¿Amigo de mis hijos? (Y una Guía para educar en positivo)

Lorena Sahagun
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La respuesta es corta, No. La explicación es más larga.

La relación con tu hijo puede ser muy buena, sentir que hay mucha confianza entre vosotros para abordar cualquier tema sin tabúes, disfrutar de ocio y actividades juntos pero sin olvidar que un padre es mucho más que un amigo.

La relación que se establece entre unos padres y cada uno de sus hijos debe ser única y es un vinculo tan especial que no se crea con nadie más en el mundo ni a lo largo de la vida.

El amor entre padres e hijos se crea desde mucho antes de conocerse y se asume de forma incondicional, no importa lo que sucede, lo que ha sucedido o lo que va a pasar más adelante.

Lo que está claro es que ese vinculo es indestructible, aunque las circunstancias de la vida os separen o incluso lleguéis a tener una mala relación o nula por discusiones o problemas que os separen, nadie podrá reemplazar el lugar del otro.

La amistad se crea día a día, se asume de una forma más egoísta, porque se mantiene mientras compensa y se alimenta mientras continúan los motivos que hacen que merezca la pena, y si deja de compensar es posible continuar con tu vida sin carencias, incluso encontrar en el camino a personas que cubran ese lugar y mejoren tus expectativas.

Otro motivo que hace que la relación entre padre e hijo sea muy distinta a la de unos amigos es la importancia de la protección mutua. Con un amigo con el que se establece una relación íntima puede tenerse la libertad de desahogo sin tapujos, sin valorar como puede afectar lo que le transmites.

Y es que al fin y al cabo por mucho que te quiera, un amigo puede sufrir o alegrarse de lo que te sucede, a través de la empatía, la diferencia es que en el caso de las relaciones filio parentales, lo que al otro le sucede se experimenta como propio, de ahí la protección que hay que tener en cuenta.

Hay parcelas de la vida que puede que se reserven solo a los hijos o a los padres, porque a ellos les puedes mostrar quien eres con la seguridad de que eso no condicionará vuestra relación, porque al fin y al cabo lo que sois lo habéis construido juntos desde que el hijo existe.

Un hijo es como un rama que ha nacido de tus raíces, un amigo tiene raíces independientes, que las circunstancias o vuestras decisiones hacen que os acerquéis al mismo bosque.

Lo que yo hago me nutre a mí y a quien me quiere, pero nunca destruirá las raíces de ningún amigo, si puede que lo haga con la de mis padres, igual que al contrario.

Siguiendo con la metáfora del árbol, debemos asumir que un hijo nace como parte del árbol que los padres creamos, y que es un esqueje que acabara creándose así mismo, pero nutrido siempre de lo que yo soy y de lo que le di.

Para que un hijo crezca plenamente hay que permitir que ese esqueje cuanto antes, instale sus raíces de forma independiente, teniendo la libertad de conocer parcelas en las que tenga que experimentar que es un individuo único e independiente y en el que las raíces de sus padres no condicionan sus decisiones.

Por ello, porque somos tan importantes para nuestros hijos, hay momentos en los que debemos salir del escenario para que puedan relacionarse con libertad, haciendo esto de forma progresiva hasta que en la adolescencia cuenten con espacios que les permitan reafirmar su identidad sin tener que entrar en conflicto con la opinión de sus padres.

Por ello en lugar de integrarnos en su ambiente como si fuésemos un adolescente más, es mejor salir de la escena y permitir que él sí que sea un adolescente más.

Nota del Editor

Se completa el artículo con la Guía en PDF “¿Quién te quiere a tí? Cómo educar en positivo”, editada por Save the Children España en el año 2012, y orientada a ayudar a los padres y madres en el objetivo de la parentalidad positiva.

Citando a sus autoras en relación al objetivo de esta guía: “La parentalidad positiva exige paciencia, dedicación y esfuerzo. No siempre es fácil, pero educar en positivo es posible. Ofrecemos aquí pautas y herramientas que pueden ayudar a los padres y las madres en su tarea más apasionante, la de educar a los hijos.”

Se trata sin duda de una guía rigurosa y de gran interés práctico que recomendamos tanto para madres y padres como para profesionales.

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Resumen: La relación que se establece entre padres e hijos es única, y por tanto diferente a la amistad. El presente artículo reflexiona sobre ese vínculo especial.

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  • José María

    Realmente es un buen aporte

    • Psicopedia

      Gracias José María, nos encanta compartir recursos de utilidad. Saludos!

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