¿Año nuevo, dieta nueva? No insistas, cambia tu mente

Juan Pedro Sánchez
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Hace ya más de 4 años escribí un post titulado “Para adelgazar, no hagas dieta” donde explicaba alguna de las teorías que existen sobre la forma en que nuestro cuerpo regula las calorías que entran y salen de él, así cómo había empezado yo mismo a aplicarlo en mi día a día.

Pero la clave no está ahí, ya que pienso que la mayoría sabemos o podemos saber fácilmente qué alimentos son los más recomendables para el día a día, y que tenemos que hacer ejercicio físico durante al menos 30’, cuatro días a la semana como mínimo.

Así que la verdadera clave está en los aspectos psicológicos que llevan al comportamiento adecuado para empezar a practicar los nuevos propósitos del año nuevo, como por ejemplo hacer dieta.

Ocurre a menudo que privarnos de comer lo que más nos gusta incrementa, de manera proporcional al tiempo de privación, la ansiedad por comer “eso prohibido”. Y la ansiedad no va a ser buena compañera de dieta, sino todo lo contrario.

Si hay algo que echo de menos en algunos profesionales de la nutrición, es la gestión de esta parte psicológica de su cliente. Porque no basta con la parte “técnica” del cambio de alimentación (yo te digo lo que tienes que comer cada día y tú lo pones en práctica).

Hay un error de base al pensar que una persona va a ser capaz de introducir el cambio de alimentación y hacer deporte de forma fácil y duradera, simplemente porque le decimos lo que tiene que hacer (cuando en la mayoría de los casos… ¡ya lo sabe!).

¿Por qué ocurre esto? Porque siempre caemos en el mismo error: “la supuesta racionalidad de las personas”. Decimos “si ya sabes lo que tienes que hacer, ¿por qué no lo haces?” Y la mayoría de veces aludimos a la falta de “voluntad” de la persona.

Lo que ocurre es que somos seres emocionales, no racionales (que también, pero en menor medida) y si no deseamos algo con mucha fuerza emocional, no lo hacemos.

¿Qué hacer entonces? Pues “emocionalizar” el cambio a realizar, es decir, querer profundamente el cambio. Para ello escribiremos nuestro objetivo en positivo (p.ej. “El día x he decidido mejorar mis hábitos de alimentación y ejercicio físico para siempre” y lo pondremos a la vista cada día junto a los beneficios que se derivan de este cambio. Después lo comunicaremos a otras personas, cuantas más mejor (ello nos comprometerá más si cabe).

Debemos saber que el cambio será algo que haremos gradualmente, poco a poco. Notaremos incomodidad, pero si sabemos que eso forma parte de la mejora lo asumiremos como una parte necesaria para conseguir el objetivo, por lo que el proceso será más llevadero.

También puedo tener una “recaída” saliéndome de la dieta y el ejercicio, pero no pasa nada siempre y cuando vuelva al día siguiente a hacerlo bien, por lo que me permitiré este tipo de “fallos” con paciencia y cariño.

Vale, ¿pero qué hay que hacer más concretamente? Pues se trata de ir introduciendo cambios paulatinamente, muy poco a poco. Por ejemplo, la primera semana cómo lo mismo, pero reduzco el tamaño del plato principal y el tamaño del postre (si es un dulce), o lo cambio por una fruta. Esto dependerá de los gustos de cada persona.

Es decir, reduzco la cantidad de lo que como (en especial por la noche), pero no me privo de nada.

La siguiente semana hago lo mismo, y además introduzco el ejercicio físico aeróbico (en caso de que no lo haga ya). Si no quiero empezar ya con la bicicleta, natación, correr, etc., decido andar y subir escaleras cada vez que tenga ocasión.

Al principio te mirarán raro/a, pero es igual, o mejor. Míralo como un síntoma de que estás haciendo cosas diferentes, de que estás consiguiendo cambios reales en tu día a día.

Cuando empiezo con el ejercicio físico aeróbico, lo hago de manera progresiva. Primero empiezo simplemente haciendo 15’, 3 días a la semana. Para ir incrementando, los minutos o los días, según nos venga mejor.

Cuando consigamos hacer esto durante 3 meses, que serán muy duros, ya te lo adelanto, empezaremos a ver mejoras en nuestro bienestar mental, no sólo físico, que nos ayudarán a seguir. Y cuando hayan pasado 6 meses, nos preguntaremos por qué no habíamos empezamos antes.

Así que, no hagas dieta nueva con el año nuevo. Cambia tus hábitos poco a poco y lo conseguirás. Y por supuesto si tienes dudas de tu salud, busca ayuda profesional primero.

¿Prefieres hacer dieta todos los años o cambiar tu mente para siempre?

¿Año nuevo, dieta nueva? No insistas, cambia tu mente Juan Pedro Sánchez
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Resumen: Perder peso de forma estable requiere de un gran esfuerzo, y las emociones suelen ser el principal obstáculo a la hora de conseguirlo,

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