Diez cosas que debes saber sobre la procrastinación

Jose Manuel Garrido
Compartido por

Hay muchas formas de evitar el éxito en la vida, pero la más segura es sin duda la procrastinación, o lo que es lo mismo el hábito de dilatar en el tiempo lo que puede y debe hacerse cuanto antes.

Los procrastinadores se autosabotean poniendo obstáculos en su propio camino, y a día de hoy son ya muchos los estudios que han venido estableciendo las bases de este tipo de conductas. Aquí te presento diez de esos factores relevantes:

1. El veinte por ciento de la población se identifica como procrastinadores crónicos. Para ellos, la dilación es un estilo de vida aunque sea muy poco adaptativo. Y es transversal a todos los ámbitos de su vida.

Son este tipo de personas que dejan las compras de Navidad para el último día, presentan sus declaraciones de impuestos fuera de plazo y en general dejan pasar oportunidades por falta de diligencia.

2. No es un problema trivial, ya que representa un profundo problema de autorregulación que puede tener graves consecuencias.

3. La dilación no es un problema de gestión del tiempo o de planificación. Los procrastinadores no son diferentes en su capacidad para estimar el tiempo, a pesar de que son más optimistas que otros.

4. Los procrastinadores se hacen, no nacen. La dilación se aprende en el ámbito familiar, siendo en general una respuesta a un estilo de crianza autoritario.

Tener padres autoritarios y controladores impide que los niños desarrollen la capacidad de autorregularse, de internalizar sus propias intenciones y aprender a actuar en consecuencia.

5. La dilación predice niveles más altos de consumo de alcohol y otras sustancias tóxicas. Esto es una manifestación más de los problemas generalizados en la autorregulación y uno de los efectos de los estilos de afrontamiento de evitación que subyacen a la dilación.

6. Los procrastinadores se mienten a sí mismos. Por ejemplo, “me voy a sentir mejor si lo hago mañana”. O “Yo trabajo mejor bajo presión.” Pero de hecho ni reciben el impulso de ponerse manos a la obra al día siguiente ni trabajan mejor bajo presión.

Además, suelen protegerse diciéndose “esto no es importante.” Otra gran mentira que se dicen los rocrastinadores es que la presión del tiempo los hace más creativos, cuando en realidad lo que hacen es malgastar sus recursos.

7. Los procrastinadores buscan distracciones activamente. La comprobación de correo electrónico es casi perfecto para este propósito. Se distraen como una forma de regular sus emociones negativas, como el miedo al fracaso.

8. Hay diferentes formas de dilación. Las personas postergan sus obligaciones por diferentes razones. Se han llegado a identificar tres tipos básicos de procrastinadores:

  • Los que se excitan o emocionan esperando hasta el último minuto para vivir su momento de euforia.
  • Los evasores, que pueden estar evitando el miedo al fracaso o el miedo al éxito, pero que en cualquier caso están muy preocupados por las expectativas que los demás tienen de ellos.
  • Los que no pueden tomar una decisión. No tomar una decisión absuelve al procrastinador de cualquier responsabilidad por el resultado de los acontecimientos.

9. La dilación se asocia con otros problemas. La salud es uno de ellos. El insomnio es otro muy común. Además del coste personal, tiene también un alto coste social, ya que desplaza la carga de responsabilidad en las personas más cercanas, afectando gravemente al trabajo en equipo y a las relaciones personales.

10. Los procrastinadores pueden cambiar su comportamiento, pero al hacerlo consumen una gran cantidad de energía psíquica. Y no significa necesariamente una transformación profunda y eficaz. Habitualmente este tipo de terapias suelen abordarse desde un punto de vista cognitivo-conductual.

El truco de los 10 minutos

Este método, descrito por el autor David Kadavy, consiste básicamente en dedicar los 10 minutos inmediatamente posteriores a levantarse por la mañana a realizar una tarea que hayamos programado previamente, y que debe estar entre nuestras tareas importantes.

La hipótesis que maneja Kadavy y que dice estar avalada por su propia experiencia, es que este pequeño hábito fácil de adoptar nos fuerza a un patrón necesario de repetición que nos desvía de la alternativa perezosa.

Lo interesante de esta técnica es que esos diez minutos acaban convirtiéndose en veinte, treinta, o incluso una hora, lo que nos permitirá incluso llegar a finalizar la tarea o proyecto que nos hemos propuesto.

