Tartamudez o disfemia: Todo lo que aún no sabes y una guía para padres

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La tartamudez, también llamada disfemia o tartamudeo, es un trastorno del habla que se caracteriza por la repetición involuntaria de sonidos o sílabas y el bloqueo o la prolongación de los mismos. Estas interrupciones alteran el ritmo y la fluidez del habla y, a veces impiden una comunicación eficaz, con consecuencias muy negativas para la confianza y la autoestima de la persona afectada.

Un 1 por ciento de los adultos y un 5 por ciento de los niños entre los dos y los cinco años tartamudea. Según los últimos estudios sobre prevalencia, en los países occidentales el tartamudeo es de tres a cuatro veces más común en niños que en niñas.

Las personas con disfemia suelen tener una dificultad consistente cuando se enfrentan a ciertas palabras: las que comienzan con consonantes, las palabras iniciales de ciertas frases, las palabras con contenido (nombres, verbos, adjetivos), en contraposición a términos como pronombres y preposiciones, y las palabras que tienen varias sílabas.

Dado que estos son los mismos tipos de palabras que producen también errores y vacilaciones en personas que no presentan el trastorno, parece que hay algún vínculo entre el tartamudeo y las disfluencias consideradas normales.

Causas de la tartamudez

A pesar de que existen numerosos estudios sobre la disfemia, los resultados de los mismos están lejos de ser unánimes y concluyentes. Se han propuesto un gran número de teorías para explicar el origen y la naturaleza de la tartamudez, que van desde la premisa de la existencia de daños difusos en el sistema nervioso, a la opinión de que solo un desajuste psicológico es el causante.

Aun no estando claras las causas de la tartamudez, varios factores han sido identificados en diferentes estudios. Por ejemplo, el tartamudeo tiende a darse en más de un miembro de la familia, lo que indica que la genética puede contribuir en parte a su desarrollo. Esta predisposición genética se ha observado en muchos estudios, con evidencia de una tendencia hereditaria de hasta el 40 por ciento de los sujetos estudiados.

Es también una evidencia que las personas que están genéticamente predispuestas al tartamudeo pueden ser más susceptibles a los factores ambientales y psicológicos que lo desencadenan, como el estrés o la excitación, que las personas que no tienen este tipo de antecedentes familiares.

Algunos expertos por su parte insisten en que la tartamudez no es un solo trastorno, sino que comprende varias patologías con diferentes causas. De acuerdo con tales puntos de vista, la ocurrencia familiar del tartamudeo representa una combinación de la aparición de disfluencias no patológicas con una tendencia genética a desarrollar el trastorno.

Aunque la imitación de otra persona que tartamudea o el ambiente familiar en el que se desarrolla pueden ser fundamentales a la hora de adquirir el hábito, las explicaciones puramente psicológicas que hacen hincapié en cómo las actitudes de los padres influyen en la formación de este trastorno, no revelan sin embargo por qué muchos niños que tartamudean tienen hermanos con un habla perfectamente normal.

Tipos de disfemia

En base a los estudios comentados se han descrito tres formas primarias de disfemia: la vinculada al desarrollo, la neurógena, y la psicógena.

El tartamudeo vinculado al desarrollo se produce en los niños más pequeños, y por lo general se manifiesta cuando el niño está aprendiendo a hablar y por tanto carece aún de las habilidades necesarias para expresarse a través del habla. En este caso el tartamudeo puede ser precipitado por la emoción, el estrés o la excitación. Para la mayoría de los niños se trata de una dificultad temporal que se soluciona en los primeros años de vida.

La disfemia neurógena se define por anormalidades en la conexión entre el cerebro y las células nerviosas y músculos que controlan el habla. Esta forma de tartamudeo se asocia con un daño cerebral difuso en la zona motora del habla. El daño en esta zona se puede producir como resultado de apoplejías u otras formas de trauma cerebral, o en casos mas raros como resultado de defectos congénitos del cerebro.

En cuanto al tartamudeo psicógeno es una condición poco frecuente que parece ocurrir casi exclusivamente en personas que han sufrido un trauma emocional grave o que tienen un historial de trastornos psiquiátricos. Esta forma de tartamudeo se caracteriza principalmente por la rápida repetición de las sílabas iniciales de determinadas palabras.

Tratamiento de la disfemia

Entre el 75 y el 80 por ciento de los niños que tartamudean se recuperan espontáneamente. La recuperación es probablemente el resultado de un conjunto de factores, como el aumento de la autoestima, la aceptación del problema, y la consiguiente relajación. Cuando el tartamudeo persiste, probablemente requerirá el diagnóstico y posterior tratamiento por un profesional del habla y del lenguaje.

