Mecanismos de defensa y discapacidad

Vanessa Fuentes
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Actualmente tanto dentro como fuera del ámbito de la psicología, se tiende a hablar cada vez más de los mecanismos de defensa que adoptan las personas para evitar o protegerse de situaciones o acciones no deseadas.

Pero, ¿qué es un mecanismo de defensa? ¿y cuáles aparecen en el ámbito de la diversidad funcional o discapacidad?.

Son dos preguntas que intentaremos dar luz deforma llana para poder llegar a la reflexión de que todos en algún momento de nuestro camino vital hemos utilizado o nos hemos acogido a un mecanismo de defensa, puede que incluso sin darnos cuenta.

Como ya hemos incidido en el primer párrafo, el término mecanismo de defensa proviene de la corriente psicoanalista freudiana, el cual el mismo Freud definió como técnicas del inconsciente y automáticas, encargadas de disminuir las consecuencias de acontecimientos demasiados intensos o no deseados, para que la persona pueda continuar con sus funciones.

En otras palabras, son acciones y comportamientos que adoptamos de forma inconsciente para evitar o disminuir situaciones o sentimientos incomodos o no deseados.

Existe una serie de mecanismos de defensa que Freud describió en su momento como:

  • La condensación, es la unión de varios significados en un único símbolo.
  • El desplazamiento, se desprende de los sentimientos asociados a un hecho o persona, adjudicándolos a otro hecho o persona.
  • La disociación, olvidar situaciones o pensamientos que serían dolorosos.
  • La formación reactiva, se enmascara la aparición de un pensamiento doloroso, sustituyéndolo por otro más agradable.
  • La negación, se niegan o evitan aspectos evidentes de la realidad.
  • La proyección, sentimientos o ideas estresantes, son proyectados hacia otras personas cercanas.
  • La racionalización, se sustituye algo real que no es deseado, por otra cosa más agradable.
  • La represión, borrar situaciones o pensamientos que serían dolorosos si se mantuvieran en el consciente.
  • La sublimación, canalizar el impulso hacia otro más agradable.
  • La regresión, se retoman acciones infantiles como chuparse el dedo por celos.
  • El aislamiento, donde se separan los recuerdos de los sentimientos para soportar los hechos.

Como veremos a continuación, algunos de éstos aparecen frecuentemente en el ámbito de la discapacidad, tanto en la persona con diversidad funcional como en las personas de su entorno más próximo como familia, amigos o cuidadores.

Así es habitual observar mecanismos como la negación o el racionamiento por parte del entorno de la persona como signo de sobreprotección hacia la misma. Un ejemplo de ello sería cuando no dejan a esa persona ir algún sitio o realizar una actividad por ella misma por temor a que le pase algo, convenciéndose primero ellos y luego a ella que no lo puede hacer y derivando la atención hacia otro tema.

Así como la sublimación que se suele dar para evitar tratar el tema de la sexualidad con esa persona, hecho que se podría asociar a una transferencia del mecanismo de regresión permanente por parte del entorno hacia la persona con discapacidad, puesto que la intentan ver o les gustaría que fuera un infante siempre.

Por su parte, la persona con diversidad funcional también suele adoptar con frecuencia algunos de los mecanismos de defensa antes citados. La aparición y frecuencia de éstos, además del factor psicoemocional como cualquier persona, también vendrán influenciados por el tipo y grado de discapacidad.

En este sentido, por ejemplo, una persona con diversidad intelectual será más propensa a activar mecanismos de defensa como la formación reactiva o la disociación, cambiado de actividad para evitar sentimientos dolorosos. Mecanismos enfatizados en personas con autismo para poder relajarse y poder evitar la agitación dada del agobio social.

Por su parte, personas que han sufrido un accidente suelen agarrarse al mecanismo de desplazamiento buscando un culpable de su situación o bien, más adelante, pueden desplegar el mecanismo de represión o aislamiento evitando recordar cómo eran o lo que han perdido.

Por último, las personas con una diversidad funcional de nacimiento pueden que adopten con más frecuencia mecanismos como el de desplazamiento y el de proyección ante aquello que no les dejan, no pueden o no quieren hacer por miedo.

Como vemos, en los casos expuestos la raíz principal de la activación de los mecanismos de defensa suele ser el miedo intrínseco y extrínseco.

Constructo surgido del inconsciente difícil de controlar, pero que como se substrae de los ejemplos, en la mayoría de veces, ese miedo perjudica a un prójimo, reduciéndole las posibilidades de autonomía, como en el caso de la sobreprotección, o culpabilizándolo de nuestros males como en los casos posteriores.

Por lo que, aunque los mecanismos de defensa sirvan o los utilicemos de reguladores emocionales para mantener el equilibrio de las fuerzas por las que estamos compuestos, y entre las cuales están las características instintivas, las genéticas y los factores del desarrollo (medio ambiente, formación, experiencia); debemos intentar percatarnos de las repercusiones que pueden tener estos mecanismos en terceros cuando nos hagamos conscientes que los estamos utilizando.

Imagen cortesía de Pixabay.com

Mecanismos de defensa y discapacidad Vanessa Fuentes
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Resumen: Los mecanismos de defensa son recursos protectores típicos que utilizamos tanto en la búsqueda de placer como en la evitación del miedo y la angustia, y que en ocasiones nos conducen a la enfermedad.

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  • Chichi la Torre

    Como sólo he tenido formación psicoanalítica básica , no tenía muy claros los mecanismos de defensa, Este artículo me ha resultado de mucha utilidad para precisar conceptos.

    • Gracias Chichi, nos encanta compartir recursos de utilidad. Cordiales saludos!

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