Cómo hacer que la procrastinación trabaje para ti

Jose Manuel Garrido
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Lo interesante de la procrastinación es que por lo general lo comparamos con “ser perezoso” o “perder el tiempo”, de tal modo que lo vemos como un rasgo muy negativo que debe ser evitado.

La esencia de la procrastinación está en no hacer lo que piensas que deberías estar haciendo, una contorsión mental que sin duda explica el gran número de problemas mentales que este hábito provoca. Y esto es lo más desconcertante acerca de la procrastinación: aunque parece involucrar la evitación de tareas desagradables, por lo general no hace feliz a la gente.

Un estudio reciente sobre la dilación de tareas mostró que el 65 % de los estudiantes encuestados sabían que la procrastinación los haría infelices y por tanto querían evitarla.

Podría ser, sin embargo, que la procrastinación en realidad pueda ayudarnos a ser más productivos, y tal vez no sea tan mala, después de todo. Ya hablamos de ello en el reciente artículo La procrastinación no se cura: posponer puede ser útil. Hoy vamos a ver algunas estrategias útiles para sacar provecho de este hábito controvertido.

Comienza con algo pequeño

Muy a menudo trabajar en nuestros proyectos más importantes puede ser tan aterrador y abrumador (debido a nuestra propia exigencia) que tenemos que desistir.

Se sugiere como alternativa trabajar en tareas pequeñas que pueden crecer hasta convertirse en grandes proyectos, o empezar poco a poco y trabajar hasta llegar a las tareas más importantes.

También podemos colaborar con otros de tal modo que nuestro papel sea más pequeño, y la exigencia por tanto menor, que si afrontamos el proyecto en su totalidad, siendo aún partícipes de un trabajo que consideramos  importante.

Aprovecha tu lista de tareas pendientes

El uso de la estrategia de la dilación estructurada de John Perry que ya expusimos en el artículo mencionado anteriormente, supone agregar a la parte superior de tu lista tareas que parecen tener plazos urgentes o aparentan ser increíblemente importante, pero, de hecho, son tareas que o bien dejarás con total seguridad para más tarde o no las harás jamás.

La parte difícil es conseguir convencerte a ti mismo que estas tareas son importantes y difíciles, de tal modo que decidas completar otras tareas de tu lista con el fin de evitarlas. Si puedes implementar con éxito esta estrategia, estarás en el buen camino de hacer más cosas y ser un procrastinator productivo.

Establece límites

El novelista y guionista Raymond Chandler entendía sus propias tendencias hacia la dilación y también los límites que deben utilizarse para ayudarse a uno mismo a conseguir sus objetivos. Utilizó una estrategia para obligarse a escribir, dedicando un tiempo a escribir todos los días. Para ello siguió dos reglas básicas:

– No tienes que escribir.
– No puedes hacer nada más.

Con el fin de evitar el tedio de la inactividad sentado durante cuatro horas al día, se convirtió en un escritor muy productivo.

Chandler explicó cómo esta misma estrategia puede aplicarse a los niños en la escuela: “Si consigues que los alumnos simplemente se comporten, aprenderán algo sólo para no aburrirse”.

Aumenta tus compromisos

Los procrastinadores a menudo tratan de reducir sus compromisos, con la esperanza de que con menos cosas que hacer, realmente van a hacer más cosas. Sin embargo, esto elimina la fuente más importante de motivación para el procrastinador, por la simple eliminación de cualquier posibilidad de elegir entre tareas importantes y no importantes.

Con sólo unas pocas tareas en tu lista, la alternativa más probable será postergar para no hacer nada, un modo muy poco eficiente y productivo de manejar la tendencia a postergar.

La conclusión que podemos extraer es que al parecer la procrastinación no es tan rara como puede creerse, ni es necesariamente una mala cosa. Si aprendemos a lidiar con con nuestra tendencia casi natural a posponer las cosas, podemos llegar a convertirnos en personas más eficaces y productivas.

¿Cuáles son tus hábitos de procrastinación? ¿Has encontrado una buena manera de superarlos? Déjanos un comentario.

¿La procrastinación está en los genes?

Al parecer algunas personas están genéticamente predispuestas a dejar las cosas para el último momento. Los investigadores de la Universidad de Colorado han descubierto que algunas personas tienden a distraerse con mayor facilidad que otras.

Del mismo modo, algunas personas tienen más probabilidades para desarrollar tendencias impulsivas, existiendo una clara correlación entre ambos rasgos. No obstante, un procrastinador no tiene por qué ser siempre una persona impulsiva.

Cómo hacer que la procrastinación trabaje para ti Jose Manuel Garrido
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Resumen: ¿Es posible utilizar a nuestro favor un hábito a priori tan improductivo como la procrastinación? Este artículo propone algunas estrategias.

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