El poder de las palabras. De lo popular a lo irracional

Saioa Barredo Canales
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Creo firmemente en el poder de las palabras.

Lo que nos decimos tanto a nivel cognitivo como lo expresado verbalmente tiene una influencia directa en nuestro organismo y, por lo tanto, en nuestras emociones.

Motivo de más para intentar tomar conciencia tanto de las palabras como de las frases que utilizamos por inercia, sin cuestionar su racionalidad.

Muchos de estos automatismos son adquiridos por nuestro entorno y tienen un gran peso cultural.

Un ejemplo de ello son los dichos populares y/o frases hechas que pasan de generación en generación. Es habitual vernos repitiendo estas frases e incluyéndolas en nuestras conversaciones sin darnos cuenta, en muchos casos, de la irracionalidad de su contenido…

Véase con algunos ejemplos:

“Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”

Este refrán es la excusa perfecta para agarrarnos a lo que ya tenemos y no cambiarlo por algo que… ¿Quién sabe si puede llegar a ser mejor? Lo que está claro es que si no damos la oportunidad al cambio, nunca despejaremos esta incógnita.

Y es que… ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar algo que no nos gusta o consideramos que ya no nos viene bien? Por ejemplo, dejar un trabajo que nos quema, acabar con una relación que ya no queremos… ¿Es el miedo?, ¿El conformismo?, ¿La percepción de indefensión a su afrontamiento?…

Sea lo que sea… Si haces siempre lo mismo, no esperes que las cosas cambien.

“Quien bien te quiere te hará llorar”

¿Tiene algún sentido? ¡Pues claro que no! Esta frase es muy utilizada por ciertas personas para justificar sus actos de maltrato a sus víctimas y querer rebajar y manipular el impacto emocional y el dolor que provocan en ellas/os.

Así que, ¡Cuidado con caer en este engaño! Quien bien te quiere, te quiere ver bien, quiere verte sonreír, e intenta hacerte sentir único/a y especial. Es más, si te quieren bien, no soportarán verte llorar y evitarán en la medida de lo posible que esto sea así.

“En casa del herrero, cuchillo de palo”

¡Incoherencia de las buenas! Aunque el mundo esté lleno de incoherencias…: Sanitarios/as asesorando hábitos de vida sana siendo los/as primeros que no la llevan a cabo, agentes de seguridad luchando por el trafico de drogas pero consumiéndolas en su día a día, políticos/as que nos aconsejan apretarnos el cinturón mientras ellos/as se gastan el dinero público en fiestas y lujos…, la otra parte también abunda y hay quien SÍ predica con el ejemplo.

Usando la lógica de lo racional, en casa del herrero, lo que más tendría que haber son cuchillos de hierro. Habrá alguno de palo, pero de hierro, lo que más, ¿no? Y es que, no hay nada como asesorar con el ejemplo, pudiendo convertir tu filosofía de pensamiento en filosofía de vida.

“Donde hay celos hay amor”

Los celos suelen estar relacionados con: enfados, ataques de histeria, silencios manipulativos, agresión verbal, chantaje emocional, dominancia, incluso agresiones físicas. ¿A eso le llamamos amor?.

Donde hay amor, hay amor, y punto. Y el amor es igual a seguridad. A tener claro que la persona que está contigo está ahí porque quiere, y sino no estaría. En una relación basada en la seguridad, no hay lugar para los celos.

“Cualquier tiempo pasado fue mejor”

Y seguro que fue bueno. Pero repitiéndonos esto, no damos oportunidad a que el presente nos sorprenda. Es cierto que si ponemos toda nuestra atención en el pasado, el presente que vives pueda ser peor. Pero no por serlo, sino porque lo bueno que puedas vivir en ese momento te pasa desapercibido.

Cualquier tiempo vivido puede ser el mejor, si te concentras en ello. ¡Compruébalo!

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Resumen: La palabra, entendida como hilo conductor de nuestras emociones, puede jugarnos una mala pasada si nos dejamos llevar por la inercia de la costumbre.

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