Trastorno de pánico: Qúe me está pasando y cómo hacerle frente (+Guía descargable)

Mayte Salas Álvarez
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Increíble, lo que ha aumentado en los últimos años la cantidad de personas que sufren problemas de ansiedad, concretamente pánico-agorafobia. En casos graves, el pánico y la agorafobia es un problema mucho mayor que el de quienes tienen ansiedad, simplemente, son incapaces de abandonar sus casas, comer en público y viajar en transportes públicos.

La incapacitación causada por el pánico se sitúa en un continuo desde una mínima restricción de conductas, haciendo que la vida de una persona sea un sufrimiento, hasta una privación completa para la persona de todo lo que hace que la vida valga la pena vivirla.

¿Qué es un ataque de pánico?

Aparición repentina de una gran carga de ansiedad. Temes que ocurran desgracias muy dramáticas y personales: morir, tener un ataque al corazón, volverte loco, perder el control, ahogarte, desmayarte,…. A la vez, notas sensaciones fisiológicas desagradables: taquicardia, falta de oxígeno, dolor, tensión en el pecho, mareo, sudor, temblores… En estas condiciones quieres librarte del malestar y tu reacción será buscar ayuda y seguridad; cualquier cosa que reduzca la crisis.

Tener un ataque de pánico aislado, es una experiencia normal para la mayoría, no es un trastorno psicológico. Pero si los ataques de pánico se repiten con cierta frecuencia o hay un miedo persistente a tenerlos, hablamos de trastorno de pánico y, ahí sí nos encontramos ante un problema psicológico.

Si sufres este trastorno, y debido al intenso miedo a sufrir una nueva crisis, evitas situaciones donde pueda ser difícil o socialmente embarazoso conseguir ayuda y/o escapar. En este caso, hablamos también de agorafobia. Como resultado, tu vida puede quedar fuertemente limitada.

Algunas de las situaciones más temidas son: Hacer colas, meterse en lugares concurridos, alejarse de casa, conducir, usar transportes públicos…

Comprende tu ataque de pánico

Si lo has sufrido, hasta ahora has vivido el pánico y la agorafobia como algo inevitable e imprevisible. Es el momento de que empieces a ordenar y comprender los distintos ingredientes. El pánico, como cualquier conducta humana, tiene tres elementos interrelacionados:

El pensamiento

Pensamientos e imágenes que aparecen en tu mente en ese momento. Tienen en común, la absoluta certeza de que algo terrible va a ocurrir irremediablemente. Estás convencido de que algo catastrófico de tipo físico o mental va a sucederte. Son pensamientos automáticos o involuntarios, aparecen sin que desees tenerlos voluntariamente.

Las sensaciones físicas

Sensaciones físicas que notas durante el ataque. Cada persona tenemos un patrón de activación fisiológico personal e incluso, en diferentes ataques, puedes notar variaciones tanto en el tipo como en intensidad.

La conducta voluntaria/motora

Lo que hacemos voluntariamente durante la crisis. El objetivo es buscar seguridad y reducir el pánico. Cada persona busca unas estrategias: conductas de escape, ya que la persona “escapa” de la situación o del malestar haciendo algo voluntariamente.

A la vez que el problema crece y el miedo aumenta, aparte de las conductas de escape, desarrollas lo que se llaman conductas de evitación que consisten en no afrontar las situaciones o actividades, que crees que te van a provocar la crisis de pánico, bien porque lo sufriste en ocasiones parecidas, o porque temes que te pueda suceder allí.

Tipos de ataques de pánico

Según el tipo de estímulo que lo provoca podemos clasificar los ataques de pánico en:

  • Ataque de pánico en una situación de agorafobia: Ataque previsible provocado por estímulos externos (muchedumbre, montar en un autobús,…).
  • Ataque de pánico previsible en una situación segura: la persona predice que va a tener un ataque por estar teniendo mucha activación emocional (enfadado, nervioso,…).
  • Ataque de pánico imprevisible en una situación segura: La persona se encuentra en un sitio seguro. En estos casos, el estímulo disparador es interno.
  • Ataque de pánico por anticipación: Al día siguiente, estando en casa en las mismas condiciones piensas “¿y si me diese de nuevo?”, aparece el malestar y todo se repite como el día anterior. La profecía se ha cumplido.

