Haciendo visible el maltrato psicológico

Laura Moreno Mayoral
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Cuando hablamos de malos tratos, nuestra tendencia es a pensar en maltrato físico. Por ejemplo, en un caso de violencia de género, una mujer maltratada sería una mujer a la que en ocasiones se la agrede físicamente. Una agresión física es algo claro y evidente. De hecho, de cara a una denuncia se puede demostrar fácilmente cuando existen lesiones. ¿Qué ocurre cuando no existe la evidencia de un golpe?

No siempre que hablamos de malos tratos, existen agresiones físicas. En muchas ocasiones, se dan sólo agresiones de tipo verbal, como insultos, gritos, amenazas, críticas improductivas, conductas de rechazo, de indiferencia, de burla, de culpabilización, celos excesivos, presión emocional y sexual, aislamiento, degradación, restricciones económicas y laborales, control sobre la otra persona, etc. de manera reiterada y continuada en el tiempo.

Estamos hablando de maltrato psicológico, que no es tan claro y evidente, como pueda serlo el físico. Normalmente un tipo de maltrato que queda silenciado y es invisible, pero que puede tener consecuencias en la persona de inmensa gravedad, diferentes desórdenes psicológicos y físicos, pudiendo culminar en el suicidio.

Siempre que haya maltrato físico habrá maltrato psicológico, pero éste último también puede darse sólo.

Podría darse de un modo puntual, es decir una agresión verbal concreta hacia una persona. Por ejemplo, un insulto que se le da a un camarero en un bar.  Una  situación que resulta bastante desagradable, que es una falta de respeto, pero que no va a tener consecuencias de gravedad, a nivel profundo, en la persona que lo recibe.

Evidentemente, surgirá un enfado o molestia y se podría generar una disputa, dependiendo de cómo sea la reacción de la persona que ha sido insultada. Pero para que el maltrato deje una huella imborrable en nosotros/as y sea capaz de generar consecuencias de inmensa gravedad, tiene que darse de manera continuada. Es decir, inmerso dentro de algún tipo de relación.

El hecho de que sea continuado en el tiempo, no quiere decir que se de todos los días. Puede darse varios días en semana, o varias veces al mes. Y durante un tiempo concreto, es decir, temporal. Por ejemplo, en una relación de pareja que duró 3 años.

Es importante dejar claro que el maltrato no sólo se da de hombres a mujeres. El maltrato puede darse en el ámbito familiar, en el escolar, en el laboral o en la pareja. De hombres a mujeres, de mujeres a hombres, de padres a hijos, de hijos a padres, entre compañeros, entre jefe/a y empleados.

Saber detectar cuando estamos cerca de una persona que maltrata es importante. Bien para alejarnos de ella y no seguir con esa relación, o bien,  si por diferentes motivos tenemos que mantener una relación con esa persona, poner los límites adecuados como forma de prevención.

Es fundamental desarrollar un estilo de comunicación asertivo, no ceder a peticiones excesivas por parte de la otra persona, que coartan nuestra libertad, saber decir NO. La persona que te quiere, te respeta y te acepta tal cuál eres, con tus virtudes y defectos. Como seres humanos que somos podrán darse situaciones de enfado o situaciones de conflicto, pero se resolverán de una manera madura y sin dañar al otro.

Se darán argumentos y no una imposición de su visión cueste lo que cueste. Opinará sobre tus acciones y preguntará para entenderlas. No te obligará a seguir sus pasos o se enfadará cuando no haces lo que te dice. Estará ahí para aconsejarte, apoyarte y no para mostrarte todos tus errores y equivocaciones. No te sancionará con gritos, insultos o con la indiferencia cuando no cedas a sus pedidos.

Piensa que las personas que te quieren bien, te respetan y están a tu lado te hacen sentir feliz. Si tus sentimientos son de infelicidad y tristeza quizás tengas que pararte a ver que pasa.

Características de la persona que maltrata

– Poseen una baja autoestima. Es por ello que intentan compensarla a costa de bajar la de otra persona.

– Son inseguras de sí mismas y como consecuencia de los demás.

– Manipuladoras y seductoras.

– Buscan poder y control.

– Tienen poca capacidad para gestionar sus emociones.

– La empatía no es su fuerte.

– Presentan escasa tolerancia a la frustración, lo que puede hacer desatar su ira.

– También podrían darse rasgos de tipo paranoide, al presentar una desconfianza desmedida hacia los otros, interpretando muchas de sus intenciones, por simples que sean,  con un tinte de maldad, podrán justificar su manera de actuar.

En general, rasgos de tipo narcisista. Es por ello que suelen ser personas encantadoras y amables con la mayoría de las personas. Seguramente en alguna ocasión escuchaste alguna noticia en la televisión donde aparecía hablando el vecino de un señor que había asesinado a su mujer, diciendo que era una persona buena, educada y agradable. ¿Cómo es posible que una persona con esa descripción hubiera hecho algo así?

Y es que a veces, no todo es lo que parece.

Nota del Editor

Proponemos para su descarga el documento “Inteligencia emocional como alternativa para la prevención del maltrato psicológico en la pareja”, firmado por Macarena Blázquez, Juan M. Moreno y Mª Elena García-Baamonde (Universidad de Extremadura). Un excelente trabajo que destaca la necesidad del empleo de la inteligencia emocional como una alternativa constructiva para la prevención del maltrato psicológico en la pareja.

En palabras de sus autores: “Se trata de que víctimas y agresores rompan con los estereotipos marcados por el género y aprendan a través de la inteligencia emocional a establecer relaciones de pareja basadas en la empatía, el diálogo, la negociación, la cooperación y la resolución de conflictos constructiva.”

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Haciendo visible el maltrato psicológico Laura Moreno Mayoral
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Resumen: El maltrato psicológico es menos visible que el físico, pero sus consecuencias pueden ser devastadoras para quiénes lo sufren.

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