Este fenómeno se conoce como Efecto Zeigarnik, según el cual las tareas inacabadas nos producen una sensación de desasosiego que hace que sean más fáciles de recordar, y que nos impulsa por otra parte a terminar lo que empezamos.

Dos leyes que afectan a la procrastinación

Existen dos leyes conocidas sobre la productividad que inciden directamente sobre la procrastinación y que debemos tener en cuenta a la hora de mejorar nuestra eficacia. Estas son la Ley de Parkinson y la Ley de Hofstadter.

Según la Ley de Parkinson, enunciada por el británico Cyril N. Parkinson en 1957, “El trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine”. Es decir, si tenemos poco tiempo para finalizar una tarea, solemos hacerla en menos tiempo que si tenemos mucho.

En cuanto a la Ley de Hofstadter puede resumirse en la siguiente frase: “Hacer algo siempre te va a llevar más tiempo del que piensas”. Es como engañarnos a sabiendas, ya que viene a decir que da lo mismo cuánto planifiquemos una tarea, ya que siempre va a completarse fuera de la fecha prevista.

Diez cosas que debes saber sobre la procrastinación Jose Manuel Garrido
¿Te ha gustado este artículo? Valora su utilidad

Resumen: Este artículo nos muestra las caracterísiticas principales de la procrastinación o dilación de las tareas, una conducta muy disruptiva que afecta a un gran número de personas con muy serias consecuencias.

3.8

Muy útil


Opinión del lector: 3.3 (44 votes)

Tags: ,



  • Rosalinda Mendivil Jimenez

    Solicito informacion de lo que publican en su pagina, es muy interesante.

    Gracias.

    Lic. Rosalinda Mendivil Jimenez

    • Estamos preparando algunos contenidos más sobre este interesante asunto. Mientras tanto te recomendamos la lectura citada al píe del artículo, y si tienes alguna consulta más específica no dudes en hacerla por este medio.
      Gracias por tu interés y comentario!

  • Carlos Contreras

    Creo que este tema es un refrito de los Mecanismos de Defensa que hace ya casi un siglo fundamentó S. Freud. Refrito porque, incluso, se explica de mejor manera en los mecanismos de defensa de Negación, Desplazamiento, Condensación y Proyección que en el concepto “nuevo” de procrastinador.

  • Eduardo Vega Kleiman

    Lo leí, lo entendí lo entendí lo acepte mañana lo corrijo

  • Rafel Ramos Alfaro.

    Me permito dejar este comentario por acá:

    Tome una decisión, pero mi actitud arruina la motivación.

    Hay personas que deciden hacer algo, por ejemplo:

    • Ir al gimnasio.
    • Hacer una dieta.
    • Matricular un curso.
    • Terminar su tesis.
    • Volver en la universidad.
    • Preparar su currículum.
    • Empezar a caminar.
    • Darse una nueva oportunidad en el amor.
    • Cuidar su salud.
    • Trabajar su imagen.
    • Ir a la iglesia.
    • Desarrollar hábitos de lectura.
    • Etc, etc, etc.

    En fin, mil cosas, que podrían ser sanas, positivas, constructivas. La persona empieza bien, con buen ánimo y se compromete consigo mismo, a aquello que cree que le va a favorecer en su vida, porque sabe que le aporta un beneficio.

    Pero, resulta que ya sobre la marcha, empezamos a hacernos a nosotros mismos la contra, surgen un montón de inconveniencias, por ejemplo:

    • Este gimnasio no me gusta, que sucio se ve.
    • Qué libro más aburrido.
    • Esta dieta no me sirve.
    • Me están matando las presas, no lo logro.
    • Tengo mucho que hacer, si quiero, pero no puedo.

    Son mil excusas. Y así para cada una de las ideas, que iban a generar un cambio positivo y constructivo en nuestra vida, generamos un patrón de pensamiento que termina por volvernos a dejar exactamente en el mismo punto donde habíamos comenzado.

    Lo triste es que hay quienes se convencen de esto, de esa reflexión improductiva, la sostienen, la mantienen y se la llegan a creer, entonces no pasa nada en su vida, sino que tienen un cúmulo de frustraciones, leídas desde justificaciones válidas, según ellos, pero en realidad son un sin sentido.

    Entonces,
    • ¿Por qué te quejás?
    • ¿Te vas a quedar encerrado en tus ideas?
    • ¿Te vas a quedar encerrado en estas reflexiones improductivas?

    Date cuenta que no estás haciendo nada y seguís paralizado. ¿Realmente esto te gusta?

Back to Top ↑

Inline
Inline