decir que después le responderá porque es una pregunta muy importante y se desea responderla bien.
  • Las respuestas deben tener coherencia: por lo que se debe evitar decir frases incomprensibles para los niños o que les confunda más, tales como: “él duerme”, “el salió de viaje”, “él partió al más allá”, entre otras; más bien, con estas respuestas, el niño puede despertar un temor hacia los viajes.
  • Se le debe permitir al niño expresar todos sus miedos, en un sitio tranquilo, seguro y sin interrupciones.
  • Las respuestas deben ser claras: por ejemplo, decirles que “estar muerto significa que no se podrá ver más a esa persona”, agregando calma con frases como: “los recuerdos siempre estarán allí”.
  • Algunos padres tal vez quieran ofrecer respuestas religiosas, pero los niños no las podrán comprender, por lo que es más recomendable darles respuestas concretas sobre la ausencia física de un ser querido.
  • Cuando los niños están en la edad escolar quizá no les resulte fácil expresar lo que sienten. Se les debe escuchar con paciencia y hacerles aclaraciones.
  • Se debe evitar que el niño sienta culpa y decirle que lo que ha ocurrido no tiene nada que ver con sus acciones o con algo que haya dejado de hacer.
  • Se le debe hacer saber al niño que no todas las personas que enferman fallecen. Es decir, se les debe transmitir seguridad en lo relacionado con el tema de la salud.
  • Aplicar todas las recomendaciones con afecto y amor, ya que esto es lo que más necesitan.

Los adultos deben ser conscientes de que la muerte es una realidad enigmática, compleja, difícil de explicar, por lo que, si necesitan apoyo para poder comunicarla a sus pequeños, entonces se recomienda buscar soporte con un psicólogo para que reciba orientación y, tanto el adulto como el pequeño, puedan sobrellevar el suceso.  

Bibliografía

  • Gallego, A. O., & Reverte, A. (2006). El Duelo en los Niños (La Pérdida del Padre/Madre). Revista de Psicologia Clìnica, 121-136. Descargar PDF
  • Tau, R., & Lenzi, A. M. (2012). Acerca del desarrollo de la noción de muerte en los niños.
  • Zañartu, C., & Krämer, C. (2008). La muerte y los niños. Revista chilena de pediatría79(4), 393-397. Descargar PDF

Autoría

Este artículo ha sido redactado para Psicopedia por Isbelia S. Farías

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