¿Es el autismo cosa de chicos?

Brais Romanos Díaz
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¿Es el trastorno de espectro autista “cosa de chicos”? Como muchos aspectos en la vida, es plausible suponer que existe una perspectiva sesgada en cuanto al género y los trastornos del neurodesarrollo.

Hoy en día estamos diagnosticando con herramientas validadas con muestras de género masculino, concluimos y acatamos sin cuestionarnos los estudios clásicos del autismo (La teoría de la Androgínia de Simon Baron-Cohen, de la cual no hay replicabilidad, y que dice que se encuentran mayores niveles de testosterona en sujetos autistas). Ahora bien ¿Por qué necesitamos preguntarnos si la prevalencia es mayor en hombres que en mujeres?

Si nos basamos en estudios de neuroimagen las diferencias en áreas cerebrales  entre el cerebro masculino y el femenino son de sobra conocidas (en el cerebro femenino está más desarrollada la zona del cerebro que se encarga de la interacción social, que abarca aspectos como el lenguaje).

Teniendo en cuenta esta realidad, existe otra relacionada en el TEA que se pasa por alto en los estudios sobre este trastorno y por tanto en la detección. Esta realidad no es otra que la existencia del “cerebro femenino” en el TEA, en contraposición al aceptado cerebro masculino de los estudios en autismo.

Existen una serie de características que diferencian o dan matices distintos en el diagnóstico del TEA en función del género, matices que pueden ser pasados por alto e incluso ser encubiertos por otros diagnósticos, de los que hablaré más adelante.

Durante la infancia de una mujer con TEA, concretamente Asperger, en algunos aspectos desean ser niños, no en un sentido de identidad sexual, sino por una simple y llana comodidad: ven en la vida del niño más calma, sobre todo por alteraciones sensoriales, ya que por las características del cerebro de la mujer la hipersensibilidad sensorial en esta población está más acusada.

También existen menos estereotipias en mujeres que en hombre, de hecho, en la adolescencia son capaces de camuflarlas mejor y tienen mejor motricidad fina (escritura). Apenas se dan ecolalias, se da un uso menor de alineación de juguetes (muy típico en niños autistas) y existe el juego simbólico en niñas con TEA.

También se da más relación con iguales, lo que puede entrar en contraposición con sus dificultades para la inhibición emocional, ya que durante los enfados las niñas con TEA tienden a “explotar”, perdiendo más el control que los niños con TEA, por ello algo muy importante es trabajar la autorregulación emocional.

A continuación dejo los datos de un cuestionario elaborado por la psicóloga María Merino, pasado a 211 mujeres que dudaban si podían estar enmarcadas en el espectro autista:

  • El 33% de las encuestadas manifiestan haberse sentido deprimidas. Un 30% manifestaron ansiedad. Un 23% fobia social, como vemos es un porcentaje relativamente bajo. También manifiestan haber padecido algún trastorno de la conducta alimentaria, del cual es muy común hacer un diagnóstico equivocado en esta población.
  • Un 30% se identificaban con los chicos.
  • Un 60 % usó como estrategia de aprendizaje la observación sin participación.
  • En cuanto a los intereses, la música está a un 66% (aunque a un 77% manifiestan no gustarles la misma música que a niñas de su edad), escribir en un 50 % (un 53% considera que es su punto fuerte) y la psicología en un 30%. Indicadores de alta creatividad.
  • Perciben mucho las injusticias sociales (61 %).
  • En cuanto al enfado, un 55% reaccionan “explotando”, un 50% manifiesta bloqueo, y un 18% pide perdón. Esto indica que si la paciente con TEA considera que se le ha fallado, casi seguro que habrá que cambiar de terapeuta, pues si se falla una vez, es imperdonable para ella.
  • Las dificultades que manifiestan son jugar en grupo (62%) y hablar en público (60%).
  • A la pregunta de “¿Cuándo dices que tienes TEA, cómo reacciona la gente? Sólo un 11% indican que le creen.

A la vista de los resultados, se hace de notar que el autismo en mujeres tiene sus propias características, algo que dificulta el diagnostico actual.

Estos porcentajes no son anecdóticos, así que como la Psicología es ciencia y por tanto es susceptible a cambios, esperemos que con el tiempo nos acerquemos un poco más a hacer diagnósticos fiables y acordes a la sintomatología individual y propia de cada persona.

La interacción social en chicas con Asperger

Una de las razones que dificulta el diagnóstico del Síndorme de Asperger en las chicas podría ser su patrón de interacción social.

Según Attwood (2007), las chicas con Asperger aprenden la imitación social observando a otros niños y copiándolos, lo que puede enmascarar los síntomas del Síndrome de Asperger.

Las niñas aprenden de este modo a disimular en situaciones sociales empleando un gran esfuerzo para pretender encajar.

Según este autor, este camuflaje de confusión social puede retrasar el diagnóstico de este Síndrome en mujeres hasta en 30 años.

Imagen libre de derechos cortesía de pixabay.com

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¿Es el autismo cosa de chicos? Brais Romanos Díaz
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Resumen: El autismo en mujeres tiene sus propias características, lo que en determinados casos puede llegar a dificultar un diagnostico preciso.

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