Psicología del amor: 9 estudios que deberías conocer

Jose Manuel Garrido
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Nadie pondrá en duda que el amor es un sentimiento complejo, que abarca múltiples aspectos de la conducta y las emociones humanas y que por tanto se ve determinado por un buen número de variables (biológicas, sociales, culturales, psicológicas, religiosas…).

Esta circunstancia lo ha convertido en objeto de estudio de muchas áreas del saber humano, y la psicología ha sido probablemente una de las más prolijas en cuanto al número de investigaciones orientadas a su entendimiento, conformando con ello un cuerpo de conocimientos que podríamos llamar “Psicología del amor”.

Como consecuencia de este buen número de estudios se han obtenido conclusiones relevantes que deben ayudarnos a entender este complejo sentimiento desde la evidencia científica, y por tanto más allá de la creencia o la superstición. Aquí van algunas de ellas:

Palabras clave: Compañerismo y Comunicación

Según el primer estudio sobre el amor realizado en 2013 por la Universidad de Palermo (Argentina), la palabra “compañerismo” fue la más empleada para definir el amor en todos los sectores sociodemográficos evaluados, superando con mucho a términos como “afecto”, “comprensión” o “sinceridad”.

Por otra parte, en ese mismo estudio, la falta de comunicación fue considerada el principal obstáculo para que el amor esté presente o permanezca en una relación, por delante del egoísmo o la mentira, que fueron las siguientes causas de desamor.

Podríamos decir que una combinación de estas dos palabras clave garantizan una relación sólida y duradera, y aunque ya conocíamos la importancia de la comunicación en la relación de pareja, el compañerismo es un término algo más sorprendente para definir el amor en estos tiempos, al menos a mí me lo ha parecido.

Amor a primera vista

Se necesita tan sólo una quinta parte de un segundo para que los inductores químicos actúen sobre el cerebro cuando encontramos a esa persona especial.

Parece ser que en un primer momento miramos justo bajo los ojos en algún punto central de la cara. Se trata de una mirada de poco más de 200 milisegundos que nos pasa totalmente desapercibida y que podría ser el principio de algo importante.

Los estudios de neuroimagen sugieren que 12 áreas diferentes del cerebro están involucradas en este acto, de tal modo que al mirar o pensar en alguien que nos atrae, estas áreas liberan en el cerebro un cóctel de neurotransmisores (oxitocina, dopamina, vasopresina y adrenalina) que nos proporciona todo un mundo de sensaciones.

El amor romántico está sobrevalorado

Comentamos al principio que la característica principal del amor como sentimiento es su complejidad, y en consecuencia un estudio serio del mismo debe tener en cuenta sus diversas dimensiones.

En este sentido, el estudio ya mencionado de la Universidad de Palermo, arroja un interesante dato en cuanto a los “tipos de amor” que son considerados prioritarios para los sujetos objeto de estudio (en este caso argentinos; no sé si estimáis que pueda haber grandes diferencias con otras poblaciones).

La investigación concluye que el “amor familiar” es el más importante, seguido del “amor propio”, dejando en un tercer lugar poco esperado al “amor romántico” o de pareja, y aún más atrás al “amor pasional” o sexual. En este curioso “ranking de amores” los siguientes lugares son ocupados por el “amor social” y el “amor religioso”.

Parece evidente que los amores pasionales y románticos no son los únicos ni los más importantes tipos de amor a la hora de determinar la felicidad y el bienestar de las personas.

Amor y deseo, más cerca que lejos

El primer meta-análisis, realizado para examinar las diferencias entre el amor y el deseo sexual a nivel cerebral ha encontrado más coincidencias de las que cabría esperar inicialmente.

Los resultados del estudio realizado por Jim Pfaus mostraron que algunas redes neuronales sorprendentemente similares fueron activadas por el amor y por el deseo sexual, concretamente las regiones involucradas en la emoción, la motivación y los pensamientos de nivel superior.

Este hallazgo sugiere que el deseo sexual es algo más que una emoción básica, implicando la motivación dirigida a objetivos y la puesta en marcha de cogniciones más avanzadas.

Parece ser que las diferencias se centran más en la concreción del objeto de deseo, de tal modo que el deseo sexual podría entenderse como un sentimiento con un objetivo muy específico, mientras que el amor podría considerarse un estado con un objetivo más abstracto y menos dependiente de la presencia física de otra persona.

