Síndrome de Procusto

El Síndrome de Procusto o el miedo a ser superados

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Según la mitología griega, Procusto era uno de los hijos de Poseidón. Este ser tenía la particularidad de acoger en su hogar a viajeros de todos los lugares.

Al recibirlos, se mostraba muy amable y hospitalario con ellos. Tal era así, que acababa proponiéndoles pasar la noche en su casa.

Sin embargo, cuando sus invitados yacían dormidos, les ataba a la cama y comprobaba si alguno de sus miembros sobresalía de ella. En caso afirmativo, los cortaba.

Huelga decir que hoy en día vivimos en una sociedad cada vez más exigente y competitiva.

No es de extrañar, por tanto, que a lo largo de nuestra vida nos encontremos con personas que, al igual que el personaje de nuestra historia anterior, se empeñen en atacar a aquellos que sobresalgan en algún ámbito.

Sencillamente, no están preparadas para que alguien les haga sombra, y están dispuestas a hacer lo que sea para no ser superadas.

El Síndrome de Procusto en nuestros días

Si bien es cierto que el Síndrome de Procusto no está identificado en ninguno de los principales manuales diagnósticos de los trastornos mentales, sí que agrupa una serie de comportamientos y características que parecen repetirse en determinadas personas.

Tal y como decíamos antes, la gran competencia que existe hoy en día en diversos ámbitos (laboral, familiar o incluso a nivel de apariencia física) hace que este tipo de comportamientos resulte mucho más habitual de lo deseable.

Además, parece existir un consenso social en cuanto a la necesidad de mantener la uniformidad, como si salirse de aquello que consideramos estándar fuese negativo o perjudicial.

¿Cómo se manifiesta?

Por poner solo algunos ejemplos, mencionaremos que este tipo de actitudes suele estar muy presente en tres ámbitos por excelencia: el laboral, el académico y el personal.

En cuanto al primero de ellos, las personas que padecen este síndrome tratarían de lograr por todos los medios que nadie les hiciera sombra.

Esto puede ocurrir entre compañeros de trabajo (minusvalorando los logros de la otra persona o a través de cualquier tipo de mobbing laboral) o incluso de jefe a empleado (haciéndole la vida imposible a todo aquel que considere una amenaza en este sentido). La creatividad es, muchas veces, completamente censurada.

Si nos atenemos al mundo académico, ocurriría algo parecido. Si un profesor, por ejemplo, percibe que alguno de sus alumnos es más listo de lo que “debería” o siente que le está superando, no tardará en ningunearle y hacerle sentir mal para que deje de intentar competir con él.

Algo similar ocurriría entre los propios alumnos. Si aquel con este problema ve que un compañero es más inteligente o capaz que él, tratará de evitarlo todo lo posible, y cuando tenga ocasión se mofará de él.

Finalmente, en el caso del ámbito personal, la persona que lo padece será terriblemente crítica con aquella de quien se siente amenazada.

¿Qué personas padecen el Síndrome de Procusto?

El denominado Síndrome de Procusto es una entidad conceptual que incluye aquellos casos denominados “graves” o de suficiente importancia para ser considerados como tal.

No todas las personas que en un momento dado experimentamos alguna envidia o celos pasajeros seríamos categorizados con tal síndrome. Se trata de algo más serio.

Según los estudios, el perfil de una persona con dicho síndrome sería el de alguien en apariencia agradable y gentil, aunque generalmente con una enorme frustración, con una baja autoestima y con una sensación de falta de control en su vida.

Además, y aunque parezca contradictorio, suelen ser en general personas sensibles, especialmente en aquellas situaciones en las que se vean agraviados o perjudicados delante de los demás.

Una particularidad la constituye el hecho de que también puede darse en aquellas con una autoestima inflada, fruto de sus rasgos narcisistas. De esta forma, si ven a alguien que está recibiendo más atención que ellos se sienten irritados y furiosos.

Es importante mencionar que el problema de fondo en el llamado Síndrome de Procusto es el miedo a ser superados. La persona experimenta verdadero pavor ante la posibilidad de que su “yo” quede menguado o disminuido a causa de terceras personas.

Cabe destacar aquí que sus enfrentamientos o conflictos con aquellos que eligen “cercenar” no siempre es fruto de una decisión consciente. Muchas veces, simplemente, lo hacen de manera automática. En estos casos no es de extrañar que aparezca una sensación de culpa posterior.

Una reflexión final

Si al leer este artículo has reconocido a alguna persona de tu entorno, o incluso has detectado en ti mismo alguna de estas actitudes, es momento de reflexionar.

Realmente estamos hablando de un problema que manifiestan personas con una profunda inseguridad de base, y es este aspecto el que resulta más importante trabajar.

Por otro lado, el hecho de que el ser humano tenga un nivel tan complejo de procesamiento cerebral, hasta el punto de ser capaz de mentir o manipular las situaciones para su beneficio, nos habla bien a las claras de la persistencia de este tipo de problemas en el futuro.

Para que lo entendamos, sería el precio a pagar por el hecho de ser tan complejos, y de la existencia de un profundo ego dentro de nosotros, sin el cual paradójicamente seguramente no existiríamos.

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