La escritura expresiva como herramienta terapéutica

Jose Manuel Garrido
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Seguro que ya has oído hablar de la escritura expresiva. Durante los últimos 20 años, un buen número de estudios han demostrado los efectos beneficiosos que escribir acerca de los eventos traumáticos o estresantes experimentados en primera persona tiene sobre la salud física y emocional, tanto en poblaciones clínicas como en no clínicas.

El formato habitualmente utilizado en estos estudios ha consistido en pedir al sujeto que escriba sobre este tipo de eventos durante 15-20 minutos a lo largo de 3 a 5 días.

El resultado obtenido en la gran mayoría de estos estudios es una mejora significativa tanto física como psicológica en comparación con aquellos que escriben sobre temas neutrales.

Curiosamente, el impacto inmediato de la escritura expresiva es por lo general un aumento a corto plazo del estado de ánimo negativo y de los síntomas físicos en comparación con los controles, sin embargo, en el medio y largo plazo se ha encontrando evidencia de beneficios para la salud en términos de resultados evaluados objetivamente, así como en la percepción subjetiva de salud emocional.

¿Por qué funciona la escritura expresiva?

Aunque el mecanismo exacto por el cual la escritura expresiva aporta beneficios para la salud todavía no está claro, hay una serie de explicaciones posibles que se analizan a continuación, y que nos darán una idea de la complejidad de este mecanismo:

La catarsis emocional

Hay poco apoyo para la hipótesis inicial de que la escritura expresiva opera a través de un proceso de catarsis emocional o ventilación de sentimientos negativos. Escribir sólo acerca de las emociones asociadas con un trauma no es tan beneficioso como escribir conjuntamente sobre el evento y las emociones (Pennebaker y Beall, 1986).

Por otra parte, como se dijo anteriormente, la escritura expresiva resulta en un aumento inmediato del afecto negativo en lugar de un alivio inmediato de la tensión emocional, y los beneficios para la salud obtenidos no parecen estar directamente relacionados con la cantidad de emoción negativa o malestar que se expresa (Smyth, 1998).

La inhibición emocional y la confrontación

Hacer frente a las emociones inhibidas anteriormente puede reducir el estrés fisiológico que resulta de la inhibición, aunque parece poco probable que sea la única explicación.

La teoría de Pennebaker (1985) propone que la inhibición sirve como factor de estrés acumulativo en el cuerpo y se asocia con una mayor actividad fisiológica y la generación de pensamientos obsesivos o rumiatorios sobre el evento.

Hacer frente mediante la escritura a estas emociones inhibidas libera esa tensión fisiológica,  permitiendo además la integración cognitiva y una mejor comprensión de la situación traumática o estresora.

El procesamiento cognitivo

Un sistema computarizado de análisis de texto (Pennebaker y otros, 2001), fue diseñado específicamente para determinar si ciertos marcadores lingüísticos podrían estar asociados con mejoras en la salud.

El hallazgo más constante fue que, en el transcurso de la escritura, los participantes cuya salud mejoró habían utilizado más palabras relacionadas con emociones positivas, un número moderado de palabras vinculadas a emociones negativas y un mayor número de palabras relacionadas con el procesamiento cognitivo de la experiencia (palabras como “comprender” o “darse cuenta” y palabras causales como “porque”).

Los resultados sugieren que el desarrollo de una narrativa coherente ayuda a reorganizar y estructurar la memoria traumática, lo que resulta en esquemas internos más adaptativos.

La exposición

La ya conocida eficacia de la exposición prolongada como tratamiento para el estrés post-traumático, ha llevado a pensar que la escritura expresiva puede producir la extinción de las respuestas emocionales negativas mediante la escritura repetida de los recuerdos traumáticos (Lepore et al, 2002).

Aunque se trata de una hipótesis que ha obtenido resultados contradictorios, perece existir evidencia suficiente de que algunos de los beneficios de la escritura expresiva pueden ser el resultado de la exposición repetida a las experiencias emocionales negativas.

La escritura expresiva en la práctica clínica

La escritura expresiva se ha estudiado principalmente en entornos de investigación cuidadosamente controlados, con resultados que en muchos casos pueden generalizarse más allá del laboratorio.

Pero además, y teniendo a su favor su gran simplicidad, la escritura expresiva parece tener un gran potencial como herramienta terapéutica en diversos entornos clínicos o como un medio de autoayuda, ya sea por sí misma o como complemento a las terapias más tradicionales (más recomendable).

En esta línea, ya se han obtenido resultados prometedores usando tareas de escritura basadas en el correo electrónico (Sheese et al, 2004), como intervención de base para el tratamiento del estrés post-traumático (Lange et al, 2000) y en intervenciones con parejas que superan una infidelidad (Snyder et al, 2004).

Parece claro que la aplicación cada vez más extendida de la escritura expresiva en la práctica clínica irá aportando nuevos datos y evidencias que nos ayudarán a entender los mecanismos que subyacen a su evidente impacto sobre la salud física y emocional.

Límites y precauciones

Como ya se ha dicho, parece más razonable el uso de la escritura expresiva como complemento a otras técnicas en el contexto de una intervención terapéutica más amplia, no debiendo sustituir al tratamiento médico o psicológico adecuado.

Por otra parte, también se comentó que la escritura expresiva se asocia generalmente con un aumento inmediato de los afectos negativos. Esta angustia a corto plazo no parece sin embargo ser perjudicial ni plantear un riesgo a largo plazo para los pacientes.

Se recomienda informar a los pacientes que pueden dejar de escribir en cualquier momento, si así lo desean, y que las sesiones de escritura no deberían superar inicialmente los 20 minutos, aunque pueden optar por seguir escribiendo una vez que se acabe el tiempo si fuera factible.

Pese a estas precauciones, que deben tenerse en cuenta, el gran número de estudios llevados a cabo hasta la fecha evidencian que la escritura expresiva es razonablemente segura para los participantes, incluso si no llegan a obtenerse beneficios específicos.

La escritura expresiva como herramienta terapéutica Jose Manuel Garrido
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Resumen: Trasladar a la práctica clínica los evidentes beneficios que la escritura terapéutica aporta a la salud física y mental es un reto y una oportunidad que se nos presenta como psicólogos.

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