Cómo se desencadenan los ataques de pánico

Notas sensaciones (estímulo interno fisiológico: taquicardia,…), de inmediato crees que algo malo te va a suceder (respuesta cognitiva), lo que te provoca sensaciones fisiológicas de ansiedad (respuesta fisiológica), y se van entremezclando estas dos respuestas (ataque de pánico), hasta que la persona finaliza la secuencia “poniéndose a salvo” (respuesta motora), lo que produce alivio y seguridad momentánea.

Las respuestas de escape y evitación, además de producir alivio, nos provocan dos nuevos aprendizajes:

1º- Enseña a repetir y aprender este tipo de conductas.

2º- Reafirma más la creencia de que la situación es realmente peligrosa, con lo que en el próximo enfrentamiento el miedo será aún mayor.

Las conductas de escape y evitación, pese a que logran un alivio momentáneo, son la principal causa de que la persona siga sufriendo el pánico y/o la agorafobia.

10 Reglas de oro contra las crisis de pánico

  1. Recuerda: lo que sientes es solo la exageración de las reacciones normales al estrés.
  2. Tu reacción no es mala ni peligrosa, solo desagradable. Nada peor te puede pasar.
  3. No añadas pensamientos alarmantes sobre lo que está pasando o te pudiera ocurrir.
  4. Céntrate en lo que le pasa a tu cuerpo en éste momento, no en lo que temes que le podría ocurrir.
  5. Espera a que pase el temor. No luches contra él. Acéptalo. Quédate quieto, no pidas ayuda ni intentes escapar.
  6. Cuando dejes de pensar cosas catastróficas, el temor desaparecerá por sí solo.
  7. Aprende a afrontar el miedo, no a evitarlo. Esta es una oportunidad para progresar.
  8. Piensa en lo que has progresado hasta ahora y en lo satisfecho que estarás cuando superes este momento.
  9. Cuando empieces a sentirte mejor, piensa un plan para hacer después.
  10. Preparado para continuar con tu rutina, comienza con una sonrisa de satisfacción.

Nota del Editor: Una guía para profesionales

Escrita por el psicólogo Fabián Maero (especialista en terapias contextuales) y auspiciada por Psyciencia, ofrecemos para su descarga esta breve pero excelente Guía práctica para profesionales de la salud.

Después de hacer un recorrido por la definición del trastorno, su etiología y prevalencia, el documento plantea un protocolo estructurado de evaluación e intervención que sin duda te resultará de gran ayuda.

Puedes descargarla desde aquí.

Trastorno de pánico: Qúe me está pasando y cómo hacerle frente (+Guía descargable) Mayte Salas Álvarez
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Resumen: El pánico es un trastorno con alta presencia en la población general. Una adecuada evaluación, junto con tratamientos basados en exposición permiten terapias eficaces y una recuperación de la funcionalidad de la persona afectada.

3.5

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Opinión del lector: 4.2 (9 votes)

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  • Seneca

    Haber,por un lado decís que el pánico es una gran descarga de ansiedad,como salida de la nada y por otro que es el resultado de la interpretación de ciertas sensaciones en principio ambiguas.O es una cosa o es la otra.No cofundais y eliminar de una puñetera vez lo de trastorno mental.Por otro lado habláis de evidencias científicas sobre la depresión,no se lo que entendemos vosotros por ciencia pero si vais por lo de la química cerebral volvéis a confundir a las personas.El texto sobre. El pánico está plagiado de un libro de autoayuda editado hace quince años por dos buenos y honestos psicólogos valencianos.