Besar no sólo ayuda a elegir

Dos nuevos estudios sobre los besos han encontrado que aparte de su sensualidad, los besos también nos ayudan a elegir a nuestras parejas y a mantenerlas.

En uno de estos estudios, las mujeres en particular valoraron el acto de besar como especialmente importante, considerando el beso como una forma eficaz de poner a prueba a un nuevo compañero.

Pero besar no sólo es importante en el inicio de la relación, también parece tener una gran relevancia en el mantenimiento de las parejas.

Los investigadores encontraron una clara correlación entre la frecuencia con que una pareja se besa en el largo plazo y la calidad de su relación. Curiosamente esta misma correlación no se observó con la frecuencia de las relaciones sexuales.

Las relaciones a larga distancia funcionan

Contrariamente a la creencia popular, las relaciones a larga distancia pueden funcionar, al menos a esa conclusión parecen llegar algunas investigaciones recientes, que incluso hablan de vínculos más estrechos en este tipo de relaciones.

En la Universidad de Cornell (EEUU) compararon una muestra de parejas que mantenían relaciones a distancia con parejas que se encontraban geográficamente cerca, y descubrieron que las parejas a distancia, pese a comunicarse con menos frecuencia, decían experimentar una mayor intimidad con su pareja, sintiéndose en consecuencia más cerca de ella emocionalmente.

Parece ser que son dos los factores que ayudan a mantener vivas las relaciones a larga distancia:

  • Se comparte con la otra persona información más íntima.
  • Se tiene una visión más idealizada de la pareja.

No es éste el único estudio que concluye que los sujetos que mantienen relaciones a distancia tienen niveles similares e incluso superiores de satisfacción que aquellos amantes que están geográficamente cerca.

Las nuevas relaciones exigen autorrealización

Las exigencias hacia el matrimonio o la relación estable han cambiado significativamente en los últimos años, según una nueva investigación dirigida por Eli Finkel (Northwestern University).

Mientras que hace unos años exigíamos de una relación estable que nos proporcionara seguridad y solidez, ahora parece ser que orientamos más las expectativas hacia la autorrealización y el crecimiento personal.

Por desgracia, ante estas nuevas demandas, las parejas no están invirtiendo el tiempo y el esfuerzo necesario para lograr que este crecimiento sea valorado como suficiente.

En este sentido el autor del estudio concluye: “En general, si quieres que tu relación te ayude a alcanzar la autorrealización y el crecimiento personal, es crucial invertir suficiente tiempo y energía. Si sabes que no podrás invertir el tiempo y la energía necesaria, entonces tiene sentido que ajustes tus expectativas para reducir al mínimo la decepción”.

El valor de las pequeñas cosas

Teniendo en cuenta que vivimos en un mundo altamente comercializado, que puede llevarnos a pensar en el amor puede ser comprado y vendido, vale la pena recordar que a menudo son las pequeñas cosas las que marcan la diferencia.

En este sentido, una reciente encuesta de más de 4.000 adultos del Reino Unido encontró que simples actos de aprecio o atención son a menudo los más valorados por el otro.

Llevar a tu pareja una taza de café a la cama, sacar la basura, preparar la cena o hacerle notar su atractivo, puede hacer mucho más por tu relación que una caja de bombones o un ramo de flores (¡aunque tampoco están de más!).

Amor es sinónimo de felicidad

“El amor se manifiesta en las personas como un sentimiento positivo que provoca felicidad y alegría en la inmensa mayoría de la población”. Esta es la principal conclusión del último de los estudios realizados al respecto por la ya mencionada Universdidad de Palermo (Argentina).

El estudio encuentra una relación directa entre los sentimientos de amor y felicidad, en la que ambos se retroalimentan, haciéndose crecer mutuamente.

A una conclusión similar llega el estudio realizado por el Instituto Millward Brown en una muestra española, que concluye: “El amor desbanca a la salud y se coloca, con una gran diferencia, como la prioridad de los españoles para ser felices“.

En base a estos datos parece apropiado concluir el artículo con una cita ad hoc de la escritora y divulgadora científica Alejandra Vallejo-Nágera:

“Uno de los atributos fundamentales del ser humano, básicos para su felicidad, es la capacidad para dar y recibir amor. Valorar al prójimo, compartir momentos con él y decirle con palabras y gestos “es bueno que existas”, “me importas”, “te quiero”.

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Resumen: Como sentimiento complejo, que abarca múltiples aspectos de la conducta y las emociones humanas, el amor ha recibido una atención especial como objeto de estudio.

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