Violencia de género: mitos y errores en la atención a las pacientes

Verónica Rodriguez Negro
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El tratamiento de las personas que han sufrido violencia de género precisa de una atención profesional especializada y de calidad. Existe una tendencia a atender lo problema físicos (más evidentes y ante los cuales la alarma social sirve de altavoz) dejando en un segundo plano los problemas psicológicos asociados.

La atención a las víctimas requiere de un abordaje profesional integral y especializado que conozca en profundidad las peculiaridades de la problemática a tratar.

En muchas ocasiones las mujeres que están siendo maltratadas no se identifican a sí mismas como tales y van asimilando y adaptándose al maltrato. La Macroencuesta sobre la violencia contra las Mujeres (Instituto de la Mujer, 2006) refleja en la construcción de sus frases para recogida de información sobre el maltrato 6 modalidades de violencia (psicológica, económica, estructural, sexual, física y espiritual):

Eres una mujer maltratada si…

Tu novio, marido o compañero te golpea…te insulta, te amenaza, te hace sentir humillada, estúpida e inútil. Si no te deja trabajar o estudiar. Si te controla, te acosa o decide por ti. Si te quita del dinero que ganas o no te da lo suficiente que necesitas para mantenerte. Si te insulta o amenaza. Si en ciertas ocasiones te produce miedo. Si cuando se enfada llega a empujar o golpear. Si ironiza o no valora tus creencias -ir a la iglesia, votar a algún partido o pertenecer a alguna organización-. Si…

Mitos en torno a la violencia de género

Desgraciadamente en la opinión pública aún prevalecen las concepciones sobre la violencia de género tendentes a minimizarla o circunscribirla a determinados entornos o personas. Concepciones que tienen un efecto negativo de cara a la resolución del problema, por cuanto lo invisibilizan o minimizan. Entre ellas, encontramos las siguientes:

✔ La violencia de género afecta solo a las persona de las capas bajas de la sociedad. Se obvia, en esta idea, que las personas de capas altas silencian con mayor facilidad el problema ya que disponen de medios económicos para la atención jurídica, médica o psicológica privada.

✔ La violencia de género es propia de personas incultas y sin educación, o asociada a personas con enfermedades mentales, olvidando que, los trastornos surgen como consecuencia de la situación de maltrato de forma mayoritaria.

Los hombres maltratados por mujeres son un problema tan grande como el de las mujeres maltratas por varones, obviando que los datos apuntan a una distribución por géneros en torno al 95% frente al 5%.

✔ El abuso de drogas y alcohol es el responsable de la violencia de género, obviando que los consumos no son causa aunque en favorezcan la ocurrencia del fenómeno.

✔ Las víctimas de maltrato “se lo han buscado y si siguen así es porque les gusta” y si dejaran a sus maridos estarían a salvo. Se entiende que su actitud es la causante de la conducta violenta de la pareja. Donde se obvia que nada justifica el uso de la violencia y que las mujeres no experimentan placer, sino que los sentimientos habituales son el miedo, la debilidad y la impotencia y que el inicio de la separación suele ser detonante de agresiones más graves.

✔ La violencia de género es más bien “una situación aislada”. Dicen que “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. No podemos olvidar las cifras manejadas y noticias en la prensa de cada día que indican la relevancia y persistencia de este problema a pesar de que se cierren muchas veces los ojos ante él.

Errores a evitar vs actitudes a mantener en la atención a la víctima

El 75% de las mujeres víctimas de violencia no interpretan su relación como problemática y difícil y piensan que fueron agredidas por culpa del alcohol incluso por situaciones de frustración en el hombre eximiéndole así de intencionalidad.

La comunicación con las mujeres víctimas es en ocasiones dificultosa e incomprensible puesto que en los inicios de la asistencia es habitual que la mujer niegue u oculte las agresiones, recurriendo con frecuencia al engaño (dominada por la vergüenza y el miedo) en la explicación de cómo se ha producido una lesión.

Minimiza la gravedad del problema en un intento por adaptarse a la situación de violencia culpándose de manera simultánea por haber sido incapaz de evitar las agresiones, y la terapia no debe nunca reforzar la culpabilidad de la víctima.

Es por ello fundamental para un tratamiento adecuado y efectivo (que favorezca el inicio o continuidad de la mujer de un programa de tratamiento) no perder la perspectiva de que las mujeres reaccionan y actúan como víctimas evitando así juzgarlas. Adoptar la postura contraria podría impulsar el abandono.

