La psicología al servicio del cuidador familiar

La nuestra es una sociedad en la que se dan importantes transformaciones a medida que se avanza en el tiempo.

En la última mitad del siglo pasado, los países de Europa occidental, han estado inmersos en unos cambios demográficos tan grandes que, a inicios del siglo XXI, nos estamos encontrando con un “nuevo orden demográfico”.

Las transformaciones que se han producido en el seno de nuestros hogares, durante estos quince años de la nueva centuria, nos han dejado con nuevas maneras de organizar la convivencia y residencia familiar, abarcando desde ese esquema unívoco y tradicional de los años 60 y 70 del siglo XX, hasta hogares monoparentales y / o reconstituidos, sin olvidarnos de las residencias alternativas, los hogares de personas solitarias o los hogares sin núcleo.

El descenso y retraso de la fecundidad actual, conjuntamente con el progresivo aumento de la expectativa de vida, hace que se haya desarrollado en los hogares de nuestros países una elevada coexistencia de diferentes generaciones en un mismo núcleo familiar. Así no es extraño encontrarnos con parejas, llamadas “generación bisagra” o “expendedora de servicios”, que conviven con otras dos o tres generaciones diferentes (padres, hijos y nietos) en una misma estructura familiar y que cada vez más a menudo se les debe transferir ayudas y afecto.

Esta nueva convivencia multigeneracional ha provocado que, demasiado a menudo, se hayan modificado aspectos tan cruciales como los valores de solidaridad, comprensión y generosidad; para dar paso a nuevos estilos relacionales, donde los prejuicios y los conflictos intergeneracionales están muy presentes.

Esto hace que sea imprescindible la optimización de estos nuevos estilos relacionales entre familiares que comparten una misma estructura o núcleo de convivencia, mediante una mayor y mejor utilización de las propias habilidades y recursos personales.

Un aspecto muy importante a tener en cuenta es cuando aparece un familiar joven con dependencia o cuando los abuelos se van haciendo mayores, los cuales necesitan de unos cuidados y afecto especiales. Estas nuevas necesidades añadidas suelen recaer, mayoritariamente, en la parte femenina de las parejas. Estas mujeres, ya sean hijas o nueras de los pacientes enfermos, comienzan a cargarse de unas obligaciones y unas tareas para las que no están preparadas.

Empiezan a aparecer carencias de comunicación y relación con las otras personas del entorno familiar, debido a la enorme cantidad de tiempo que requieren las que están enfermas, y es cuando poco a poco va aflorando, en la figura de este cuidador, todo una serie de problemas importantes que hay que tratar con celeridad.

El principal riesgo para estos/as cuidadores/as es la aparición de pensamientos erróneos, soledad y aislamiento, insomnio, problemas físicos,… que suelen acabar derivando en graves problemas de ansiedad y depresión.

Es en estos momentos cuando se hace patente la necesidad de buscar un profesional que pueda acompañarles en este proceso vital, ayudándoles a reconducir esta situación de la mejor forma posible, para que se restablezca el equilibrio personal y la unión familiar, ambas del todo imprescindibles para a salir adelante con su vida.

Nuestro trabajo como psicólogos es ayudarles a reconocer diversos aspectos de esta nueva situación, que les permita afrontarla de forma adecuada, sin dejarse la salud en el intento:

  • Aceptación de una situación de dependencia.
  • Análisis detallado de las necesidades de la persona dependiente, sin olvidarse de las del propio cuidador familiar.
  • Buscar e implicar un entorno de confianza sólido, que permita al cuidador ausentarse regularmente de sus obligaciones, sin que ello sea motivo de deterioro en los cuidados hacia la persona dependiente.
  • Aprender a trabajar en equipo y compartir las decisiones que deban tomarse, evitando que la responsabilidad de que las mismas caiga única y exclusivamente en una sola persona.

¡Ayudadme a ayudar! Sería la frase que mejor resumiría esta pesada y compleja tarea del cuidador. Disfrutar de un entorno socio familiar cohesionado e implicado es indispensable para afrontar, de forma saludable y con calidad de vida, la gran responsabilidad de atender a un familiar en situación de dependencia.

Nota del Editor

Completamos este artículo con la “Guía de apoyo para cuidadores”, elaborada por un grupo de profesionales del Hospital San José de Teruel y editada por el gobierno de Aragón, que dedica una buena parte de su contenido a informar y formar sobre el fenómeno de la dependencia y la figura del cuidador.

Descrita por sus propios autores: “Esta guía surgió de un grupo de profesionales del Hospital San José, que detectó la necesidad de formación de cuidadores para la atención de su familiar en situación de dependencia. Para su realización se entrevistó a cuidadores sobre los problemas y dificultades que se encuentran en su día a día. Está incluida dentro del Proyecto “El cuidado del cuidador” y dirigida a todos aquellos cuidadores que deseen conocer o necesiten más información sobre como hacer frente a su labor de cuidar”.

La psicología al servicio del cuidador familiar Arturo Argelaguer Martínez
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Resumen: La figura del cuidador/a familiar es cada día más común como consecuencia inevitable de los nuevos modelos de convivencia.

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  1. La “guia de apoyo para cuidadores” es muy interesante. Excelente complemento

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