El tratamiento de la tartamudez no es fácil, requiere de habilidad y conocimientos específicos por parte del terapeuta, y un gran compromiso por parte del sujeto afectado y de su familia. No existe una cura médica considerada eficaz para la disfemia.

Es importante hacer notar que en el ámbito clínico ya no se aspira a una “cura” de la tartamudez a través de un enfoque etiológico o causal. En lugar de centrarse en las causas subyacentes, actualmente el objetivo más común es hacer que el paciente se libere del problema a través de una terapia sintomática.

Durante un tiempo se esperaba que los nuevos psicofármacos (ansiolíticos principalmente) podrían facilitar y acelerar la recuperación de la tartamudez, pero hasta el momento no se han obtenido resultados destacables. No obstante, al margen de la farmacología se han desarrollado varios enfoques terapéuticos orientados a mejorar la producción del habla de la persona afectada.

El enfoque típico a la hora de abordar este trastorno con ciertos visos de eficacia es un programa psicoterapéutico orientado a reducir o estabilizar los problemas emocionales de base, con el apoyo de diversas técnicas de tipo cognitivo-conductual orientadas a la reconducción del hábito.

Está ampliamente aceptado que el paciente debe adquirir una mejor adaptación a los problemas vitales, desarrollando al mismo tiempo cierto control sobre los síntomas y los miedos asociados a su dificultad. El pronóstico por tanto va a depender en gran medida de la motivación y la perseverancia del paciente.

Cómo prevenir la tartamudez

La prevención de la tartamudez pasa inevitablemente por un eficaz asesoramiento a los padres. El discurso normal e inmaduro de muchos niños que comienzan a hablar se caracteriza por presentar ciertas disfluencias esperables como vacilaciones, repeticiones de sílabas, bloqueos o pausas entre palabras.

Algunos padres poco informados castigan estos signos normales del desarrollo del habla con advertencias, castigos o prohibiciones innecesarias y exageradas. En algunos niños, esta interferencia parental asocia las disfluencias normales con sentimientos de inseguridad y temor, que tienden a hacer que el niño desarrolle un verdadero problema de tartamudez.

Muchas investigaciones se han dedicado a demostrar cómo esta actitud de los padres puede incluso resultar en una probable etiología para un cierto tipo de tartamudeo, que podría prevenirse mediante una adecuada orientación de las familias.

Por este motivo consideramos de vital importancia la publicación y difusión de guías para padres como las que a continuación proponemos para su descarga.

Una guía para padres

La mejor manera de presentar esta guía es recurrir a la propia introducción realizada por su autora, la psicóloga clínica Alicia Fdez-Zúñiga:

“Con esta guía se pretende ofrecer información clara para los padres que estén preocupados por la forma de hablar de su hijo, porque repite, vacila o se atasca al hablar. Esta guía le ayudará a evitar sentimientos de ansiedad, culpa o temor, que muchas veces aparecen al ver que a su hijo le cuesta trabajo hablar”.

Se trata de un documento muy bien estructurado, publicado por la Fundación Española de la Tartamudez (TTM), en el que se realiza un recorrido por las diferentes variables que pueden ser relevantes a la hora de que los padres puedan enfrentarse a este tipo de situaciones con total seguridad y confianza.

Puedes descargar la guía en formato PDF al píe del artículo.

Curiosidades sobre la tartamudez

A lo largo de la historia un buen número de personas consideradas de éxito se han visto afectadas por la tartamudez en la infancia o en la edad adulta.

Entre ellos escritores, oradores y actores, que no por ello han perdido la oportunidad de alcanzar sus objetivos vitales, y que en muchos casos han convertido esta dificultad en el motor de sus historias de éxito.

Entre estas celebridades se encuentran escritores como el inglés Lewis Carroll, nobles como el rey Jorge VI (no puedes perderte la premiada película “El discurso del Rey”), los actores Bruce Willis y Anthony Hopkins, o el político y orador Winston Churchill.

Bloodstein, O.: (1995). A Handbook on Stuttering. San Diego, CA: Singular Publishing Group.

Rodríguez Morejón, A. :(2003) La tartamudez naturaleza y tratamiento. Ed. Herder. Barcelona.

Imagen cortesía de Pixabay

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Resumen: Disfemia o tartamudez son dos modos de referirse a un trastorno del habla que se caracteriza por la repetición o prolongación de sonidos, sílabas o palabras, o por frecuentes bloqueos que interrumpen el flujo normal de la comunicación verbal.

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