Un tratamiento completo e integrador requiere de experiencia y formación adecuados por parte de-la terapeuta. En ocasiones pueden existir atascos y retrocesos que podrían desanimar a la paciente y al-la terapeuta. El deterioro que sufre la víctima (resultado de las lesiones psicopatológicas) deviene en ocasiones en que ésta delegue de manera excesiva en las capacidades del-la terapeuta, quien precisa delimitar su responsabilidad en la terapia, que requiere la colaboración de la víctima.

La intervención debe ser flexible y adaptando el plan de tratamiento a cada caso concreto. El–la profesional debe demostrar flexibilidad intentando una manera de trabajar activa, comprensiva y estimulante que permita expresar a la paciente poco a poco lo vivido.

Cuando la víctima acude a pedir ayuda es frecuente que ya haya contado anteriormente a alguna otra persona su problema, no encontrando solución a sus dudas. Incluso en algunos casos puede haberse arrepentido y dejado de pedir ayuda, sufriendo la llamada victimización secundaria (su entorno -instituciones o personas próximas- la culpan por no haber actuado de otra manera y la hacen responsable de lo sucedido).

En los primeros contactos es precisa, por tanto, una actitud de apoyo, comprensión y cuidado para con la víctima, quien puede sufrir un malestar psicológico intenso o una importante activación fisiológica en el curso relato del maltrato. La víctima, bajo alteraciones del sueño puede mostrarse irritada o con dificultades de concentración. Conviene, por tanto, adoptar una actitud paciente y utilizar un lenguaje claro y pausado y carente de cualquier tono imperativo.

Un programa terapéutico debe ser abordado de manera integral. En el proceso de tratamiento el-la psicólogo-a debe conocer de manera imprescindible en qué momento del proceso penal y civil está la víctima y los recursos de los cuales puede beneficiarse: en estos casos la intervención de un equipo multidisciplinar bien coordinado, con distintos-as especialistas (del trabajo social, forense y abogacía) es fundamental a la hora de iniciar una transformación recuperadora dirigida a vencer al miedo y recuperar la confianza.

Para finalizar, tal y como destacó Corsi, J (2003): “Más allá de cualquier diversidad teórica para explicar el fenómeno de la violencia familiar, los profesionales que aborden esta problemática no pueden disentir en los siguientes principios básicos a tener en cuenta:

✔ Ningún ser humano merece ser golpeado.

✔ La violencia no debe tener lugar dentro de una familia.

✔ Nadie debe vivir con miedo, lastimado, insultado o amenazado dentro de su propia familia.

✔ La violencia generalmente culmina con un delito.

✔ El que golpea es responsable de su comportamiento.

✔ Ningún argumento o razonamiento justifica el uso de la violencia.

✔ La conducta violenta puede controlarse y dominarse.

✔ El hombre y la mujer tienen derecho a enojarse pero no a recurrir a la violencia.

✔ Una mujer golpeada no está justificada si golpea a sus hijos.

✔ La violencia no se detiene espontáneamente y aumenta con el paso del tiempo.

✔ Las intervenciones deben ser realizadas por profesionales y personal especializado y entrenado.

✔ Las intervenciones no pueden darse desde una actitud de neutralidad hacia las conductas violentas.

✔ La seguridad de las víctimas debe anteponerse a todo otro concepto.

✔ Las mujeres golpeadas no son masoquistas ni obtienen placer en ser amenazadas y dañadas.

✔ Los hombres violentos no son individuos con alguna patología especial.

✔ Las mujeres golpeadas deben ser tratadas como individuo, no como madre o esposa.

✔ Toda persona que trabaja en instituciones de la comunidad debe tener conocimientos sobre violencia familiar para detectarla.”

No podemos olvidar que cada caso de violencia de género es individual. Y por ello, único e irrepetible. Pero además, afecta no solo a la mujer que la padece sino que constituye un problema de primer orden, tanto en la sociedad actual como por sus posibles efectos sobre en las generaciones venideras.

Es por tanto precisa la intervención de personal específicamente entrenado que preste la atención adecuada desde los distintos servicios que tratan el problema.

Nota del Editor

Se ofrece para su descarga la “Guía Didáctica de Diagnóstico e Intervención en Violencia de Género” editada por el Servicio de Salud del Principado de Asturias, cuyo ambicioso objetivo queda recogido en su introducción:

“El objetivo de esta guía es formar al personal sanitario para que realice una adecuada atención a las mujeres que sufren violencia. Para ello se pretende que las y los profesionales adquieran unos conocimientos teóricos y unas habilidades que faciliten el diagnóstico y la intervención en estas situaciones.”