    • Psicóloga Mayte Salas

      Querido lector, a ver, en primer lugar agradecerte que inviertas tu tiempo en leer mi artículo. Por un lado, aclararte que la gran descarga de ansiedad, no saldría de “la nada”, como comento en mi escrito, tiene factores desencadenantes tanto internos como externos. Pongamos como ejemplo un caso que tuve, te encuentras conduciendo y pasas un túnel, ese día te encuentras bastante nervioso, no has dormido bien y tienes problemas, mientras pasas el tramo ves como un camión de grandes dimensiones intenta adelantarte, y compruebas que no hay espacio para tal adelantamiento y prevees un peligro, el cuerpo responde adaptativamente con gran descarga de adrenalina y cuando el camión te ha adelantado ya, notas tus pulsaciones a mil y un gran peso en el pecho debido al momento de nervios sufrido, te empiezas a encontrar mal y te ves incapaz de continuar conduciendo. Paras el vehículo en una situación que consideras de riesgo y ves como más camiones se acercan hacia tí y te rebasan a plena velocidad. Sufres tu primera crisis aislada de ansiedad (ésto no es aun el trastorno), hasta que se te pasa e intentas pasar el túnel. Hasta aquí el factor desencadenante fue la situación de peligro que acabas de sufrir, el problema es que a partir de éste hecho tu cerebro y con ello tu cuerpo se ponen alerta en las siguientes situaciones en las que te veas en la necesidad de atravesar un túnel conduciendo, y cuando ves que te aproximas, temes que te vuelva a suceder lo mismo y tus pulsaciones se disparan, (desencadenante interno), sin situación de peligro la crisis se repite. Así tu cerebro se condiciona a situaciones futuras similares que dispararan la crisis sin motivo de peligro real, cuando ésto sucede y tienes miedo de volver a coger el coche, ya estamos hablando de un Trastorno de pánico, que impide al sujeto continuar con su vida normal.
      Por otro lado, con lo que respecta a mi texto, te comento que es lógico que otros autores toquen el mismo tema, las posibles causas al respecto y modo de paliarlas, ya que es un trastorno incluído en el DSM V, y que todos los profesionales conocemos y podemos comentar, con lo que difícilmente, las explicaciones y pautas de ayuda sean diferentes entre unos y otros, lo cual no significa que ninguno de nosotros nos otorguemos el mérito de haber sido los pioneros en tales pautas, que como te comento son las generales.
      Espero haberte aclarado tus dudas, y estaré encantada de contestarte a cualquier otra que te surja, ya que las críticas siempre son constructivas y nos permiten crecer y mejorar.

      Un saludo

  • Psicóloga Mayte Salas

    Querido lector, a ver, en primer lugar agradecerte que inviertas tu tiempo en leer mi artículo. Por un lado, aclararte que la gran descarga de ansiedad, no saldría de “la nada”, como comento en mi escrito, tiene factores desencadenantes tanto internos como externos. Pongamos como ejemplo un caso que tuve, te encuentras conduciendo y pasas un túnel, ese día te encuentras bastante nervioso, no has dormido bien y tienes problemas, mientras pasas el tramo ves como un camión de grandes dimensiones intenta adelantarte, y compruebas que no hay espacio para tal adelantamiento y prevees un peligro, el cuerpo responde adaptativamente con gran descarga de adrenalina y cuando el camión te ha adelantado ya, notas tus pulsaciones a mil y un gran peso en el pecho debido al momento de nervios sufrido, te empiezas a encontrar mal y te ves incapaz de continuar conduciendo. Paras el vehículo en una situación que consideras de riesgo y ves como más camiones se acercan hacia tí y te rebasan a plena velocidad. Sufres tu primera crisis aislada de ansiedad (ésto no es aun el trastorno), hasta que se te pasa e intentas pasar el túnel. Hasta aquí el factor desencadenante fue la situación de peligro que acabas de sufrir, el problema es que a partir de éste hecho tu cerebro y con ello tu cuerpo se ponen alerta en las siguientes situaciones en las que te veas en la necesidad de atravesar un túnel conduciendo, y cuando ves que te aproximas, temes que te vuelva a suceder lo mismo y tus pulsaciones se disparan, (desencadenante interno), sin situación de peligro la crisis se repite. Así tu cerebro se condiciona a situaciones futuras similares que dispararan la crisis sin motivo de peligro real, cuando ésto sucede y tienes miedo de volver a coger el coche, ya estamos hablando de un Trastorno de pánico, que impide al sujeto continuar con su vida normal.
    Por otro lado, con lo que respecta a mi texto, te comento que es lógico que otros autores toquen el mismo tema, las posibles causas al respecto y modo de paliarlas, ya que es un trastorno incluído en el DSM V, y que todos los profesionales conocemos y podemos comentar, con lo que difícilmente, las explicaciones y pautas de ayuda sean diferentes entre unos y otros, lo cual no significa que ninguno de nosotros nos otorguemos el mérito de haber sido los pioneros en tales pautas, que como te comento son las generales.
    Espero haberte aclarado tus dudas, y estaré encantada de contestarte a cualquier otra que te surja, ya que las críticas siempre son constructivas y nos permiten crecer y mejorar.

    Un saludo

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