Gracias a su estilo didáctico y a la metodología utilizada, se trata de una Guía de gran valor para profesionales, que analiza además un buen número de casos prácticos y aporta un extenso material de consulta.

Imagen cortesía de pixabay.com
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Violencia de género: mitos y errores en la atención a las pacientes Verónica Rodriguez Negro
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Resumen: La adquisición de habilidades en las consultas para el manejo de la violencia de género es un proceso lento que debe considerarse como un aprendizaje continuo y necesario.

3.5

De utilidad


Opinión del lector: 4 (13 votes)

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  • Veronica Rodriguez Negro

    El análisis detallado de los derechos enunciados por Corsi nos acerca a las dificultades de la intervención

  • Daniss

    Interesante articulo!

    • Veronica Rodriguez Negro

      Muchas gracias,Danis.

  • La Penúltima Frontera

    Bueno, desde mi perspectiva no estaría muy de acuerdo en generalizar. Habría más bien que ser más abierto a investigar cada caso individual y muy detenidamente.
    Puesto que, a pesar de las cifras que nos citan con ese 95% frente al 5% de hombres maltratados, yo no estaría tan seguro de lo que arrojan esas estadísticas.
    Quizá, no pensemos, libremente que el hombre, oprimido históricamente, ha tenido la responsabilidad de ser el Alfa ante situaciones que quizá no estaba preparado.
    Ante esto, algunos, han tenido que aprender sobre la marcha, y sobre lo que les han transmitido. Otros quizá, hayan tenido que salir ahí afuera y hacer lo que buenamente han podido y unos cuantos, quizá por saber manejar lo que les sucede, sale en forma de violencia. Nadie se ha preguntado, si no fuera posible que una forma de depresión en el hombre estuviera transformada en esa violencia?.

    No estoy restando responsabilidades ni minimizando, y en ningún caso justifica ningún acto violento. Sin embargo, es muy determinante referirse a los hombres violentos como individuos sin patología especial. Eso lo debería determinar el tratamiento y el abordaje terapéutico y eso no puede hacerse si declinamos su visión y si no podemos observarlos de manera objetiva para la resolución de la patología social. Otra cosa sería el abordaje individual de la persona maltratada.

    Y si la violencia psíquica (te hace sentir humillado, estúpido e inútil. Si no te deja trabajar o estudiar. Si te controla, te acosa o decide por ti. Si te quita el dinero que ganas o no te da lo suficiente que necesitas para mantenerte. Si te insulta o amenaza, también es una forma de maltrato) en eso las mujeres, tienen la sartén por el mango y sin embargo, no hay un colectivo de hombres reivindicando su parte de maltrato. Y si son honestos, ya lo pueden observar cada día ahí afuera.

    • fedex

      No solo estoy de acuerdo con tu comentario pero ademas creo que últimamente se tiende a resaltar e incluso a exagerar los datos de todo aquello qué aqueja al genero femenino. Por otro lado creo que los casos que conciernen al genero masculino suelen ser minimizados, tomados como irrelevantes o simplemente como si no fueran de importancia para la sociedad en general. Con esto no quiero decir que los problemas de un género sean más importantes que los del otro, por el contrario pienso que como una sociedad de hombres y mujeres deberían tomarse en cuenta las nececidades y problemas que aquejan a ambos por igual y con la misma importancia que los dos merecen. En otras palabras hay que mantener en armonía y equilibrio ambos lados para que la sociedad funcione mejor.

      • La Penúltima Frontera

        Totalmente de acuerdo fedex, estamos entrando en una filosofía del maltrato en la que solamente es observada un acto. Y como ya he dicho, no lo exculpo ni lo minimizo. Nadie tiene derecho a maltratar ni mucho menos a matar a nadie. Pero si se llega a esos extremos, será por algunas causas que, precisamente, son las que no hemos llegado.

        Como hombre que soy, y observo a la sociedad, y me atrevo a decir que hemos avanzado mucho frente al machismo, pero no podemos decir lo mismo los hombres. Quizá atender el machismo desde el punto de vista masculino también podría hacernos reflexionar para madurar lo que tratan de transmitirnos las mujeres.

        Para llegar a la igualdad no podemos ir cada uno por un lado, tirando de la soga, tendremos que encontrarnos en un punto de equilibrio.

        Pero claro, qué es lo que se busca? igualdad?

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